Te rompen el corazón.

Tu hermoso Mr. Darcy decide ser un patán y ponerte el cuerno con otra mujer. Así que, dadas las circunstancias, solo te queda llorar y darte la media vuelta.

Pasas una semana en cama comiendo puros gansitos y tomando vodka en las rocas… el jugo o refresco están de más, ya que, al final, lo que quieres es morir lentamente.

Pero poco a poco empiezas a darte cuenta que el amor se convierte en odio.

De llorar por los recuerdos, por su piel, por la música que los hacía unirse y las sabanas que los hacía fundirse, ahora solo hay un recuerdo en tu mente… le metió el gadget a otra mujer.

*GADGET: carne colgando de los garabatos llamados hombres. Dado a que este es un blog decente no pondré el verdadero nombre del GADGET… si, ese mero, ese maldito que nos hace volvernos locas, ese por el que nos morimos, que nos hace estremecer, llorar, suplicar, rogamos y lloramos por él, él le da sentido a nuestra vida, a nuestra existen… ¡OK! ¡SI! ¡ESTOY HABLANDO DEL PENE!

Coff, coff—

Lo siento, continuemos.

El punto es que el gadget pensó más que tu hombre, y estuvo dentro de otra, no de ti querida… sintió el cuerpo de otra mujer, le dijo me encantas…

A este recuerdo se le llama: ODIEMOS AL BASTARDO.

Te refugias en el alcohol, en tus amigas, en otros hombres, en el sudoku… ¡Que se yo! El punto, es que cierto día, sin saber cómo ni porque… lo dejas de extrañar.

Ya lo stalkeas en twitter y te vale si agregó a 100 viejas mas, lo desbloqueaste del face porque ya no te duele si face te lo recomienda como amigo porque tal vez lo conozcas… ¡Ay face! ¡Si yo te contara!

Todos te dicen que esta engordando, es más, te dicen que como es posible que anduviste con ese cavernícola. Te das cuenta que tienen razón, el se la rifo al tener una mujer como tú, y sabes… muy dentro de ti, que él va a regresar a rogarte… porque al final, todos regresan.

(Ok, no todos regresan, es un mito urbano de nosotras las viejas. Así que déjenos vivir en la mentira: Aquel que te lastimo se dará cuenta y regresara de rodillas implorando perdón y pidiendo matrimonio. Si, así nos gusta vivir a nosotras, bien engañadotas.)

¡Lo tienes superado! El garabato con carne colgando es solo un recuerdo vago del pasado… sales con unos, te acuestas con otros, sexo casual porque tú eres feminista y bien chingona, la experiencia te hizo dura y a ti nadie te lastima…

¡Si Paquita la del barrio viviera estaría orgullosa!

Ah… perdón… Paquita sigue viva…

En fin, tu caminas por las calles orgullosa de tu postura, has bajado de peso, te has puesto buenísima, eres segura de ti misma y un día… un día cualquiera… llama el garabato con carne colgando.

¡Que me oiga segura el desgraciado!

Borraste su número, pero te lo sabes de memoria, no nos hagamos taradotas. Contestas y con voz altanera le dices:

“¿Quién habla?”

“Marce… ya sabes quién habla”

El corazón a todo lo que da, pero no flaqueas, porque al final, no olvidas que le metió el gadget a otra, si… como en las películas porno.

Y solo le contestas:

“¿Qué paso? ¿Que quieres?”

“Pues saludarte… ¿Cómo estás?”

La plática no va a ningún lado, seguro el solo busca un pretexto para incluirte de nuevo en su vida… aquí va el ruego, puedes sentirlo, lo va a decir… ¿Lo perdono? ¿Le digo que si?

Y antes de que le digas cualquier cosa, te interrumpe con una noticia:

“Niñita hermosa, ¿te acuerdas que así te decía cuando andábamos?” (No estúpido me dio amnesia…) “Porque fuiste importante para mí, te lo quería decir yo, no soportaría que alguien te lo dijera y te lastimara: YA TENGO NOVIA.

Sé que tú no has encontrado a nadie especial todavía, estas en la etapa de desmadre y el alcohol…” (Todavía se atreve a juzgarte el putín) “Pero ojala un día encuentres a alguien y podamos ser amigos.”

Le cuelgas.

¿Es neta?

Ósea, el no te lo conto porque fueras alguien especial, te lo dijo para que te murieras de un infarto, que te atropellara un camión o simplemente no siguieras tan campante con tu vida.

¿Y qué crees? Lo logra.

Tu seguridad, tu porte, tu alegría se fueron por el retrete.

Te metes a tu face y a su twitter, tratas de adivinar quién es la tipa… y ahí, en su foto de perfil, esta ella.

Ella… perfecta, sonrisa blanca y ojos marrón… aparte, para acabarla de chingar ¡DELGADA! (y eso es lo que mas fucking mata)

Después te enteras que tiene 22 años (si, ya te cambian por mas jóvenes) además ya acabo la carrera… es doctora, no una simple bloguera.

Y ahí, sin más… el mundo se te vuelve a acabar. Imaginas conversaciones que tendrán y como la llevara a lugares que te llevaba a ti de la mano mientras planeaban su vida juntos…

Lo extrañas más que nunca, nunca lo superaste… pero él en dos meses lo hizo, con una mejor versión, claro, una mejor versión ante tus ojos.

Entonces, él no era el que estaba mal, eras tú… eras tú que no eras lo suficientemente buena, joven, delgada, comprensiva… amorosa… si tan solo te diera una oportunidad de demostrarle…

¿Y el colmo? Tu ni un solo prospecto a la vista… hay puro garabato con carne colgando que no valen la pena…

Piensas: “En realidad el no era tan malo… solo se acostó con otra… solo fue sexo…”

La pila de tu celular se acaba con rapidez porque lees todos sus mensajes en twitter, y pasan los meses y realizan los viajes que tu platicaste que harías con el…

Pasas tus noches sola, creyendo, imaginando que ella es mejor que tú… y no te das cuenta que tienes que dejarlo ir… porque pronto te va a tocar a ti.

Y lo que tú no sabes es que ella está a su lado, abrazándolo… mientras él está más solo que nunca, vacio, sin saber quién es… y pensando en ti… dándose de topes, porque sabe que nunca regresaras con él y que perdió a una gran mujer.

Marcela 3