Pensando como hombre

Llegaste con mucha naturalidad, haciéndome reír como la tonta que soy… primero nos vimos y me dijiste lo mismo que te dicen todos:

          ¿Te conozco? –

En ese momento, se me hizo lo más cliché del mundo… aun así te dije:

          Si, ¿no eres amigo de Rulo?-

La primera noche que pasaste por mi, fuimos al cine lo recuerdo bien… vimos una película de comedia y tuve la necesidad de ser honesta: “Vamos a alguna peda.”

Borrachos, supe que estaba perdida… que habías venido a sanar todas mis heridas. Me abrazaste, cantando a todo pulmón… lo cierto, es que se me detuvo el corazón.

Pasaron los días, volaron los meses… todo parecía indicar que no existía mas gente. Ibas a mi casa y ponías todo tipo de música, me platicabas de tu trabajo y me leías la mente.

Recuerdo la primera vez que tocaste mi piel, fue un roce que nunca debió ser… fue tomando los dos al mismo tiempo una taza, todo por prepararte un café…

Me sonrojé.

¿Te diste cuenta? Creo que no… tú me conoces mejor que yo.

Empezaste a saber todo de mí… mi familia, mis amigas… eras perfecto, guapo, divertido y honesto. ¿Qué más podía pedir?

Y el tiempo corrió sin miedo, pero con el tiempo corrieron riesgos…

Ya no fantaseaba con el día en el que me llegaras, solo pensaba el como seria que me besaras…

Pero la paciencia es la mejor virtud, quise esperar al momento correcto… nada se logra con presionar, al menos… eso es lo que yo pienso.

Siempre fui tu leal perro, me dabas croquetas… no, no croquetas… me dabas miserias para sobrevivir un día de invierno…

Y un día llegó la primavera… y con ella el infierno.

Entró sin darme cuenta: sin ruido, sin prisa y en puntillas. No me había fijado y tardé mucho en reaccionar…

A la semana de conocerla, era tu novia y no había más que hablar.

Quede en un oscuro abrumador, algo no había salido como lo tenía planeado… el amor no correspondido es controlador, yo solita me había saboteado.

La presentaste, frente a nuestros amigos de tantos años tuve la mayor humillación… ¿y lo peor? Tu novia no era como yo.

Era amable, simpática, guapa, buen cuerpo… y yo… muriéndome en silencio.

Yo callada y sin nada que decir… creo que te amaba mas que antes, un amor sincero y puro… que no sabe que pedir.

Seguimos como siempre, con los cafés por las tardes, las llamadas constantes… llegaban los fines de semana y desaparecía de tu mente.

¿Sabes lo que fue para mi cuando llorabas por ella? Tomándote los brazos te decía que fueras fuerte… prediciendo mi muerte.

Hace ya unos meses, me pediste que nos viéramos, que era urgente.

Me arreglé como nunca, esta vez era diferente. Tenías mucho tiempo mal con ella… sabia que me valorarías cuando me vieras de frente.

Veniste a mi casa, llegaste mas rápido que de costumbre, te prepare el café como te gusta…

          Te ves guapísima – me dijiste – ¿ese vestido es nuevo?

Claro que lo era… tu color favorito es el azul. Con mi poca feminidad y con mis pocos ahorros  lo compré… pero valió la pena.

Sonreí nerviosa…

          ¿Tenías algo que decirme? – pregunté ansiosa.

          Si, siéntate… esto es importante… ¿sabes? Nunca me había dado cuenta lo que significas para mí… y hoy te lo voy a decir.

El aire se detuvo de pronto, tanto tiempo esperando este momento… ¿me lavé los dientes? Pero que pendejadas pienso…

Cerraste los ojos y continuaste:

          Eres todo lo que tengo, nadie me entiende como tu… por favor nunca te vayas de mi vida, quiero que seas muy feliz…-

¡Si! Quería gritar… ya lo era… no había conocido la felicidad, pero en ese momento supe que los días de soledad iban a terminar.

          Me caso con ella… comparte conmigo esta locura… tengo todo cuanto pude soñar.-

Mi muerte. Tu vida nueva significaba mi muerte.

Insomnio, temo dormir… ahora sé que el sol no volverá a salir.

Hoy te casas, perdón que no vaya a ir… por eso el motivo de esta carta… que nunca vas a recibir.

Como mejor amigo fuiste el mejor, pero ahora me despido… porque yo ya no puedo fungir ese rol.

Adiós.

 

 

                                                      “Quien sabe porque la vida suele ponerles trampas a                          

                                                        Quienes mirados desde fuera no pueden ser sino

                                                        Pareja el resto de sus vidas”

                                                                                                    ANGELES MASTRETTA.