El humano es un ser perfecto; piensa, siente, llora, ríe y luego se muere. Pues porque al final todo acaba. A través de esos años vamos a terapia (a los que nos interesa encontrar respuestas), leemos, cometemos errores, soñamos despiertos, realizamos algunos de esos sueños, buscamos el amor y todo para un objetivo; querernos un poco a nosotros mismos para disfrutar la vida, que a veces, es un poco culera.  

Y de repente, todo ese trabajo, un día se va por el caño, sí, leyeron bien, hay un caño a tu lado  cuando decides no amarte. Cuando alguien en alguna red social te dice algo feo, cuando tu papá no te llama o un ejemplo muy cercano a todos: cuando la persona que amas, no te ama de regreso. Por decirlo mejor: el desamor.  

Se ruega, ¡Uff! Vaya que se ruega. Si tú en alguno momento has dicho: No te vayas, no me dejes, yo te amo, verás que nadie te amará como yo, no me merezco esto, te di todo, no te vayas por favor, recuerda las cosas lindas, no me abandones, eres el amor de mi vida.  

Si has llorado frente a alguien en un café mientras tratas de sostener las lágrimas y ruegas como si tu vida dependiera de ello, si te has hincado berreando como un niño, si has escrito por inbox porque te bloqueó de su whatsapp, si alguien te ha puesto condiciones. Si alguien te ha hecho menos mientras le dices “te amo” y te cuelga el teléfono. Si alguien no te ha apoyado o te han insultado en su presencia y no te ha defendido, si has permitido que te hagan menos diciéndote cosas como: No me veo en un futuro contigo, ya déjame. Y además, la persona en cuestión, se atreve a decir que tú eres la o el culpable de todo.  

Tiene razón.  

El desamor muchas veces provoca la falta de dignidad. Nos hace cometer actos como si estuviéramos en Siria con una bomba a punto de explotar y que rogar por nuestras vidas fuera esencial. He conversado con varias mujeres de mi edad (parezco de quince, pero tengo treinta y tres) y casi todas estan cometiendo el síndrome Carrie Bradshaw; regresan con Mr. Big una y mil veces y no saben decir basta. Basta de llorarle a alguien que no me ama. En un capítulo de Sex and the City, Carrie le dice a Mr. Big después de hacer el amor que ya no podía más, él no la amaba y era evidente para todos, menos para ella y en ese momento ella se da cuenta: Él puede que esté sosteniendo el látigo, pero yo soy la que me quedó a recibir los golpes.  

Me hubiera gustado citar a Aristóteles en lugar de Sex and the City, pero ¿a quién demonios engañamos? 

Aprender a decir basta cuando hay amor, es muy difícil, pero cuando llegas a tu momento más oscuro de falta de dignidad, cuando estás hincada mientras lloras frente a él, hay una vocecita que te dice: párate.  

¿Sabes quién es? Tú misma. Nuestros dolores más profundos nacen cuando somos niños y a veces cuando alguien nos abandona nos recuerda esa huella de dolor, toca ese sentimiento escondido que tenemos en el rincón más feo de nuestra consciencia.  

Ahí, hincada, piensa en esa niña que eras, que pasó por muchas cosas feas y ¿sabes? Aun así, nunca dejó de jugar, pareciera que esa niña es más fuerte que tú de grande, pero ¿qué crees? Es la misma persona, recurre a ella, pídele un abrazo mientras estás hincada frente a ese hombre que no te quiere en su vida. Y cuando él salga de tu departamento junto con todo el amor que le tienes, verás tu celular y dirás: No, esa niña está pendeja, seguro que ____________ (inserte nombre) ya pensó las cosas bajando las escaleras, seguro me ama.  

Ves el celular, vas a mandar un mensaje y piensas: “Ok, no, ya me bloqueó”. 

Cuando corté con mi ex novio, mi terapeuta me dijo que tomara una piedra, la tuviera en mi cuarto y cuando lo extrañara, tomara la piedra y le dijera todo lo que le quisiera decir a él. Parece de locos, pero funciona, me dormía con la piedrita en la mano y le susurraba cosas como: Te amo, aunque no me veas, aunque no sea reciproco, yo te amo y extraño mucho.  

Y podía dormir en paz. No debe haber más Carrie Bradshaws en el mundo, necesitamos Samanthas, sí, esa que es “puta” para la sociedad, pero que al final decide estar sola porque ya todo giraba en torno a su novio y ella se había perdido. Necesitamos mujeres que abracen a su niña interior y digan lo mismo que le dicen a alguien que las está abandonando.  

He aquí un ejemplo:  

Marce cuántica, marce niña: 

“No te vayas, no me dejes, yo te amo, verás que nadie te amará como yo, no me merezco esto, te di todo, no te vayas por favor, recuerda las cosas lindas, no me abandones, eres el amor de mi vida.” 

Suena buen plan, ¿no? Lo que le dices a él, te lo estás diciendo a ti, pero no te das cuenta. Y un día, sin pensarlo, vas a tirar la piedrita porque ya te quedó chica. Se vale rogar por un amor, se vale luchar, se vale llorar, se vale decirle a la persona que amas que no sea pendejo, pero si él no puede ver lo que vales, porque ni tú puedes verlo, déjalo ir.  

Y si nada de eso sirve, piensa en el primer párrafo de este post, todos vamos a acabar muertos y el karma es bien culero, si alguien te trata mal después de que le diste mucho amor, es ingrato y malagradecido, va a regresar en su otra vida como un McNugget. 

¡Ey! No soy Aristóteles, pero de algo estoy segura: quien engaña, usa y maltrata, en su otra vida va a oler a McPatata. 

 

NOTA: Dedicado a Myr Ramirez que es luz para muchas mujeres. Gracias por ser esa bruja maravillosa. Te amo.  

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