Este texto es triste, pero brutalmente honesto. No pido compasión ni lastima. Solo quiero ser leída porque escribir me cura un poquito el alma. Estoy pasando por la depresión más grande de mi vida.

He sufrido cosas muy fuertes a través de los años, pero nada se compara a esto. Hace un par de meses empecé a cuestionar mi vida: ¿a qué vine? ¿Dónde va mi carrera? ¿Por qué me siento tan desdichada? No paraba de llorar y no sabía el por qué.

Mi novio, aquel entonces, me puso una lista en mi espejo:

Eres inteligente.

Eres talentosa.

Eres agradable.

Eres chistosa.

Eres hermosa.

Eres sexy.

Eres fuerte.

Eres culta.

Eres amada.

Eres amistosa.

Eres noble.

Eres buena.

ERES PERFECTA.

Me pidió que lo leyera diario para recordármelo. Él hace poco, me dejó. Al no estar en mi mejor momento, el que se fuera de mi vida, me dejó sin aliento. Una vez yo le dije que nadie se muere de amor: es mentira. No como, no duermo, no respiro. Todas las noches sufro de taquicardia y ansiedad. Siento que me estoy consumiendo poco a poco y no sé cómo salir de esto. Cuando me siento un poquito fuerte, me puedo meter a bañar y ahí recuerdo que me ponía cosas lindas en el vidrio de mi regadera cuando él se bañaba. Retumba en mi cabeza sus palabras “No quiero estar más contigo” y me caigo de nuevo, me arrodillo en el piso con lágrimas en los ojos pidiéndole al universo, a Dios que me lo regrese de nuevo. “Regrésamelo, que regrese a mí por favor”.

Pero un grupo de mujeres no me dejan matarme. Las odio y amo por eso. Una amiga me llama diario para saber cómo estoy. Otra me manda mensajes desde Londres dándome frases o artículos que leer. Mi roomie no me deja de joder que tome con ella café y me levanta de la cama. Una amiga muy ocupada pasó por mí y me llevó a comer porque sospechaba que no comía nada. Mi madre me manda audios todos los días para decirme cuanto me ama. Una amiga salió conmigo al antro para bailar y animarme un poco. Mujeres que no tengo tanto de conocer me dan palabras de apoyo. Hoy una amiga me trajo una pizza y café para escucharme llorar durante horas y me dijo: Esto que hice al venir a verte, es el mayor acto de amor. Te amo. Y tiene razón, me dio el acto de amor más bello al venir a consolarme.

Nunca me habían visto así y están preocupadas y no solo eso, hoy que soy algo tan frágil, son mi telaraña.

Una amiga me dijo que somos como arañitas y vamos tejiendo telarañas a lo largo de nuestra vida; nuestra familia, trabajo, amigos, espiritualidad, todo. Cuando las mujeres damos todo en la relación, nos abandonamos tanto, nos vaciamos y dejamos de construir telarañas para ayudarles a ellos con la suya. Ellos se hacen más fuertes, y jamás dejan de tejer. Por eso, cuando terminamos una relación, cuando nos caemos, nos damos un gran golpe porque no estamos protegidas por ninguna red. Mientras ellos, no sienten el golpe. ¿Se han fijado como un hombre cuando termina una relación parece feliz y nosotras estamos destrozadas? A veces los roles cambian cuando pasa el tiempo, cuando se ven solos y a lo mejor dejaron a una gran mujer.

Me di cuenta que mis amigas eran mi débil telaraña. Los amores de mi vida. Mujeres empoderadas, fuertes, independientes, que no me dejan caer.

Un amigo me dijo el otro día (no es mujer, pero es casi tan perfecto como una), sin saber mi situación, que en una dinámica de su trabajo tenían que platicar sobre alguien que admiraran y me dijo que habló de mí, que soy una guerrera, que me quiere y que no se había dado cuenta que a veces lucho de más. Que me admira.

Perdón amigo, yo no lo veo. Perdón a todas, a mis telarañas, no lo veo. No veo esa lista que está en mi espejo. Perdón por no ser esta fuerte mujer que creen que soy. Ni me siento bonita, ni sexy ni talentosa. Perdón.

Hace rato, cuando decidí irme a dormir, lloré hasta que me quedé sin aliento, porque una vez más este hombre me dijo que nunca iba a regresar conmigo. Y lloré hasta que sentí mi corazón latiendo cada vez más lento, me convulsione un par de veces y sentí mis brazos adormecidos. Y me dije ¿Qué te estás haciendo? Marce, ¿qué te estás haciendo?

Y decidí levantarme a escribir esto, desde la profundidad de mi corazón y la oscuridad de mi recámara, decidí escribir esto que no es fácil escribir, con lágrimas en mis ojos, con mi cara deshecha, escribo esto para decirle a cualquier mujer que se ha sentido abandonada, triste, desesperada… te entiendo. Te amo. Te abrazo. No estás sola. Aunque no sea tu amiga o no te conozca, vas a salir de esta, vamos a salir de esta. Mientras seamos las mujeres nuestras telarañas, jamás caeremos tan fuerte.

ERES PERFECTA.

He decidido dejar de pedirle al universo que me regrese a ese gran hombre, y voy a gritar al viento como grité cuando estaba muy enamorada en una ventana del coche: “Lo amo” para ahora gritar: “Dame valor y fuerza para cada día amarme a mí misma” y empezar a tejer.

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