Marcela Lecuona

DIARIO DE UNA ADICTA EN REHABILITACIÓN.

Mi viaje comenzó como todos los viajes: Empacando. Hace tiempo que no viajaba sola. Siempre con un hombre al lado. Me embargó una sensación de soledad inmensa.

Toda mi vida he viajado y de repente tuve miedo de subirme al avión sola, ¡Hazme el favor!, pero yo, feminista de vocación, decidí treparme al avión. El problema es que soy machista de corazón.

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Marcela Lecuona

HORA ZERO. (primera parte)

Toda mi vida me han bulleado… ¿Qué pensaron? ¿Que esto sería comedia? Sí será, tranquilos. Sólo que, como buena comedia, se necesitó tiempo. ¿En que estaba? Ah, sí. Me han jodido toda la vida. Empezó cuando mis papás se separaron y nos quedamos con mi papá. Esto fue a principio de los noventa amigos, o sea, papá soltero estaba en su apogeo. Me interpretó Edith Marquez, y no se preocupen, no me voy a dedicar a cantar (alguien le debió decir eso a mi Edith). Mi pelo es rizado, ¡Oh gran shock para la gente que apenas me conoce! Es más rizado que el vello púbico. No tengo pelo púbico, pero mi pelo de arriba es como… bueno, entendieron el punto. ¡Hola a mis papás orgullosos de su hija! Leer post completo

Marcela Lecuona

LA LOCA.

He decidido escribir de nuevo. Pensé hacerlo sobre el amor, la pasión, las relaciones, pero la verdad me siento sumamente afortunada, de estar, no solo viva, sino también en libertad. Con todas las locuras que he hecho en mi vida, es para que estuviera presa o en una institución mental. Sobre todo en el tema de los hombres, he cometido tanta estupidez en el nombre del amor o la pasión que no sé cómo nadie me ha reportado con las autoridades todavía.

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Marcela Lecuona

VEINTEAÑERAS VS TREINTONAS.

Estaba en el antro con mis amigas, entré al baño (al parecer mi vejiga ya no aguanta un tequila sin tener que ir a desecharlo), una niña me vio entrar y me dijo: “Tú que ya te ves grande, necesito un consejo.” ¿Grande? ¡Tengo treinta y tres años! ¡Soy una pequeñuela! No tanto como ella, al parecer. Me dijo que tenía diecinueve años, casi veinte, y que estaba enamorada de su jefe, pero que el susodicho tenía novia. Estaba a punto de darle el consejo cuando me platicó que había tenido sexo con un mesero en el baño y que le había dado un blow a un argentino en lo que llevaba de la noche. 

Un argentino, ¿cómo no lo vi yo primero?  

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Marcela Lecuona

EL ACERTIJO.

Este año ha sido el más difícil de mi vida. Antes, podía huir de mis problemas; irme a la playa a vivir, tomar alcohol hasta no acordarme, tener novio, uno tras otro, al final, si yo no podía amarme, alguien más lo haría por mí. Estos meses, doce para ser exactos, he caído y recaído mil veces. En las mismas situaciones, con la misma gente. A veces, me ayudaba mi familia, otras, mis amigas, y, en el peor de los casos, recurría a mí misma. Aprendí a poner límites a la gente que me había lastimado, pero a la única que no le puse limites, fue a mí.  

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Marcela Lecuona

EL RINOCERONTE (La carrera de una actriz).

Aún recuerdo lo que fue tener veintitrés años y entrar a Casazul, una de las escuelas de teatro más importantes en México. No sé cómo, pero me quité toda inseguridad un par de horas para decir un monólogo que me tardé una semana en aprender. Me avisaron que había quedado después de ese torpe casting, pero no a la carrera de actuación, sino al propedéutico que consistía en dos semanas de clases intensivas; si los profesores te aprobaban, estabas dentro.  

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Mimosa Invitada

ROMPERSE LA VIDA PARA CONTINUAR.

Es bien sabido que todos los días tomamos decisiones, que el ser humano está constantemente eligiendo, desde pararse o no, dormir cinco minutos más o mejor diez, qué desayunar, qué ponerse, qué hacer primero, qué es lo más importante de la lista del día, qué es lo más urgente y sobre eso anteponer lo importante, etc. Hay múltiples estudios, libros, guías y cursos, pero las circunstancias de todos son distintas y lo más difícil de romper es el miedo, pensar en lo que a veces debemos dejar atrás para lograr nuestros objetivos. 

Veintinueve años hice lo que me dicto el deber ser, cumplí a pie juntillas lo que uno sabe que tiene que hacer para encajar en una sociedad que te empuja a vivir en cajas y cánones bien delimitados. Incluso, si te esfuerzas por romper todo aquello, eres y serás calificado como un rebelde, irresponsable, vale madres y hasta cierto punto egoísta. De haber cumplido, no me arrepiento ni un segundo. Ha sido lo adecuado para llegar a este punto y decir: no más, de ahora en adelante haré lo quiero hacer. Leer post completo

Marcela Lecuona

LA DIGNIDAD (Carrie Bradshaw).

El humano es un ser perfecto; piensa, siente, llora, ríe y luego se muere. Pues porque al final todo acaba. A través de esos años vamos a terapia (a los que nos interesa encontrar respuestas), leemos, cometemos errores, soñamos despiertos, realizamos algunos de esos sueños, buscamos el amor y todo para un objetivo; querernos un poco a nosotros mismos para disfrutar la vida, que a veces, es un poco culera.  

Y de repente, todo ese trabajo, un día se va por el caño, sí, leyeron bien, hay un caño a tu lado  cuando decides no amarte. Cuando alguien en alguna red social te dice algo feo, cuando tu papá no te llama o un ejemplo muy cercano a todos: cuando la persona que amas, no te ama de regreso. Por decirlo mejor: el desamor.  Leer post completo

Marcela Lecuona

¿#METOO o #MITOTE?

Después de las entrevistas dadas por varias mujeres con Carmen Aristegui (que amo y es la única mujer por la que me volvería lesbiana, está bien, con Britney Spears también, y bueno… Mónica Bellucci), ya no entendía nada. Según yo, soy feminista, pero tenía un par de dudas: Si ella cedió, ¿fue violación? Si consiguió fama a cambio, ¿está mal denunciar? Si por fin habla del tema, después de años, pero no dice el nombre, ¿para qué lo dice? 

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