Sofía está sentada al filo de un puente y quiere saltar. Sabe que el salto no la va a matar, pero aún así quiere hacerlo. Necesita la adrenalina de sentir que algo va a cambiar con ese salto. A lo mejor el agua fría de invierno haría alguna especie de alquimia y convertiría todas las frustraciones, errores, fracasos y lágrimas en aprendizaje, fuerza, coraje… Oro.

A lo mejor y con suerte se rompería algo o quedaría en coma el suficiente tiempo para que Carlos tuviera la oportunidad de darse cuenta que no puede seguir perdiendo el tiempo, que no vale la pena seguir defendiendo puntos de vista nada más para tener razón. Que entienda de una vez por todas que cuando gana uno pierden los dos. Sofía quiere estar con él, está muy segura de eso, lo ama más que a nadie en el mundo. Desde que lo conoció sabía que no era perfecto, pero encontró en él a alguien parecido a ella, con el mismo criterio, los mismos miedos y placeres, del “mismo planeta” como diría sofía.

Sofía cierra los ojos y siente en su cara el viento frío tratando de consolarla, de acariciarla  y quitarle las lágrimas. Trata de respirar profundo y encontrarle un ritmo calmado a su agitado sollozo, inhala, lo sostiene, y en la exhalación imagina que puede dejar ir el peso y la presión que siente en el pecho.

Las ganas de saltar se van apaciguando, el dolor intenso se vuelve soportable, ya conoce el sabor del dolor, ya se lo sabe, lo sigue sintiendo, pero va cambiando de color. Cierra los ojos y va rindiéndose al dolor, poco a poco va a dejando de sentir. Ya no siente nada. Está vacía. Se siente paralizada en ese puente, quiere moverse, quiere aventarse, quiere que algo cambie, pero se siente congelada, como si ya se hubiera convertido en parte del paisaje, por más que lo intenta no encuentra su voluntad.

Quisiera regresar a casa a los brazos de su amado y que todo esté bien, no sólo bien, que esté todo mejor que nunca, como siempre debió de haber sido, alcanzando la potencia que sabe que tienen. Pero tiene miedo, sabe que si regresa a casa probablemente él no esté ahí.

Carlos no sabe cómo controlar sus emociones y no sabe qué es lo que tiene que hacer para que las cosas estén bien, eso le frustra mucho, le da impotencia y eso lo lleva a ser muy explosivo.

Sofía ama a Carlos, Carlos ama a Sofía, son el uno para el otro, ellos lo saben, el mundo lo sabe, sin embargo ella está en un puente a punto de saltar sin saber dónde está él. Empieza a llover.

INSTRAGRAM: lalalapony

TWITTER: lalalapony_

IMG_6895

promocarrie