Cuestión de números

Me llego una invitación. La boda de una muy buena amiga llamada Sofía.

Sofí y yo nos conocemos desde primaria. Ella me daba siempre de su lunch porque mi papa me daba cinco de los viejos pesos y con tan poco efectivo no saciaba mi hambre.

Lleva cinco meses con su novio. Había durado tres años con el anterior, ya tenía anillo y toda la cosa pero la relación se deterioro y ahora anda con otro al que le jura amor eterno. (Me encanta Facebook por eso, puedes demostrarle y decirle a cada novio que es el amor de tu vida y están las fotos que lo comprueban… hacen que te sientas Jennifer López con sus múltiples amores.)

Hace trece años estaba de moda ir a fiestas de quince en los antros… era mi peor época de soltera, tenia chinos, estaba cachetona y mi autoestima estaba guardada en un cajón con todos mis traumas. Me dedicaba a beber en una mesa con mis amigas criticando a la ridícula quinceañera.

Ahora eso ha cambiado. Soy lacia, mi grasa en la cara ha bajado, mi autoestima ahora habita en el closet y ya no soy invitada a los antros para festejar quince años, ahora me dedico a ir a bodas bebiendo en una mesa con mis amigas solteronas criticando a la ridícula novia.

¿Por qué las mujeres tenemos la necesidad de casarnos?

Sabemos que la mayoría acabara en divorcio. Más ahora que las mujeres nos sentimos muy independientes durante los veintes pero cuando nos acercamos a los treintas sentimos que se nos va el tren así que aceptamos la propuesta de cualquiera.

Creemos que el novio en turno es el indicado, el perfecto padre para nuestros hijos aunque no sea niñero, el que nos ayudara con la manutención aunque no tenga trabajo y el esposo amado aunque sea un borracho.

Le pregunté a Sofía si había encontrado al amor de su vida.

Me contestó algo sorprendente:

– No lo se… a lo mejor nunca lo sabré… pero es un buen hombre que me quiere. ¿quieres que te dé un consejo? Cásate con alguien que te quiera más que tu a él. Así nunca sufrirás. No será la relación más pasional ni la mas intensa, pero así sabrás que nunca te van a lastimar.-

Tenía sentido. Si hay gente que gasta todo su dinero por un seguro de vida ¿Por qué no invertir en el hombre con el que pasaras el resto de tus días?

Pero el precio es alto, ¿tengo que renunciar al amor pasional, al mero estilo de Jane Austen, con tal de vivir tranquila y saber que nunca me van a herir?

Como Bella (obviamente hablo de la Bella y la Bestia, no de la insípida de Bella de Crepúsculo), yo como ella quiero “aventuras que al mundo asombren, un gran amor quiero encontrar…”

¿Qué sentido tiene la vida si no la vives al máximo?

El mejor consejo que me han dado es… cuando vas a tomar una decisión, ya sea importante como casarte o superficial como tirarte de un paracaídas o acostarte con el tipo que te encanta, piensa en tu persona si tuvieras cincuenta años. Por ejemplo ¿Qué diría Marcela? ¿Qué consejo me daría a mi misma si Marcela de cincuenta se encontrara con la de veintiocho?

Te juro que a todo diría que si.

¡Siii! me hago el tatuaje, si me tiro del paracaídas, si me voy a vivir con Mr. Darcy…

¡Ah cabron!! ¿De donde salió eso??

Si, si no lo piensas bien te puedes divorciar después. Ya no serás solterona. Serás divorciada. La sociedad y sus malditas etiquetas.

Les diré un secreto. Dos amigas muy cercanas llevan cinco o más años con sus novios. Lo que seguiría, seria casarse pero la relación ya se volvió tan rutinaria y tan aburrida que ya no quieren casarse, ahora piensan hasta en separarse.

Ninguna relación, ya sea de meses o de años, te asegurara que él es el indicado. Eso te lo indica tu corazón. Basta de vivir como la sociedad nos lo pide. ¿Qué pasa si nunca me caso y de viejita no tengo hijos y mis últimos días la paso jugando canasta con mis amigas? ¿Eso me haría infeliz? ¿Por qué la mayoría de las mujeres queremos millones de nietos, hijos malagradecidos y un esposo que no nos haga caso pero morirnos felices por que no nos petateamos solas y hemos dejado un legado?

Dejar legado no es siempre tener hijos. Se hace historia cambiado las vidas que te rodean. Con un mensaje, una idea, un escrito, un pensamiento… con tu ejemplo, con como vives tu vida.

Abracé a Sofía. Le deseo de todo corazón que sea feliz, no la entiendo pero se lo deseo. Sé que su felicidad es casarse, lo respeto porque mi felicidad es mi blog y muy pocas de mis amigas entienden eso.

Mi blog es mi bebé. No lo puedo abrazar pero tampoco me tengo que estar despertando en la madrugada para cambiarle el pañal.

Casarnos es una opción de tantas para vivir una buena vida.

Yo quiero aventuras que al mundo asombren… un gran amor quiero encontrar…

¡Pero solo así me pienso casar!