¿Desde cuándo estar soltera es sinónimo de estar leprosa? Mi amiga Alejandra es el tipo de mujer que todas quisieran ser; soltera, bonita, hombreriega, buen cuerpo, le vale lo que el mundo piense de ella, sencilla, ruda y astuta. Por eso, la semana pasada que fuimos a tomar un café, me saltó lo que dijo:

– Ya quiero novio -.

No me dijo estoy enamorada de perenganito o quiero un hombre con específicas cualidades. Solo me dijo, “quiero novio”.

– Marcela, estoy harta de ser soltera, ¿Qué tengo de malo que los hombres no quieren andar conmigo?

Tiene muchas cosas por las cuales un hombre no quisiera andar con ella, pero no se las dije, es mi amiga y pretendo que lo siga siendo, en cambio comenté:

– Ches hombres, quién sabe qué es lo que quieren.- suspiré. La realidad es, que sí es una buena vieja.

– Oye Ale, y ¿por qué la urgencia de tener novio? –

– ¡Ya carajo! Tengo treinta años, quiero que me quieran, que me cuiden, que me protejan y apapachen. Tú porque siempre tienes novio. –

Era cierto, no dejo de tener novio. Y siempre que empiezo una relación, me olvido de mis pobres amigas solteras, todo es en parejas o solos. Olvido a las mujeres que por años me han dado consejos y han salido conmigo de fiesta.

¿Se me ha olvidado lo que es ser soltera? ¡Ni que me hubiera dado amnesia! ¡Por Dios! Cuando tienes pareja lo único que recuerdas de la soltería son las cosas buenas. Me gustaba salir con mis amigas, ponerme borracha, olvidar a mis amigas en el antro, besarme a tres o cuatro… y eso en una noche lenta. Mis domingos en pijama, hacer ejercicio toda la semana (eso sí, la mayoría de las solteras están rebuenas porque el tiempo libre lo pasan en el gimnasio), leer un buen libro, tomar el cafecito, tiempo para la familia, no tienes hora de llegada, nunca estás de malas…

Y así podría seguir.

Cuando tienes novio engordas, siempre te hace enojar de algo, tienes celos hasta de tu hermana, te olvidas de tus amigas, ya nunca sales a bailar y si sales, no lo disfrutas tanto. Entonces, ¿por qué esa aberración por tener novio?

Algo clásico en las comidas familiares es el tío incómodo que te pregunta frente a todos:

– Mijita, ¿cómo que sigues sin novio? Pues qué pasa ahí ¿eh? Usted tan guapa, pero tan amargada, si sigue así va a quedarse sola, lo digo solo porque la quiero.-

A esos tíos deberían prenderles fuego. “Amargada mis ovarios. Lo digo porque lo quiero, che viejo castroso.”

El ser soltera puede usarse hasta como un “pendeja”.

Ejemplo:

Tú: Luis, ¡Salte de mí recamara, entiende que no puedes entrar sin mi permiso!

Luis (tu hermanito): Te odio, ya cásate, por eso estás soltera, maldita.

Luis bien te pudo haber acuchillado y hubiera sido el mismo efecto.

Y cuando por fin tienes novio, te felicitan como si hubieras ganado la lotería. Conseguir un aumento en tu trabajo no tiene el mismo efecto. Y si el novio te deja y vuelves a estar soltera, el típico comentario es: “¿Pues qué les haces Marcelita?”

Pero solo una soltera sabe la tristeza o la soledad que la soltería a veces provoca.

Para un hombre es distinto. Como ellos solteros pueden acostarse con mil y ser “padrotes”, las mujeres nuestra soltería se la dedicamos a las amigas. Al grado que ya te peleas con tu mejor amiga como si fuera tu novia, pero sin sexo de reconciliación. Por eso es tan importante disfrutar como mujer la etapa de sola sí, soltera jamás. Creo que es al revés, lo siento… soltera sí, sola jamás.

Cuando Lucía, Ale y yo estábamos solteras el 14 de Febrero del año pasado, nos vestimos de negro (de luto obviamente), y tomamos harto vino mientras veíamos un maratón de Sex and the City. Al final acabamos frustradas y bien calientes en la cama, pero ese espíritu de mujeres unidas nadie nos lo quita.

Ese sentimiento de independencia en tu soltería, en el que piensas que eres la más guapa, fuerte, lista, que nadie te merece; ese sentimiento que cuando tienes novio, se va volviendo sumiso poco a poco. No sé, el amor llega cuando tiene que llegar y una cosa es cierta, cuando una mujer quiere novio a fuerza, se le ve el letrero en la frente, ¡la desesperación se apodera!

Vi a Ale ayer en un café en la Condesa.

Le pregunté:

– ¿Cómo va tu misión de tener novio? –

– De hueva – contestó – Salí con un tipejo el sábado, pasó tarde por mí, trató de agarrarme la nalga toda la noche y cuando no hacía eso, estaba pegado al celular, luego a la hora de la cuenta se hizo estúpido y acabé pagando todo yo, se me olvidaba lo idiotas que son los hombres. –

Solo me reí, la verdad sí hay mucho tarado por ahí. Pero, si tu misión es tener novio para acabar con la horrible soltería vas a acabar con cualquiera. Vive tu vida, toma asiento y espera…. Es más lindo cuando te llega de sorpresa.

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