Existen dos tipos de personas, las que tienen sexo desenfrenado, arriesgado y  enfermo y las que hacen el amor. Yo soy de los dos tipos.  Me gusta que la cama sirva para un montón de  cosas, la he usado hasta para comer y dormir, sobre otros cuerpos. Me encanta ejercer mi libertad sexual.

Hablemos de los tríos, todas las personas que conozco lo han hecho, quieren hacerlo, temen que su pareja se los pida o han pensado en participar en uno; aún las más mochas que no se atreven a decirlo han tenido en su cabeza la escena y se han excitado o asustado. Yo he participado en tríos caóticos y en otros tan hermosos que considere el poliamor seriamente, le experiencia me hizo aprender que un trío es un juego, pero no es de desmadre porque estábamos pedos todos. Oye, eso no funciona ni con dos, ¿Por qué iba a resultar con tres?

Si vas a  ser valiente y a darte permiso de experimentarlo considera esto:

1. Un trío, es un juego de tres personas.

Hay quien dice: “¿Estaría padre invitar a alguien, no? Pero que después se vaya y que sea alguien que no conozcamos y que nadie se enamore y que no la volvamos a ver y que se convierta en pizza cuando terminemos”. Un trío es un juego para tres, en donde los tres participantes valen igual, sienten, piensan y los tres, han generado expectativas al respecto. Considéralo una cita y haz como si fueran dos, se vale ser cortes y no juzgar a nadie, porque si tú crees que la invitada o el invitado es medio zorra o medio depravado por aceptar, recuerda que son  ustedes los que  lo están proponiendo.

2. El mejor momento, es el mejor momento.

Al contrario de lo que algunos piensan, el momento ideal para experimentar cosas nuevas es cuando  tú y tu pareja se aman más que nunca, cuando el respeto y la empatía están al 100%. Para que resulte debes pasarla bien sintiendo y viendo a tu pareja feliz, con la seguridad de que lo que tienen es sólido porque lo que comparten va mucho más allá del sexo casual, aunque éste sexo casual se ponga extraordinario. ¿Quieres que el trío sea la peor experiencia del mundo? Hazlo cuando te hayas peleado con tu pareja y tengas ganas de desquitarte porque nunca llega puntual a las citas o cualquier otra cosa, un trío no es el tipo de experiencia que salva una relación poniéndole pimienta, de hecho, si no puedes resolver tu  enojo con cosas como la impuntualidad, no estás lista para hacer ningún trío.

3. ¿Entonces cuando voy a estar lista?

Sí, hay etapas previas a un trío, sí, son ligas mayores, cualquiera puede hacerlo pero no cualquiera puede hacerlo bien, tranquila, es más simple de lo que parece. Si de verdad quieres intentarlo ya tienes la mitad del trabajo hecho, si haz experimentado el sexo casual y haz podido seguir con tu vida ¡Felicidades! Tienes el 75% de probabilidad de éxito y ahora el detalle estrella ¿Qué tal tus celos? Si eres de las que revisa el celular, solo quiere que la vean a ella, llama cincuenta veces al día para saber que está haciendo, se enoja porque la mesera lo miró “con deseo” y le armas un pedo que en el restaurante todo sacan el celular para grabarlos, no lo hagas ¡Jamás! Aunque por un momento creas que es buena idea, no lo es, créeme.  Ah,  y si tu pareja no  puede contener sus eyaculaciones por más de cinco minutos tampoco va a pasar ¡Imagínate! Antes de besarlas ya se acabó para todos. Para un trío se necesita a un hombre que sea seguro y se haya entrenado para controlar su cuerpo y sentir placer al mismo tiempo, ni modo ¿Y tú, que tanto conoces y controlas tu cuerpo?

