Cuestión de números

Alejandra anda muy che misteriosa.

Le llaman por teléfono y sale corriendo, cancela nuestras noches de chicas, se va a la mitad de la noche, regresa al día siguiente tarde, con unas ojeras impresionantes y con un hambre insaciable. Sinceramente creí que estaba metida en drogas.

Hablé con Lucía y le pregunté si no veía a Alejandra extremadamente cambiada. Una cosa es que seamos adictas al alcohol, al cigarro y a los hombres… pero drogas no. No iba a permitir que mi amiga, que de por si esta loca y desquiciada, se me perdiera en algo tan feo.

Lucía y yo decidimos hacer una intervención.

Llamamos a su hermano mayor y le dijimos que viniera a hablar con ella. Fue difícil convencerlo porque vive hasta Satélite, un barrio raro en las afueras de la ciudad de México conocido como el Bronx. Después de varios intentos accedió a venir al departamento.

Esperamos los tres en la sala. Ofrecí café y galletitas, quería verme muy profesional en mi papel de Doctor Drew, el famoso doctor que ayuda a rehabilitarse a las celebridades. Hasta me puse un hermoso traje sastre.

Alejandra llegó del “gimnasio” según ella.

No tenía una sola gota de sudor.

          Alejandra ¿de donde vienes?- le pregunté mientras me sentaba y prendía un cigarro.

¡Ayayay nanita! Hasta yo me espanté lo che convincente que era mi papel de Dr. Drew. Cambié hasta el tono de mi voz para oírme más realista. – Estamos esperando tu respuesta Alejandra.-

          Marcela no estés jodiéndome carajo, vengo muy cansada no tengo tiempo de tus juegos de actriz frustrada.-

Punto para Alejandra. Pero no iba a dejar que sus groserías y que sus comentarios sobre mi carrera muerta me alejaran de mi propósito.

          Una vez más te pregunto Ale, ¿de donde vienes?-

          Una vez más te digo Marcela que si me sigues calentando las pelotas te voy a romper la boca.-

Mi instinto me decía que Alejandra no estaba jugando. Ale siempre ha sido una camionera para hablar (sin ofender a las camioneras) pero cuando empieza a hablar de sus pelotas, cual macho ebrio… ahí si, corre por tu vida.

Apagué mi cigarro y mire a Lucía, era su turno.

          Nena hermosa, solo queremos saber de donde vienes, es todo.-

          Ya les dije que del gimnasio.-

          ¿Por qué no vienes sudada preciosa? – amo como pregunta Lucía, es de esas personas tan dulces que te dan ganas de golpearlas.

          No vengo sudada… pues porque me bañe allá.-

Todos hicimos un “oooohhh” de espanto. Lucía empezó a llorar. Era peor de lo que pensábamos. Alejandra estaba mintiendo, ayer se había bañado en la casa y ella nunca se baña diario.

          ¿Son drogas nena? Solo dime que no es mota por favor… eso es de nacos.- dijo Lucía llorando desconsolada. Lucía puede perdonarte que seas drogadicta, prostituta y hasta asesina, pero… si descubre que eres naca te retira el habla de por vida.

          ¿Qué? ¿De que demonios hablan? ¿Para eso trajeron a mi hermano hasta acá?-

Su hermano ya se había acabado todas las galletas y estaba dormido roncando en el sillón.

          ¿Entonces explícanos porque te comportas tan raro últimamente?- le pregunté ya con mi tono normal. Tenía mucho miedo que hablara de sus pelotas de nuevo.

          Esta bien, se los diré. Lucía, deja de llorar como tarada y ponme atención. Sentía demasiada pena… decirles que… es que… tengo un amor secreto.-

¿Qué? Eso no podía ser, Alejandra no conoce el significado de pena.

          Pero… ¿pena por qué?- Lucía pregunto.

          ¡Es feo, flaco, chaparro, pobre y el mejor que he tenido en la cama en mucho tiempo!- grito Ale.

          ¡NOOOOO! ¿ES… ES ACASO… NA… NACO?- grito todavía más fuerte Lucía.

 Le hice señas de “córtale al tema” a Alejandra, Lucía estaba a punto de tener un derrame cerebral.

          No Lucía no es naco, pero es feo… eso si, es lindo conmigo, me intimida lo listo que es, me pone nerviosa, pero es muuuuy feo. Me da pena presentárselos.-

          ¿Es más feo que el ex novio de Marcela? –

          Heyy… ¡mi ex no esta tan feo Lucía! – dije indignada. Pensé un momento y resignada me conteste sola. – bueno la neta si, ¿así de feo Ale?- 

          No quiero ser superficial, pero si… esta más feo que el ex de Marce, ¿Qué hago? Ya quiere que se lo presente a todo mundo, amenazO con dejarme… la pasamos tan bien, pero no es el hombre que quiero para mi, siempre me imaginE a uno guapo, rico… ya saben lo mismo que todas.-

Perdón por lo que voy a decir, pero a veces las mujeres somos muy pendejas.

Ale tenía  a un hombre que admiraba, la quería, la satisfacía en la cama y no quería tenerlo en su vida por lo que fueran a decir los demás de ella.

Su hermano medio adormilado, despertó tosiendo y balbuceo unas palabras:

          “El verdadero amor no se conoce por lo que exige, sino por lo que ofrece”… así que déjalo, no lo mereces.

Todas nos quedamos calladas. Unos días después su amor secreto la dejó…

No pudo con la falta de compromiso de Alejandra.

Ella nunca lo mostro, pero sé que le dolió…

A la gente prejuiciosa así le va, paga en silencio la penitencia por no darles oportunidad a personas que pudieron cambiarles la vida… por el simple hecho del que dirán.

Solo esperemos que ella nunca sea el amor secreto… de alguien más.