Las mujeres hemos pasado años echándoles la culpa a los hombres de nuestra “desigualdad” de géneros.

¡Pobrecillos garabatos con carne colgando! (Si, sigo de feminazi). ¿Realmente tienen la culpa de todas nuestras desgracias?

Empecemos con lo básico:

¿Por qué puede haber un Papa, sacerdote, obispo, y la mujer solo puede ser monja?

¿Por qué pudimos votar las mujeres mexicanas hasta 1953? ¿Un dato curioso? ¡Las mujeres suizas votaron en 1970!

¿Por qué hay empleos en los que todavía no somos “aptas”?

El otro día en el set, me di cuenta de algo sorprendente: no hay mujeres camarógrafas, muy rara vez hay directoras y olvídense de una guionista mujer, la realidad es que hay muy pocas.

Sí, me queda claro que somos unas chillonas, y que por eso hay trabajos que no podemos tener, o creen los hombres que no somos aptas para hacer. La realidad es que apenas hace sesenta años, más o menos, en todo Latinoamérica, la mujer fue considerada cosa y no persona.

No quiero ser toda feminista odiosa, mostrando mis pechos en alguna manifestación, declarando pendejadas, pero si me puse a pensar que tanta “libertad” tenemos en realidad.

El otro día, un sujeto me mando un inbox, diciéndome que es muy afortunado al no ser mi ex novio por lo que he escrito, que debería darme vergüenza.

Me pregunté, ¿es neta?

Me enteré de las mentiras y  traiciones de mi ex novio por medio de las redes sociales, no diré que tan malo fue, pero lo fue. Me lastimó en lo más profundo de mi alma, y ahora resulta que porque tengo el valor de expresar lo que pienso y siento, ¿soy una loca?

No para ahí la cosa, el mentado Mr. Darcy me apoyaba mucho al principio con mi blog, me creía inteligente, chistosa, ingeniosa; el leyó los primeros posts, que de hecho, son los más fuertes, por así decirlo.

Con el paso del tiempo ya no se le hizo chistoso ni ingenioso, cuando su familia le preguntaba a que me dedicaba me tenía prohibido decir que tenía un blog ¡qué pena! ¿Qué tal si un familiar suyo se metía y me leía? ¿Qué pensarían de mí? Obvio, que soy una zorra, sin aspiraciones, sin vergüenza, una naca, en fin, lo peor.

Si yo escribía un post lindo dedicado a él y lo ponía en su muro, lo borraba al segundo, no era más que la actriz que hacia videos sobre sexo, hablaba de mis ex parejas y mis aventuras amorosas. Era en conclusión, una prostituta cibernética.

No sé yo, pero el hecho que el viva de junior tomando la leche que sus papás con mucho trabajo se dedicaron a ordeñar, lo hace muy afortunado. Para mi desgracia, no tengo padres ricos, para mi fortuna, tengo padres muy inteligentes, cultos, divertidos y liberales que tienen fe en mí y no sienten pena, al contrario, todos los días me felicitan por seguir mis sueños.

Le bajé de tono a mis videos, a mis posts, y estoy segura que de haberme casado con él, lo hubiera dejado por completo.

Y ahí, Marcelita grillo me habló, o a lo mejor fue el alcohol, el punto es que entendí que los hombres no nos reprimen, lo hacemos nosotras.

Me llegué a sentir muy mal por mi blog, porque al final: ¿Quién se va a querer casar con alguien que habla de sexo o de los hombres sin ningún empacho? ¿Quién va a querer que la madre de sus hijos sea alcohólica y cero anónima?

Un conocido que tengo en face puso de status:

“Me dan risa las mujeres que quieren un hombre formal, que pasan de relación en relación, de antro en antro, ¿Quién las va a tomar en serio?”

Cabe recalcar que el descerebrado es un mujeriego, alcohólico, fiestero que se mete hasta con prostitutas, ¡Pero es un partidazo! En serio, no solo él lo cree, lo cree mucha gente.

Ósea, déjame ver si entendí, un hombre feo, alcohólico, mujeriego, asqueroso, si es buen partido, pero una mujer que hace lo mismo… ¿no?

¿Cuál es la fucking diferencia?

Los dos somos seres humanos, tú tienes pene, yo vagina ¿por eso soy menos?

Las mujeres, en el caso religioso, solo podemos ser monjas por una simple razón: los hombres decidieron que éramos demasiado peligrosas, que por nuestra culpa había llegado el caos.

¿Qué mayor ejemplo que la traicionera de Eva?

Pero, ¿quién escribió la biblia en realidad? ¿Dios o los hombres con leve retraso mental?

No me quiero meter en religión, creo en Dios, en el amor y en mí a veces, pero algo es cierto; desde el principio de los tiempos nos han hecho creer que ser diferentes, mujeres con opinión, con personalidad, está mal, porque si eres una mujer así nunca te vas a casar.

No importa a que te dediques, si realmente te fijas a tu alrededor, los de poder y la mayoría, son hombres. A menos que trabajes en un prostíbulo.

No, espera, ahí hay más hombres también.

Un día mi ex me preguntó con cuantos me había acostado.

Dije el número.

Tocó su turno. Era el triple que el mío.

Indignado me preguntó si no tenía vergüenza de mi número, dije que no, le pregunté si el no sentía vergüenza del suyo. Me dijo… (¡Recuerden que triplicaba mi número eh!):

“La diferencia es que tú eres mujer y yo hombre.”

Silencio incómodo.

La diferencia (asshole) es que ya no vivo en la época victoriana, y si creo que hay hombres que no se sientan intimidados de una mujer libre: sexual, mental y laboralmente.

Hubo una escritora en el siglo XIX, francesa, que usaba de seudónimo George Sand. No sé si la conozcan, y si no… ¡háganlo! Esta mujer, con papá aristocrático… se casó, pero se divorció después para perseguir su sueño de ser escritora ¡Estamos hablando del año 1830!

Se vestía de hombre para entrar a lugares a los cuales no podía entrar como mujer. Tuvo amantes muy controversiales cuando ya estaba divorciada, como Musset, un escritor también, y el mismísimo Chopin.

Sus amigos eran el compositor Liszt, los escritores Victor Hugo y Julio Verne.

¡Imaginen! No solo ella era espectacular, se rodeaba de gente igual.

Escribió de todo, pero sus libros más controversiales y más famosos fueron los de sus amores. Fue excelente madre, nunca se separó de sus hijos y fue, sobre todo, una mujer que dejó huella y tocó a muchísimas mujeres, que en su época se sentían reprimidas, solas y confundidas.

Para ser mujeres que dejan huella se necesita valor, coraje y no tener miedo a estar solas por ser diferentes, a no tener miedo de romper esquemas, de voltear cabezas.

No aspiro a ser tan grande como mi querida George Sand, pero si hacer algo con mis posts. Si por lo menos has reído, llorado, suspirado, anhelado, recordado algo mientras me leías, mi misión será cumplida.

Y el hombre que me ame, no solo me admirará por eso, también me ayudará, sostendrá y soñará mis sueños junto a mí.

Y si no llega, siempre tendré el recuerdo que un día, en mi mayor confusión y soledad, quise convertirme en alguien diferente.

De viejita reiré que me atreví a sacar un blog y que escribía, mientras muchas mujeres lo leían.

 

“Un hombre y una mujer son hasta tal punto la misma cosa, que casi no se entiende la cantidad de distinciones y de razonamientos sutiles de los cuales se nutre la sociedad sobre este argumento.”….GEORGE SAND.

 

@marcelecuona

 

Marcela 3