Quiere A Una Mujer

Después de pensarlo tanto, este es mi escrito de lo que ha pasado estos últimos días en mi país.

Si vives en una cueva o no eres de México, te cuento: Matan a siete mujeres al día en mi patria tricolor. Ayer fui a la marcha de mujeres en contra de los feminicidios. Lloré al oír a las mujeres cantar que quieren vivir. Yo he regresado en taxi sola borracha a mi casa, me he quedado dormida, he caminado en tacones, vestido arriba de la rodilla, escotada. He salido de mi casa sin ninguna compañía mas que la mía. También he salido en pants, sudadera, gorra, acompañada y aún así, hombres me han gritado obscenidades, me han chiflado, me han seguido. En la situación que sea, como sea, me he sentido vulnerable. Es increíble ver en mis redes sociales hombres y mujeres que no entienden; hombres usando este momento para tener el foco de atención una vez más usando palabras cibernéticas vacías, pues esos mismos hombres me han atacado y han atacado con su machismo a compañeras. No entienden que no nos vestimos para ellos, no nos unimos para ellos, no despertamos para ellos. Antes nos quemaban en una hoguera con el pretexto de que éramos brujas, antes no teníamos opción mas que ser las santas o las putas, hoy hay toda una gama de posibilidades y eso, lo vamos a aprovechar. 

Pero ¡ey! No todo está perdido. Porque lo que más me impresionó en la marcha fue como todas estábamos conectadas desde el amor y la empatía; no se corrió a ningún hombre, se les pidió moverse a los costados, pues éramos hermanas en una lucha que lleva siglos. Mis antepasados en mis venas, mujeres débiles o guerreras que buscan algo tan sencillo como existir en libertad, pues solo hay una vida, y vivirla dignamente es lo que todo ser vivo debe experimentar.  Y hombres, mis hombres queridos, como quieren protagonismo, se los voy a dar. 

Una mujer me dijo un día que los hombres buenos no existen. Difiero. Hay hombres bellos, hermosos, que son mis hermanos, padres, novios, amigos, partes de mi misma, pues son seres humanos también y no deben pagar cuentas que no son de ellos. Desgraciadamente vivimos en una sociedad en la que los hombres viven en el privilegio; todo gira alrededor de ellos. Piensa en los comerciales, en las calles, las iglesias, puestos de gobierno. Festejamos cuando una mujer llega a la presidencia, ¿por qué? ¿No debería ser una cosa común? Estamos en un mundo en el que existe la trata de personas, que hay prostitutas (que todo hombre ha tenido algún encuentro con ellas), que es la profesión más antigua del mundo y no tienen seguro, son golpeadas, las matan por solo ser, ante sus ojos, un objeto sexual.   

No puedo juzgar a nadie pues soy reflejo de todo lo que me rodea, lo que sí puedo hacer es escribirle a los hombres y mujeres que me leen a través del amor; así que sí, hombres, pongan atención, les diré lo que tanto se preguntó Freud, ¿Qué queremos las mujeres? Vivir en libertad, ser amadas, respetadas, tener las mismas oportunidades que ustedes, que no vean nuestro cuerpo como una cosa sexual; queremos que lo veneren, que lo mimen, que lo cuiden. Queremos que nos dejen de decir locas. Queremos que los insultos no existan nunca más. Queremos empatía y su amistad.  

Y sobre todo, diré lo que yo quiero en un hombre, porque a lo mejor si lo escribo en esta hoja en blanco, puede que un día me lea, me reconozca, conecte conmigo, me busque y seamos uno. Quiero amor.  

Un hombre que no crea que tiene que protegerme, que cuide su integridad y su ser, con eso me es suficiente.  

Un hombre que me ame como soy, con mis ideales y mis pasiones, que se alegre con mis decisiones personales y laborales, un hombre que me acompañe con un vino, a una marcha o leyendo junto al mar. 

Un hombre que viva a través de la compasión y la felicidad. 

Un hombre que respete a las mujeres, que no es lo mismo que abrirles las puertas a mis amigas o prenderles un cigarro, que se exprese bien de toda mujer que lo rodea, que las escuche, que las anime, que nunca las trate como objetos, ni siquiera en la profundidad de su soledad.  

Un hombre trabajador, integro, que su trabajo sea su pasión, que sus compañeros sean su motor. Que entienda que debe hacer lo que ama pues solo estamos un instante en esta eternidad.  

Un hombre que me ame, incluso en mi propia adversidad.  

Un hombre que me haga reír con cosas simples y sosas, pero que me haga filosofar sobre nuestra propia existencia, que vea más allá de lo “normal”, un hombre en contacto con su propio ser. 

Un hombre que no le tenga que rogar ver, pero que nos podamos amar en libertad.  

Un hombre que no le de miedo estar en sintonía con su feminidad.  

Un hombre que quiera viajar a mi lado, crecer tomados de la mano, un hombre que sepa que me ama y no tenga miedo de mostrarlo, un hombre que se sienta orgulloso de ser mi amo y mi esclavo, que sepa que no es superior a mi, pero tampoco inferior, un hombre que lea, que investigue, que tenga curiosidad. Un hombre que quiera bañarme con su honestidad.  

Un hombre que tenga un cuerpo que me haga sentir amada sin necesidad de nada. Un hombre que me diga que está conmigo con una sola mirada. Un hombre en toda la extensión de la palabra.  

Un hombre que ame la naturaleza, no importa si es la montaña, playa o selva, que experimente conmigo abrazar un árbol y en la noche contemplar las estrellas. Un hombre que ría porque se mojó la leña.  

Un hombre que me deje abrazarlo, que pueda verlo llorando, que vea películas de antaño, un hombre que tenga sentimientos y no tenga miedo en mostrarlos. Un hombre que me deje mimarlo.  

Un hombre que lea lo que escribo, que analice mis dibujos, que lea miles de libros mi lado. Un hombre que todo lo artístico lo tenga emocionado. 

Un hombre que se preocupe poco por el dinero, que pueda ver a través de sus ojos lo que ha conocido del mundo cuando yo aún no llegaba a su vida, que me haga viajar con sólo contármelo.   

Un hombre que me haga su princesa, pero no una de cuentos de hadas, que respete mi independencia, que carezca de soberbia, que ser arrogante no esté en su vocabulario, que para expresar amor no necesite un diccionario.  

Que ame y respete a todos los seres humanos.  

Quiero un hombre y así me tome años encontrarlo, sé que me busca, sé que estos feminicidios le indignan, sé que un día hablaremos de esto, me abrazará y me dirá: No estás sola porque te tienes a ti, solo soy un acompañante, un espectador de tu lucha, un brazo más que se levanta ante la impunidad, quiero un mundo mejor para la gente que viene después de nosotros, para los que no tienen voz, para las mujeres, hombres y niños. No te sostengas en mí, pero te presto mi hombro; llora, ríe, enójate, vive… soy ese hombre que buscabas, perdón por tardarme, pero llegué por fin.  

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