Pensando como hombre

Hola.

Creo que no debería empezar con un hola, pues es informal, pero no quiero ser cursi ni una romántica empedernida y que al final de la carta no me pueda controlar.

Nos conocemos bien, después de un tiempo juntos se puede decir que sabes lo que me molesta… si, se lo que vas a decir, yo se de sobra lo que te hace rabiar.

¿Lo hacemos a propósito? Porque lo hacemos sin parar.

¿Es normal?

No, no te preocupes, esta carta no es porque te piense dejar.

Solo que no entiendo a veces nuestro amor, me haces reír como ninguna persona, pero tienes la misma capacidad para hacerme llorar.

No tires la carta todavía, seguro te vas a molestar… pero lo voy a intentar.

Hablar contigo últimamente se ha vuelto imposible, cualquier cosa que te diga provoca un movimiento de cabeza y que tus ojos den toda una vuelta. Simplemente no te interesa.

¿Por qué nos volvimos los peores enemigos?

¿Sabes que es lo más irónico? No se vivir sin ti. Nuestros egos luchan todos los días para ver quién es más importante, para saber quién es el que manda aquí.

Yo, amargada histérica, seguro no es divertido estar con una mujer así, ¿Qué hiciste con mis ganas de reír?

Tú, celoso infantil, ¿Qué paso con el hombre seguro que supo que decir?

Me molestas para llamar mi atención, te juro que cuando haces eso tengo ganas de asesinarte, tengo ganas de mandarte a chingar a tu ma…

Y después, llega la noche… y con ella, tus caricias.

Tus locas ganas de que sea tuya y de nadie más. Si pudieras me comerías… pero seguro tu cuerpo no podría procesarme y acabarías vomitándome en el baño, esta cosa rara de saber que nos amamos pero que nos hacemos tanto daño…

Lo sorprendente viene cuando te extraño.

Cuando no estás conmigo es cuando me siento manca. Si, que tontería, sé que el amor es independencia y libertad… ¿es malo decir que te quiero para mi nada más?

Tu modo infantil de ser, ¡Dios mío, no lo soporto! Comprarte tontería y media como si tuvieras diez años coleccionando tazos…

Solo pienso: “Como me gustaría ahorcarlo”

Pero con esa misma ternura de un niño, llegas a mis brazos necesitando tanto cariño… que cedo a tus ojos claros.

Mi niño, esta carta es para decirte cuanto te amo.

No es el amor de cuento de hadas, ni el más maduro y mucho menos el más sensato… pero si es amor. Amor con miedos, con tropiezos, a veces no tan sincero… pero es un amor tangible, de dos personas de carne y hueso, con millones de errores y defectos.

Tú llenas mis carencias, yo te doy mi vida entera.

No sé qué pase después, uno quisiera que el noviazgo durará para siempre…

Y lo que sigue es el matrimonio.

¿Sobreviviríamos a esa masacre? Quien sabe…

No pido mucho, y esta carta no es para reclamos… solo quiero darte las gracias por darme tanto. He tenido muchos novios, tu… demasiadas diría yo (malditas zorras desgraciadas… mmm, perdón) el punto es, que poca gente te deja huella… ¿sabes? Tu huella no tiene tamaño, es mi marca entera.

Cuando te veo dormido, mi niño, me muero de celos, quisiera saber que hay detrás de tus silencios… ¿realmente te conozco? Creo que hay alguien dentro que no me has presentado. Hazlo salir, juro no molestarlo.

Quisiera que fueras más romántico, como antes.

Quisiera que fueras sensible, como sabes.

Quisiera que fueras más grande, que madures, que me alcances.

No sé si pase, y a lo mejor pido demasiado, pero por lo menos ya lo solté en el aire.

¿Qué quieres tú de mí? Dímelo sin pena, para eso somos pareja…

¿Qué te parece si me haces una carta? Así no podre llenarte de quejas.

 

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