No se si es porque soy mujer, porque sea costeña, porque soy actriz, porque mi signo sea Leo… no tengo la menor idea, simplemente se y reconozco que tengo pasión intensa corriendo por mis venas.

Esa pasión me ha hecho bien y mal.

Siempre consigo lo que quiero… pero también, en el proceso, hay mucho que pierdo.

Es tanta pasión dentro de mí que rige todos los elementos de mi vida, carrera, amores, amistades… todo.

Soy tan pasional que puedo hacer un blog y casarme con la idea aunque todo mundo me diga que estoy loca. Si una amiga me traiciona, la deslealtad más pequeña que sea, para mi está muerta. Si tengo macho al lado, tiene que ser mío, no una, sino miles de veces… tengo que apagar esa pasión que me consume día con día.

Si me pongo triste, me deprimo con ideas de suicidio… si soy feliz, todo el mundo tiene que reír. Llega el momento en el que no se si soy pasional o bipolar.

Antes me justificaba diciendo que todas las mujeres éramos intensas, pasionales y medio loquitas… pero a mis casi 30 años, me doy cuenta que si hay mujeres pensantes y tranquilas que no se dejan llevar por sus instintos emocionales.

¿Cómo le hacen? Quien sabe… es un misterio para mí.

Estoy saliendo con un gadget que le llamaremos Dodo. Dodo es tranquilo, amoroso, cariñoso, chistoso, trabajador, llevaba dos años y medio sin novia… abogado (que me va a funcionar en algún momento de mi vida porque estoy segura que estaré en la cárcel algún día) y claro, como todo abogado que se la vive peleando todo el santo día, lo que menos quiere en su relación de pareja son problemas.

Solo hay una cosa, yo sin conflicto en mis relaciones no estoy contenta. Es esta mezcla de pasión en la cama pero también sentir ese rush de las peleas. Pero no, con Dodo me doy de topes, porque me empiezo a enojar y se ríe de mis berrinches, así que me hace reír también… y hay un problema más grave, no es pasional en el lado sexual.

O sea, como acabo de explicar, soy sumamente sexual. Amo estar con mi gadget, pareja o novio descubriendo nuestros cuerpos una y otra vez… me gusta ese momento pasional que te puede agarrar en el elevador, en el cine, en el coche… donde sea.

Pero no, mi Dodito es racional, piensa primero las cosas antes de cometer una imprudencia, solo siempre la misma pregunta ¿Estás loca? ¿Quieres aquí?

¡Que desesperación! ¿Por qué tengo que justificar el hecho que me gusta la aventura? Quiero ser besada sin que me pidan permiso, no tengo porque sentirme mal por ser una mujer intensa.

¿Por qué he de sacrificar un amor pasional? Quiero un amor extraordinario, alguien que este loco por mí, que sin nuestro amor no podamos vivir. Que no deje de tocar mi cuerpo, que mi calma sea su aliento. Quiero que me bese con pasión, que me mire con amor, que necesite mi piel y su olor… Quiero todo, tormenta y calma… me lo pide mi alma apasionada… ¿Es mucho pedir? ¿Acaso no hay hombres así?

Le empecé a reclamar todos los días el hecho que casi no me besaba con pasión, si… había ternura y amor, pero no de esos en los que se te corta la respiración. Así que me comencé a desesperar… si seguía mi gadget así, de flojera, lo iba a tener que cambiar.

Hasta que una noche, peleando mi postura de “Quiero aventuras que al mundo asombren” muy al estilo de la “Bella y la Bestia” (che Walt Disney si nos dejó medio dañaditas), y que si él no me lo daba, alguien más me lo iba a dar. Me miró fijamente y me dijo son su voz muy tranquila:

“Oye, una pregunta… ¿y porque no te dejas sorprender por la vida? Deja de buscar lo que tú crees que quieres y déjate querer sin presionar, deja que las cosas se den… y el día que menos  te lo esperes, ese día serás muy feliz”

Me cerro la boca, porque al final… ¿Qué me queda si no lo puedo manipular? Dejaría de ser vieja, la verdad.

Una madrugada, saliendo de una reunión, me estaba llevando a mi casa y se orilló con muchísima urgencia.

Me espante muchísimo, y grité: “¿Qué pasó?”

Me vio con amor y contestó: “Solo no podía aguantar un segundo más sin besarte”

Y me dio el beso más pasional y chingon que me han dado en toda mi existencia…

No voy a decir que es el domador de esta leona pasional… porque esa jamás se va a calmar, pero lo que si podemos decir, es que ahora, cual Lupita D´ alessio, soy la leona dormida.

Sí, yo también estoy sorprendida… ¡Pero calma! Es solo por ahorita.

 

@marcelecuona

 

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