En mis épocas de soltera, hace tres meses, tenía puesta la bandera de la liberación femenina. Me sentía Miguel Hidalgo y Costilla cargándola por todos lados y dándole el mensaje a la mujer que quisiera y estuviera dispuesta a escucharlo.

¿Por qué demonios y centellas un hombre se puede acostar con la que sea y una mujer no puede?

Digo, de que puede… puede. Pero la educación nos dice que no, la sociedad nos dice que no, la iglesia nos dice que no… y hay veces que hasta el niño que nos gusta nos dice que no.

No, no, no…

Yo siempre fui contreras, perdí mi virginidad a los veinte años (véase post LA VIRGINIDAD) y desde ese momento pensé: ¡viviré poco… así que gozare en grande!

No crean que me volví una loca sin control, solo quise comportarme como un hombre.

Si un bizcocho esta como quiere… ¿Por qué quedarme con las ganas? ¿Por qué no tener un buen momento con el y al día siguiente seguir con mi vida?

Una vez me desperté de una tremenda borrachera. Volteé y estaba un hombre boca abajo a mi lado.

¡Dios mio! ¿Quién demonios era ese maldito desconocido?

Me pare buscando mi ropa por todos lados, había cinco o más condones en el piso.

Sonreí, me cuide y me divertí, bien por mi.

El hombre en cuestión hizo un “mmm”… se estaba despertando. Yo ya no quería estar ahí…

¿Mis zapatos?

Esto había sido una mañana después de una noche de antro, así que mi vestido era negro, corto y pegado… ¿Dónde estará ese vestido por cierto?

Perdón, me desvió del tema…

Empezó a hacer más ruidos, no quería ni verlo… así que corriendo tome mi bolsa y me salí corriendo…

Descalza.

Estaba en un motel extraño.

Ok, no tenía zapatos y estaba vestida de antro, pero ¿Qué tan raro puede ser eso en un motel?

Cruzar el motel no fue el problema, el problema fue tomar un taxi.

Salí y ya sabía donde estaba: Revolución.

Una de las avenidas en la ciudad de México más transitadas. Un domingo a las doce del día y el tráfico parado.

Lo repito, yo descalza y vestida de antro.

Un carro se detuvo frente a mi, era toda una familia viéndome con cara de “maldita prostituta”, bueno no todos me vieron así… el hijo adolescente me vio con cara de “mmm prostituta”

Un taxista se apiado de mí y me llevo sana y salva a mi casa.

Todo el día me la pase comiendo frente al televisor. No me sentía nada bien conmigo misma. Me habían usado, es mas… ni me acuerdo de la borrachera, pero tenía un dolor dentro de mí.

Al pasar los años comprendí que si aprendes a diferenciar el sexo con el amor no te pasan esas cosas. Me explicare mejor.

Lo padre de ser mujer hoy en día, es que tienes la libertad de acostarte con quien quieras… pero si no te llama al día siguiente no se vale llorar… ¿Realmente la mujer puede ser liberal?

¿Buscamos ser amadas por el príncipe azul o queremos independencia?

Cuando solo tenía sexo con un sujeto no me gustaba ni el abrazo ni la conversación después de tenerlo; era lo que era y nada mas: SEXO

Mis amigas dicen que soy un albañil en cuerpo de mujer. Si, la neta si.

¿A cuantas mujeres no he oído, que después de acostarse con un tipo a la primera, esperan que las llamen, las busquen y se casen con ellas?

Si pasa, si te llaman… pero para lo mismo, y no precisamente para que le des hijos.

Es complejo y a la vez no, los hombres son muy sencillos, si les gustas mucho y la pasan bien contigo te seguirán buscando… si no… ¿tengo que deletrearlo?

ERROR NÚMERO 699 DE LAS MUJERES: No confundas un acoston con algo en serio. Si solo quieres acostarte con alguien, no le intenses. No se vale decirle o decirte a ti misma que solo quieres un acoston y te claves. Si no sabes manejarlo mejor no te acuestes… repito, ¡no se vale estar chillando!

Si eres joven diviértete, si eres madura diviértete, si eres vieja diviértete.

Nomas no arriesgues ni tu salud ni tu corazón, ellos no lo merecen.

OJO: si tienes menos de diecinueve años no te diviertas tanto… todo a su tiempo.

Digamos que un acoston sin amor es divertido, pero es como la montaña rusa, te diviertes y gritas en el juego… pero a lo mejor vomitas después.

¿Te subes o que?