Dicen que la comedia es igual a tragedia más tiempo. Así trato de manejar mi vida; llorar ahora, reír después. Hay gente que no le gusta mi sentido del humor, pero es la única manera que tengo para enfrentar mis problemas. Por ejemplo: de niña fui abusada sexualmente por un familiar, ahora, para hacer reír, me gusta hablar de sexo. Nada es importante. Nada es tabú.

Estos días estuve en Valle de Bravo donde viven mis hermanitos con su mamá, mi querida madrastra (amo decirle así porque no hay persona más dulce y santa que ella, pero me gusta que la gente piense que soy como Cenicienta, que en mi caso sería Chupicienta) y una tarde llegó mi hermana de trece años de muy mal humor de la escuela. Le pregunté cuál era el problema y me dijo que había tenido un día fatal; que había sacado 9.3 en un examen, que tenía hambre y que mi papá no la había dejado ir a ensayar con su orquesta en Toluca.

Me le quede mirando con cara de: “¿Es neta, chamaca pendeja?

Y es que, Dios le ha dado unas vueltas de tuerca a mi vida últimamente, que lo único que queda es reírme y hacerlo chiste. O post. O ahogarme en alcohol. Porque si no me rio  al respecto, me mato.

Dios ve que la niña es dramática y le pone violines. Así no se puede.

Después de dejar a mi novio de dos años, con el que viví y adopté una gatita, se me descompuso la computadora y mi celular, ¡Equis! Acabe en el hospital, ¡Equis! Hace dos semanas tuve un concurso de stand up y me robaron la cartera. Y dije: No pasa nada, cancelamos tarjetas, no es como que tenga mucho dinero de todas formas. Me puse peda y me fui a dormir. No necesito dinero para ponerme peda.

Dos días después voy en taxi a un show y busco mi maquillaje MAC (que todas las mujeres saben que perder maquillaje es como perder una trompa de Falopio), y me doy cuenta que tampoco estaba en mi bolsa. Y ahí lloré. Mal. Como si no hubiera mañana. Como si estuviera sola. El taxista solo me vio con preocupación y me dijo: Tranquila, ya vamos a llegar.

“¡Dios, ya no me puedes quitar nada, ya te llevaste todo! Bueno… lo único que podrías quitarme sería la vida o la virginidad… ¡Pero nada más!” (Si muero virgen después de este post, jaque mate pare Dios).

Sí, en dramática. Mi ex novio argentino dice que los mexicanos somos muy dramáticos porque vemos muchas telenovelas.

¿Cómo se atreve Fernando Antonio?

Transcurrieron unos días sin mucha novedad (o sea sin Dios jodiendo) y un domingo muy placentero me doy cuenta que mi ex sale con una nueva mujer. Algo natural, claramente. El asunto es que la conozco, que la tenía en Facebook, hace stand up. El muy querido me regaló después de dos años de relación, mear en donde yo como. Y pensé: “¡No importa! Todo se regresa, peores cosas me han hecho algunos ex novios y mira sus vidas, el karma no olvida. Mira como no me afecta, Dios.”

Así que hice chistes para mi stand up sobre eso. Después los quité, no merecen estar en mi rutina. Y el mismo hombre que me hizo algo así, después de ir por mis últimas cosas a su departamento, me dijo que le faltaban cosas, que me las robé, me dijo naca, que le arruiné la vida, que estoy muerta para él. Y los dramáticos eran los mexicanos ¿verdad Fernando Antonio?

Debo aclarar que no me robé nada, pero fue tan triste terminar mi relación que tanto amé y cuidé de esa manera. Y dije: “¿Es todo lo que tienes Dios? ¡Ve como me rio! ¡Jajaja! ¡Ya nada me duele!”

Y murió un querido amigo, Omar.

Nada tiene importancia. Porque le dio perspectiva. Porque por más que me quiera reír y hacer chistes, o hacerme la graciosa, o la dramática en histérica, no entiendo. No entiendo como muere gente que vale tanto la pena, como mi país vive en ignorancia y pobreza extrema, que las mujeres no podemos ni salir a la calle porque podemos ser secuestradas y asesinadas, por qué hay tanta crueldad a los animales, no entiendo el racismo, como nos peleamos por religión, como da miedo vivir.

En ese momento, el mundo me vio con los mismos ojos que yo vi a mi hermana con sus problemas. Con lástima. Moviendo la cabeza con desaprobación diciendo: “¿Es neta, vieja pendeja?”

Y sonreí, porque si Dios realmente existe, vaya que tiene sentido del humor.

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