Romperse la madre.

Sí… bueno, no tal cuál agarrarte a madrazos con alguien, pero digamos que sí te agarras a madrazos con la vida, y por consecuencia acabas con ojos moreteados, costillas rotas y corazón en estado de coma.

Sí, eso de romper, terminar, cortar, separarse, finiquitar, completar, rematar, agotar, finalizar, ultimar una relación (me metí a googlear los sinónimos de un final)  generalmente te deja peor que una cruda en lunes. ‘Concluir’ me pareció el más adecuado, porque aunque tu vida pende de un hilo por un tiempo, no se termina ahí.

Sientes que algo te falta, estás confundida, lloras y luego tienes breves momentos de inspiración…tipo ‘Rocky’ con la rola de ‘Eye of the tiger´ y te dices a ti misma que estarás bien y la vida es bella…para luego caer en el más profundo hoyo escuchando esa maldita canción que te recuerda al susodicho no una ni dos ni diez veces, le pones tanto ‘repeat’ que parece práctica de hipnotización.

Das pena… te sientes inconsolable porque además crees que nadie ha tenido una situación como la tuya, que nadie ha amado tan cabrón como tú o le han roto el corazón como a ti.

Te dicen que hay más peces en el mar, pero obvio tú piensas que tu pececillo dorado es el más chingón y perfecto, ningún otro nadará como él.

Te quedas de ermitaña en tu casa, salir…pff mejor ahórrale la pena a tus amigos, no se te antoja ni comer, recuerdo que yo cuando llegaba en la noche a la casa, mi mamá me ofrecía de cenar para apapacharme y yo desconsolada le decía que me daba asco la comida y que me dejara en paz ¡¡Qué insensible!! Hasta que un día me ofreció molletes y me brillaron los ojitos, con dignidad de viuda le contesté ‘Bueno, pero les pones salsa’. ¿Sí o no ya que te sientes un poquito mejor hasta te ríes de tus panchos?

 En otras ocasiones cuando llegaba a estar resentida por la separación, para ser más clara: me cortaban y yo no quería o me trataban tan mal que si yo no cortaba pues, ni un gramo de dignidad me iba a quedar, hasta llegué a rogar y suplicar…que oso.

Sintiéndome poco apreciada y nada valorada, me surgía un odio brutal hacia el pececillo dorado que ahora ante mis ojos no llegaba ni a sardina, y soñaba e imaginaba planes maquiavélicos sobre cómo sería nuestro próximo encuentro: Yo, guapísima, llegando al antro del brazo de un super hottie que lo haría retorcerse de envidia, celos y dolor, además de que no lo dejaban pasar… ni a sus amigos obviamente.

A veces, en mis momentos más oscuros, debo confesar que también llegaba a imaginar que llegaba un desconocido a darle una buena patada en los huevos.

En fin, no faltaba historia que pasara por mi mente, tratándome de hacer sentir mejor, aunque no siempre funcionaba. Cuando todo terminaba bien, detestaba imaginar la posibilidad de alguien más pero me dolía más pensar que él estuviera triste, así que prefería imaginarlo con alguien y contento, porque quiero que sea feliz y le deseo lo mejor.

Creo que tal cual como una montaña rusa, en una relación pasas por tantos estados de ánimo que es imposible saber que te depara el final.

Pero por experiencia puedo decir que lo más sano, no digo que mejor porque para cada quién es distinto, pero lo que te puede realmente permitir salir adelante y estar en paz con la vida es perdonar y pedir perdón, desear lo mejor sinceramente y seguir adelante, aceptando que entras a un nuevo capítulo en la historia de tu vida.

Esta nueva etapa también será otro proceso, que como todo tendrá sus altas y bajas, pero una vez que pasas el umbral de la pseudomuerte, respiras y te das cuenta que nada es para siempre, de un buen modo, que puedes ser feliz, enamorarte, reírte, disfrutar, desmadrarte de nuevo, lo que quieras y que está en ti el cómo será este nuevo capítulo que acabas de iniciar.

Porque lo que te llega es por algo y no hay nada mejor que disfrutar la aventura que es la VIDA.

Luciana