4. Con celos también se puede.

Es normal que sientas raro porque a ella la besa diferente o le hace cosas que a ti nunca en la vida pero considera esto: cada persona nos genera diferentes cosas, si ves que él hace algo  con ella y te gusta, espera a su siguiente encuentro sexual y pídele que te lo haga, seguro se excitan. Están en  una experiencia nueva, la producción de oxitocina y serotonina está a tope, prácticamente están en un sueño los tres, están experimentando algo que pocos tienen,  déjate llevar, no son dos chicas complaciendo a un chico, será así por instantes, también serán un chico y una chica complaciendo a una chica, ese es el punto, son tres los participantes, puedes alejarte y ser testigo por un momento, míralo, tienes una perspectiva privilegiada de él, puedes aprender que le gusta y que no o como le gusta más, no tengas miedo de acercarte y tocar, es para los tres.

5. Es un trío, no es porno.

No va a llegar el plomero y lo vamos a meter al depa y ya se armó, ¡No es porno! Recuerda, lo que no  funciona con dos, tampoco con tres. En un trío se vale y más si es el primero, empezar de poquito a poquito, a veces en un bar conocemos a alguien,  explota la química, nos gana la pasión y antes de llegar a la cama ya nos hicimos casi todo y está chingón, pero en este caso es bueno poner las cartas sobre la mesa desde el principio, expresar honestamente las intenciones y la experiencia un: “La neta nunca lo he hecho, pero sí quiero, aunque no sé si me guste”. Está padre, genera confianza, al igual que un: “Lo he hecho algunas veces y quiero hacerlo con ustedes”, siempre da calma tener a alguien  más experimentado, como cuando nunca has volado en avión, cae muy bien que el pasajero de al lado, más si es guapo, te diga: “Tranquila, siempre se siente así al principio, pero vamos a estar bien”.

6. Elijan juntos.

Si ya están de acuerdo en intentarlo, busquen a alguien que le guste a los dos, que sea afín a su mundo social aunque no pertenezca a el, tomen algo juntos y dense tiempo de ir paso a paso, propónganlo ambos, con o sin nervios, si pasa que sea en un ambiente relajado en donde puedan ver si hay química primero, nunca vayan a un lugar más privado sin antes haberse besado por lo menos.

7. Reglas claras.

Todo juego tiene reglas y las de éste deben ser muy claras  y  los tres, deben saberlas previamente. Cada pareja es diferente y pueden hacer las propias, pero  la regla de oro es: cuando uno de los tres no pueda estar cómodo, aunque los otros dos estén a punto del orgasmo, terminamos el asunto y seguimos tan amigos como siempre. Vale mucho más la pena un coitus interruptus que un noviazgus interruptus, además, que tu pareja respete tus emociones afianza la relación muchísimo, solo no seas una maldita como para llevarlo tan lejos y luego obligarlo a dejarlo todo por ti, eso es destructivo y a la larga trae consecuencias, porque ni los hombres son pendejos ni las mujeres estamos locas, todos tenemos sentimientos y necesidades similares, si estás en ésta relación y lo amas respétala  siendo honesta aunque no siempre salgas ganando. La segunda regla de oro, es la obvia: Usen protección. Reglas como: “Nunca la beses en la boca” o “Siempre termina conmigo, nunca con ella” no sirven mucho porque hacen que se sientan límites en las cosas y se tense el asunto al imponer jerarquías, las reglas son para proteger las emociones, no para imponer poder.

8. ¿Y si resulta que ella es el amor de su vida y él me deja?

Sí, es una posibilidad, como que tú descubras que la amas y lo dejes, esa posibilidad  va a crecer o a desaparecer en la medida que ambos tengan claras las cosas y se comporten a la altura de las circunstancias, pero aun así puede pasar, asúmelo y olvídalo, no desperdicies el tiempo pensando en eso cuando estén los tres juntos porque ya te fastidiaste el trío.

9. ¡Qué el tercero sea un hombre y no una mujer por favor!

Sí claro,  ¿Porque no? Pero ese es el siguiente nivel, o no, pero  tiene otros detallitos  que con gusto te voy a contar la próxima semana.

TWITTER: @NancyVillalo

INSTAGRAM: NANCYVILLALO

13931609_10157186119905332_536864832_o

promocarrie