La mente es muy poderosa, ¿Nunca les ha pasado que sucede algo que sueñan? ¿No les pasa que se proyecta algo que le piden al universo?

 

Las mujeres siempre pedimos al universo, me da un poquito de risa, nos sentimos muy místicas o no sé qué (las mujeres somos muy poderosas, tenemos como un noveno sentido, por eso nos damos cuenta cuando un hombre nos pone el cuerno. Lo juro. Nunca dejen que un hombre las llame locas por seguir ese instinto, porque por lo regular, tenemos razón). Hace unos días soñé que mi ex novio venía a mi departamento como lo hacía todos los días y cuando nos íbamos a besar, llegaba una ola gigante y nos separaba. Ayer soñé que iba a un departamento donde él vivía y que un terremoto fuerte me hacía correr por mi vida y alejarme de él. A lo mejor es mi resignación, mi aceptación hacia la separación. La mente es muy selectiva, camino por la calle y recuerdo como nos abrazábamos para ir al Oxxo o íbamos a comer en la esquina o como me esperaba en el coche para abrirme la puerta. En las noches es más difícil, porque llego a mi cuarto y la soledad es dura, veo su ropa colgada en mi closet y la abrazo para no sentirme tan sola. Lloro un rato hasta quedarme dormida.

Esa energía de ansiedad, de no encontrarme, de sentir que me había emputado un brazo, la tenía que canalizar.

Hay algo que me tiene despierta y motivada; descubrí que soy una artista. Un artista es alguien que tiene vena creativa, que le vuela la cabeza un libro, una película, un poema, una pintura. Alguien que necesita expresar de cualquier manera su sentir, es alguien que tiene los sentimientos a flor de piel, que le duele lo que sucede a su alrededor, ya sea el maltrato animal, la guerra o simplemente el dolor de un amigo. El otro día platicando con un comediante sobre mi relación, se puso a llorar, no era su historia, pero mi dolor lo tocó. Es un artista.

Cuando eres indiferente ante lo que te rodea, eres contador o publicista, porque para ser artista debes ser sensible a todo para poder crear. Mi mente sabe que tiene que hacer, pero no sabe por dónde empezar. Un día mi ex novio me dijo que yo escribía para causar lastima y que me escribieran cosas como: “Cuentas conmigo, que guapa eres, pobre de ti.” Y lo que no entiende es que un artista tiene que sacar sus sentimientos o se muere. El otro día platicando con una amiga que es famosa me decía que no entendía porque ella lloraba diario. Le dije que era porque estaba más enfocada en la superficialidad, como cuántos followers tiene en Instagram, que en cuanto arte realiza. Ella escribe precioso y no veo nada de eso en sus redes. Un artista cuando no expresa, se marchita, se pudre.

Las redes sociales nos han hecho tanto mal, un artista ya no puede ser hippie y no usar sus redes o no vende y ya cualquiera tiene followers: una mujer semidesnuda, un hombre que haga videos chistosos, una página de memes; un amigo un día me dijo que debía subir fotos sensuales para tener followers y que me vayan a ver a shows. Me ofendí, no soy bailarina exótica, soy actriz que trata de hacer comedia. Pero una debe ser lista y saberlo jugar a su favor, tratar de que su mente no le haga caer en el ego ni en la superficialidad y aun así, saber cómo usar sus cartas en redes sociales. La fama es algo que ya superé, no me interesa en lo absoluto, no es para mí. Soy demasiado sensible para tener una responsabilidad tan grande. Quiero tocar a la gente con mis palabras, no con mi actitud de superioridad.

Mi mente ha cambiado tanto de hace diez años que estudié actuación. No quiero ni debo irme con gente oscura, con gente ególatra que solo piensa en fama, quiero a gente culta, llena de paz, luz, sol, sensible, que me haga viajar con sus pláticas, que me recomienden libros. Mi mente está hambrienta de gente talentosa, sencilla, amorosa, que vean más allá de un cuerpo, que tengan muchos temas de conversación, que me enseñen, que hablemos horas de Borges y Cortázar, sobre el feminismo, cine, actuación. Quiero brillar que es muy diferente a ser la mejor, la más chingona, porque brillar requiere luz, lo demás es foco artificial.

Quiero ser una artista hasta que me muera. Volver a dibujar y a pintar, aprender idiomas, un instrumento, viajar, que mi cuarto huela a óleo. Que mi computadora viejita nunca deje de estar prendida, desvelarme leyendo un libro que no pueda soltar, escribir teatro, actuarlo, escribir comedia, tratar de ser buena para salir de un show y que alguien me diga: Me siento como tú, me ha pasado lo mismo.

No quiero risa fácil, quiero discurso, quiero hacer a la gente pensar. Quiero que mi voz exista en este mundo tan competitivo, en un mundo artificial, tan lleno de oscuridad y que sea un rayito de esperanza para los que no pueden hablar.

Mi mente me dice: Sé Marcela, la que dibuja desde niña, la que estudió creación literaria, la que pintó en Barcelona, la que estudió cine. Trata de escribir una novela, un largometraje… no, no trata, HAZ.

Ayuda, comparte, devuelve a la gente. Porque un artista sueña tormentas para después pintar diluvios. Porque hoy decido dejar de soñar terremotos para que mi mente comience a crear nuevos mundos.

TWITTER: @marcelecuona

INSTAGRAM: marce_lecuona

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