Masoquista: persona que disfruta ser maltratada y humillada.

No te llama, no te busca, no te mensajea; es un ingrato malagradecido, inválido emocional, y aun así, en una de sus borracheras, te llama diciéndote que te ama. Te canta  tú canción favorita y se la crees.

La letra te la sabes bien, pues no hace mucho estaban juntos haciéndose el amor.

No sabes que cambió; de la noche a la mañana, decidió ya no ser ni tu amigo. El lazo que creías que los unía no existe, y, como si no te quedara claro, le preguntas:

–          ¿Y nuestro lazo?

–          ¿De qué hablas? Para mí no  hay ningún lazo entre nosotros; ni hilos, ni alambres, ni nada. Deja de molestarme

Le cuelgas. ¡Maldito! ¡Maldito! ¡Mil veces maldito!

Mandas un mensaje diciendo:

“Te juro que es la última vez que te vuelvo a buscar. Te vas a arrepentir, no sabes a la mujer que estas dejando ir”.

Te contesta:

“Está bien, te haré un favor, ya no te voy a contestar.”

Lloras tres horas más. Tus ojos hinchados no quieren cerrarse porque les da miedo la soledad.

“¿Por qué no me quiere?”…lo tratas de razonar, pero no hay nada que pensar.

“¡Ya sé! ¡Tiene que verme para darse cuenta que me quiere!”

Te pones tus mejores trapos y vas a su casa a buscarlo. Una vez más le dices que lo amas.

No hay respuesta, no hay nada.

¿Qué más quieres? ¿Un escupitajo en el ojo y una patada?

¿Por qué nos aferramos a gente que no nos quiere? ¿Por qué queremos estar cerca de personas que nos humillan, que disfrutan vernos tiradas?

Te rindes. No lucharas más por él. Has entendido que por algo Dios hace las cosas. Has perdido la batalla. Empaca y date la vuelta por tú bien.

Pasa tú cumpleaños, navidad y él no escribe. ¿Es en serio lo poco que te amó? ¿Realmente lo hizo?

Escuchas consejos de tus amigas que ya están cansadas de la misma historia. Son tus amigas, no tus psicólogas. El problema es que ellas pasan por lo mismo, es como un ciego guiando a otro ciego. Te dicen que te valores, que ese hombre no te merece, que por algo pasan las cosas, que te llegará ese que valga la pena.

Pero nadie entiende lo que es amar y no ser correspondido. No hasta que te pasa en carne propia.

Un día te enteras que sale con otra. Recuerdas como te dijo miles de veces que no podía darte una relación, que no estaba preparado, que no podía darte ese compromiso. Lo entiendes ahora, no es que no quisiera una relación, simplemente no la quería contigo.

Un hombre que quiere bien contigo, busca mil excusas para lograrlo, el que no, busca mil pretextos.

Darte tu valor como mujer, es más, como ser humano, es muy difícil. Decirle “no” a la persona que quieres sabiendo que te hace daño, duele más que depilarte el área del bikini con cera ardiendo. Prefieres sufrir con tal de estar con él, con sus sobras.

A veces oyes las mentiras, y toleras las verdades a medias con tal de no estar sola. Él está ahí junto a ti, pero la verdad es que estás más sola que nunca.

Te vuelve a buscar diciéndote que eres el amor de su vida, que le des una oportunidad, que no te fallará. Sabes dentro de tu corazón que es mentira, una sabe cuándo la quieren de verdad, aun así, le das la oportunidad.

Llega el fin de semana y no solo te cancela los planes, cuando le reclamas, te dice que no lo sofoques porque por eso nunca te quiso bien. Ahora resulta que por tu culpa nunca funcionó.

Mimosa, eres masoquista.

¿Cómo lo sé? Porque yo también.

Cuando alguien te diga que te quiere, que lo demuestre no solo dándote afecto, que lo haga con acciones. Sencillas acciones. Esta vida es de accionar.

Esos hombres que te ofrecen relaciones a medias, no deberían existir. Viven y respiran gracias a que nosotras les decimos a todo que sí.

Duele, pero dolerá menos cuando pasé el tiempo.

Ese masoquismo, ese dolor exquisito, no es amor.

Yo no quiero alguien malo en mi vida, no quiero más sufrimiento, ni que me quieran a medias, yo no estoy para levantar egos. Yo merezco una proposición más linda que esa.

Merezco, merecemos y mereces mi querida Mimosa, ese hombre que te ofrezca un amor extraordinario.

¿Y tú ex? Ese pobre gusano, que se arrastre como siempre, pero tu jamás lo vuelvas a aceptar.

Él puede tener el látigo, pero tú te dejas pegar.

 

Si tú como Mimosa, tienes una historia que contar, mándamela a mi mail mamipa84@hotmail.com y pon de título POST. Pon tu nombre y una foto para que se promueva el post y si tu historia es buena la subiré al blog, serás mimosa por un día… ¿Te atreves a salir en el blog? ¿Te atreves a que te lean nuestros 20 mil lectores al mes? ¡Haz la diferencia y mándame tu material! Yo me encargo de lo demás. MIMOSA MARCE)

 

@marcelecuona

 

Marcela1

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