… Y ahí estaba, con Ricky Martín, los dos solos, en la playa enamorados, el momento era perfecto, todo era paz, tranquilidad, la vista enfrente de mí era maravillosa, la compañía era irreemplazable y de pronto llegó Zac Efron (que me importa, a mí me encanta) y con su español perfecto me dijo “¿qué está pasando aquí? Decide él o yo” y entonces Ricky con ese acento tan suyo me dijo “Sí, es momento de elegir ¿Él o yo?

Dios mío, no supe qué hacer, caí en pánico extremo y corrí, bueno avance rápido, bueno desperté porque obviamente era un sueño.

Qué terror, qué decisión tan difícil, seguramente algunos de ustedes estarán diciendo “claro que no, qué fácil” ¡Ay no!

No sé si es algo que me pasa últimamente o más bien no me había dado cuenta que es algo que me pasa muchísimo. Que difícil es tomar desiciones, algunas obviamente son difíciles porque marcarán el rumbo de nuestro destino. Pero en realidad todas marcan la diferencia en nuestro día a día.

Que si pago en efectivo o con tarjeta, que si falda o pantalón, que si coca de dieta o coca normal. De hecho esta sí que hace la diferencia y aún así ninguna de las anteriores es la respuesta correcta, porque seguro la mejor opción siempre será agua. Pero bueno la cosa es que últimamente (y ahora que digo últimamente me doy cuenta que en realidad pasa desde hace mucho y que sigo de necia) la vida me pone en el lugar de decidir, ya sé que todos tenemos que decidir muchas cosas en la vida, desde como nos vamos a vestir en la mañana, que desayunar, todo, todo es cuestión de decisiones una u otra cosa. No me gusta ¿por qué debemos elegir? ¿por qué no podemos tenerlo todo? Aunque sé que me retractaré porque muchas veces yo he sido la que pone la elección en la mesa.

Pero bueno la cosa es así, la vida me ha puesto entre elegir un proyecto u otro, no crean que ya lo tengo totalmente superado, pero creo que he avanzado mucho y en algunos de los casos puedo elegir los dos proyectos, cosa que me hace muy feliz, muy cansado, pero muy feliz.

Pero ahora estoy en el momento de tomar una decisión difícil, gracias a Dios no es verdaderamente una situación de vida o muerte, pero aun así creo que es una decisión importante. Hace un año empecé un proyecto al que poco a poco con ayuda de las personas que siempre están a mi lado, empezamos a darle forma, la gente confió en nosotros y gracias a eso logramos llegar a cumplir un año. Todo comenzó como un “necesito generar mi propio empleo”, de pronto la situación fue mejorando, este negocio caminaba bien y muchos otros proyectos llegaron a mi vida. Hoy todo va mejor, han llegado muchos proyectos y ahora no tengo el tiempo necesario para darle a este proyecto.

Y no sé qué hacer. Debo tomar una decisión: seguir o parar.

¡Uff! Es como una relación amorosa seguir o no seguir esa es la cuestión. Creo que más allá del conflicto de decidir qué hacer, es que tengo miedo de no tomar la decisión correcta. ¿Y si después me arrepiento? ¿Y si no me gusta? ¿Y si….? ¿Y si…? ¡Dios, cuánta duda! Creo que tengo miedo a cerrar ciclos, a no saber si es el final, esa incertidumbre que fea es ¿no?

Pongo las cosas en una balanza y aunque hay un lado al que se inclina más que el otro, siempre encuentro un “pero” que me hace dudar de nuevo. No sé que es ni cómo se hace, pero supongo que esto se trata de tomar riesgos, esos sí lo tengo claro, las veces que lo he hecho me han resultado bien. No tiene porque ser tan difícil, poner las cosas en la balanza, saber y confiar que todo estará bien y si no, ya buscaré la manera de acomodarlo. No hay error, solo así se va armando el camino. No hay que detenerse, solo seguir caminando.

Y bueno mientras, creo que en mis sueños elegiré un día a Ricky y otro día a Zac y así en base de prueba y error, decidiré con cuál me quedo.

Aunque obvio Ricky va ganando… porque la verdad mi inglés no es tan fluido.

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