Normalmente en algún momento del mero día de mi cumpleaños, hago una pequeña reflexión/revisión de lo que logré durante el año, si cumplí o no las metas que me había planteado en mi cumpleaños anterior y me pregunto si estoy más cerca o más lejos de esas metas y si eso me hace sentir más o menos feliz.

Porque muchas veces, crees que quieres algo y en el camino para buscarlo te das cuenta que realmente eso no era precisamente lo que estabas buscando, pero justamente ese camino te llevó a encontrar lo que verdaderamente tu corazón y tu alma necesitaban para ese momento. El chiste para mí, es seguir caminando, no dejar de moverse, no dejar de alimentar al alma, de hacer todo lo que está en tus manos para perseguir y lograr tus anhelos. Si tú haces lo que tienes que hacer, la vida te va llevando a donde tienes que estar, y de lo anterior, cada día estoy más segura. Tú haz lo tuyo y la vida hará lo suyo.

Todavía no puedo creer todo lo que ha sucedido a lo largo del año. Hace un año exactamente estaba en Praga recibiendo mi cumpleaños, en un viaje que resultó ser el primer viaje que hacía en mi vida con mi papá y mi hermana y uno de los viajes más importantes de mi vida hasta ahora. Cabe mencionar que la verdad es que odio un poquito mis cumpleaños porque nadie me pela, todos salen de viaje y estoy hasta la madre de ver banderas y cosas patrióticas en todos lados, entonces entenderán mi felicidad de estar en otro país, no ver nada de eso y tener casi la certeza que el día iba a ser todo mío y no lo iba a tener que compartir con toda la nación. Bueno, el chiste es que para comenzar el día en Praga… bajamos para tomar el desayuno en el hotel, de esos típicos desayunos básicos de hotel, y que aparte en el lugar no hay muchas mesas por lo que terminas compartiendo mesa con otros viajeros. Estábamos los tres ya listos con nuestro plato en mano buscando lugar cuando en el fondo vemos una mesa más o menos sola y a una amable señora haciéndonos señas indicando que nos podíamos sentar. Nos sentamos, y en una plática cordial nos pregunta en inglés que de dónde somos, a lo cual yo respondí muy amablemente –“de México”, acto seguido y en acento chilango la señora me responde:
– ¡No manches! ¡Nosotros también! ¡Feliz día de la Independencia! ¡Viva México! – Vomité tantito en mi boca y respondí – Sí ¿verdá? – mientras me reía y lloraba por dentro por la estúpida situación. Sigamos.

En esos momentos, mi vida pintaba para ser otra cosa totalmente, para ese momento no me había subido ni una vez al escenario a dar ningún show de stand up, ni siquiera a un micrófono abierto. Para ese momento lo único que tenía era una primera rutina que hice en el taller que tomé con Gon Curiel, taller que por miles de razones cambió mi vida.

Les platico un pequeño resumen: desde siempre he querido ser actriz, cantar, hacer doblaje, bailar, o cualquier cosa que tuviera que ver con eso, pero nunca me había atrevido a dar verdaderamente el paso de intentarlo, me daba mucho miedo, pánico escénico, no me sentía (ni me siento todavía, pero sigo trabajando en eso) suficientemente buena, o ni tantito buena como para hacerlo. Un día por diferentes situaciones, hace aproximadamente tres años, me vi forzada a revisar mi vida y a hacer cambios, de esos puntos en la vida en los que tocas fondo emocionalmente hablado y tienes de dos: O dejas que te lleve la chingada o te pones las pilas y empiezas a hacer movimientos, aunque no sepas exactamente para dónde vas. Bueno en esos momentos cuando me decidí aventarme, empecé a tomar cursos de actuación en CasAzul, buscar agencias para mandar mis fotos, mi demo de locución y al mismo tiempo trabajar en Psiquepol, una consultoría de Cabildeo político en la cual conocí a las mejores personas con las que me ha tocado trabajar. Estuve en esa empresa durante casi cuatro años. Ese tiempo en Psiquepol me sirvió muchísimo como plataforma de despegue tanto emocional como para independizarme, y fui agarrando confianza en mí misma.

En mi búsqueda para ser actriz, un día alguien me recomendó que hiciera stand up, la verdad es que yo no tenía ni idea de que había Stand up en México para ese entonces. Esa misma noche me puse a investigar y me hizo total sentido, fue un clic para mí. Al día siguiente un gran amigo me invitó a su graduación de un taller de stand up que acababa de tomar con Gon Curiel, para mí obvio fue una señal. Fui a la graduación, me encantó y me quería meter al siguiente curso que tuviera. Junté dinero, vendí cosas, pedí prestado y lo hice. La mejor decisión del mundo, cada día me queda más claro.

Mi graduación fue el 16 de octubre del 2016 en el teatro Silvia Pasquel y a partir de ese día, mi vida cambió por completo.

Por eso hoy quiero agradecer a todas las personas que han vivido conmigo todo este proceso, que me han apoyado y que han creído en mí aun cuando yo no creía nada en mí misma. También quiero agradecer a toda la gente que he conocido en el proceso, que me ha brindado su amistad, un consejo, una risa o un “relájate, te juro que no te vas a morir” cuando me da el pánico escénico. A toda mi familia y amigos que me han ido a ver y que siguen yendo aunque se saben de memoria mi rutina. A Luiki por haber llegado a mi vida. Pero sobre todo me quiero dar gracias a mí, por haber dado el salto, por atreverme y por seguir chingándole, aun cuando me sigo cagando de miedo antes de cada show. Hoy puedo decir que recibo los veintinueve años casi cuarenta con el corazón lleno y con mucha emoción de todo lo que viene. Y quiero dar de nuevo gracias. GRACIAS.

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