Erase una vez, en una tierra muy, muy lejana, un reino llamado Nelasurej.

En el, reinaban los reyes Nada y Ave. Llevaban años gobernando la tierra donde el sol canta y la luna aclamaba.

Tiempos de paz y tranquilidad se vivieron durante muchos lustros, pero la reina Ave vivía en eterna melancolía, puesto que no podía tener herederos.

Un día, mientras la reina Ave leía, se le apareció una viejita… le dijo:

          Se de tu sufrimiento, ha pasado la edad para procrear, pero no te preocupes, yo te voy a ayudar.

 Te daré una hija, que es el peor castigo para un rey, ya que todos sabemos que una mujer no puede reinar, pero ella dará generaciones y generaciones de reyes en Nelasurej. La prosperidad nunca acabará en este lugar.

Pero escucha bien, hay una maldición, ella se podrá casar, tener hijos, pero si su corazón se llega a enamorar… en ese instante, ella morirá.

La reina Ave no podía de la emoción, ella solo pensaba en tener en su vientre a su pequeña… y así fue, meses después, gracias a la ayuda de la anciana, nació Lilith.

Lilith era una niña vigorosa y con ganas de tener millones de aventuras. Su compañero de juegos era el muchacho de las caballerizas. Lilith lo tomó como experimento y le enseño a leer, a cambio, le pidió al niño que le enseñara a cabalgar.

Lilith con sus rizos rojos, era la sensación del reino, solo se hablaba de sus enormes y profundos ojos verdes.

El muchacho de las caballerizas, un día, de agradecimiento, le escribió una nota a la princesa:

GRACIAS POR ENSEÑARME A LEER Y A ESCRIBIR, SIEMPRE ESTARÉ PARA TI.

La princesa, feliz, la enseño a toda la corte. Pero a la madre Ave no le dio gracia, una cosa es que los hombres cayeran a los pies de la princesa, y otra… que ella enterneciera su corazón al primer postor. Podía morir si se enamoraba, así que decidió alejarla del reino hasta que tuviera edad para procrear, le arreglaría un matrimonio… ella nunca se iba a enamorar.

La encerró en una torre al sur de sus reinos, donde los caminos eran pantanosos y los arbustos espinosos.

Viviría en la parte superior de la torre, con un dragón cuidando la entrada.

Pasaron los años. La princesa con el tiempo se había apagado. Su espíritu aventurero se fue consumiendo y sus ganas de vivir también. Entendía el propósito de su encierro, pero sin poder amar, su corazón se fue marchitando.

El muchacho de las caballerizas también creció, su nombre… Siod.

Gracias a que la princesa le había enseñado a leer, Siod se convirtió en hombre de bien, y poco a poco fue ascendiendo, hasta convertirse en guardia del mismísimo rey Nada.

Una noche, cuando el rey Nada cenaba tomando varias botellas de vino, comenzó a llorar y en sollozos dijo:

          ¿De que me sirve una hija si no puede reinar? ¿De que me sirve ser rey si no la puedo salvar?

Siod, pudo sacarle más información, hasta lograr descifrar donde estaba la princesa.

Toda la noche cabalgó. Hubo un momento que le flaquearon las fuerzas, sus brazos se espinaron y su caballo del pantano fue presa.

Hasta que al amanecer, llegó a la torre.

Pudo esquivar al dragón, pues la princesa le había enseñado los versos más bellos, y con ellos, recitándolos, lo pudo dormir.

Entro lentamente a la torre, y ahí, dormida, la vio.

Su pelo rojo desbordaba por la cama, sus pestañas negras apuntaban al cielo.

Hincándose, le beso los labios.

La princesa despertó, lo vio a los ojos y lo reconoció, su mejor amigo.

A la mañana siguiente decidieron no decir nada, vivirían ahí para que los reyes no pudieran separarlos.

Siod se hizo amigo del dragón, y los tres pasaron meses maravillosos.

Jugaron como siempre, leían, hacían banquetes.

Un día, la princesa lo vio con ojos diferentes, ¿Qué es esto que siento? Parece que el corazón se me paralizará por momentos.

Cuando la princesa tenía más atenciones con Siod, el más se alejaba. Él la amaba, y por lo mismo, se preocupaba. ¿Y si en realidad muere? Será por mi culpa, es demasiada responsabilidad.

En el año 234 después de las 8 lunas. Siod tomó una decisión. Se iría de la torre, no la mataría, el amor no es así de egoísta.

Tomó su caballo mientras la princesa dormía, y sin despedirse se fue… pero dejó una nota.

Al despertarse la princesa la vio encima de su libro favorito. Con letras mayúsculas decía:

          NO TE AMO, NI TE AMARÉ, ME ABURRES DE SOBREMANERA, NO TE ADMIRO, NI ESTOY ORGULLOSO DE TI… DEPENDIENTE PRINCESA. ADIOS.

Ella no lloró.

No le daría la satisfacción.

” ¿Esto es el amor? ¿Esta es la verdadera maldición? Mis padres no se hubieran preocupado, nunca me enamoraré, nunca lo haré.”

Siod si lloró. Lo hizo cruzando el pantano, y por hacerlo no se dio cuenta que una manada de lobos lo perseguía.

Tomaron a su caballo por la pata, y trataron de tirar a Siod. Cuando el reacciono, los lobos ya le mordían las manos.

Lilith decidió irse de la torre, viviría su vida independiente y sus padres ya no decidirían por ella. ¡Se acabó! Soy una princesa, no una prisionera. ¡Mi destino solo lo escojo yo!

Tomó sus pocas posesiones, se despidió de su dragón dándole muchísimos besos, y se encamino por el pantano.

Unas horas después, lo vio. Siod tirado en el lodo, sin respirar.

Lilith comenzó a llorar, no lo había entendido… no sabia lo que era el amor, hasta que lo vio muerto.

Muchos no entendemos lo que es el amor hasta que muere entre nuestros dedos.

Lilith lloró horas sobre Siod, le dijo:

          No me importa que tu no me ames, o que me hayas lastimado, por favor no mueras, mi corazón solo es tuyo Siod, ten mi vida a cambio.

La anciana sonrió a lo lejos, lo había logrado.

Lilith murió de amor, nunca logró reinar, ni dar herederos… el amor la había matado.

Siod despertó, le lloró a su amor y nunca la olvido.

Si se caso después, con el tiempo… así son los hombres, ¿Qué se le puede hacer?

No hubo mas herederos en Nelasurej, y la anciana se convirtió en reina, pero por muchas lunas se habló de la princesa, que por amor renunció a todo…

Porque no importa si te rompen el corazón, si sufres o mueres por amor, hay gente que huye de él, como Siod…

Pero para decir TE AMO y demostrarlo, se necesita un gran valor.

 

 

DEDICADO A MI HERMANITA DE NUEVE AÑOS QUE ESCRIBE CUENTOS Y QUIERE SER UNA MIMOSA, SIEMPRE SERAS ANTE MIS OJOS, MI PRINCESA PAOLA.

 Marcela 3