autoestima

Amanda ya llegó a los mil seguidores y la foto de Jessica ya llegó a los doscientos likes, ¿acaso no soy lo suficientemente bonita como para tener la misma cantidad de seguidores o de likes?

Anoche subí una de mis mejores fotos y en todo el maldito día solo tuve diez likes, ¿qué pasó con los otros cien? Le pregunté a Jessica que como le hacía para tener cientos de likes, ella me dijo que no sabía, nunca se lo había preguntado, no le interesaba en lo absoluto. Era una gran mentira. Yo misma he visto como se pasa horas pegada en el celular esperando cada like de su foto, y si no tiene los suficientes, borra la foto.

Quería ser igual a ella, pensé que me estaba quedando atrás, como si estuviéramos en algún tipo de competencia, así que me puse a investigar. Entré en el perfil de Jessica y me puse a mirar sus fotos, era muy obvio, todas las fotos que tenían muchos likes eran mostrando su cuerpo, como en shorts o bikinis, todos los comentarios eran de hombres diciendo lo hermosa que lucía en esas fotos. También vi que tenía más de dos mil personas agregadas, pensé que como era bonita y tenía buen cuerpo todo mundo la quería y quería ser su amigo. Entonces, para ser igual a que ella me puse unos shorts y una ombliguera que nunca antes había usado. Me sentía incomoda, sabía que ese no era mi estilo, que esa no era yo, pero, aun así, tomé la cámara de mi celular y me tomé una selfie. A los pocos minutos la subí.

A la hora, mi foto ya tenía ciento veinte likes y algunos comentarios. Se sentía increíble, era como si fueras el centro del mundo, todo mundo te miraba y comentaba. Cada vez tenía más likes, comentarios y nuevos seguidores. Pasaron algunas semanas y yo seguía por lo menos, subiendo una foto al día de ese estilo, a veces solo recortaba mi cara para que reluciera mi cuerpo. Hacía lo que fuera por cientos de likes. Y sí, los likes no se detenían y cada vez tenía muchos más seguidores. Me sentía increíble, me sentía especial, me sentía la chica más hermosa y con el mejor cuerpo del mundo. Pero esa seguridad y todo ese mundo decayeron cuando empezaron a insultarme.

Me decían cosas como ¨ramera¨ o ¨buscona¨, las miradas cambiaron, siempre que salía a la calle, los chicos me miraban morbosamente y me decían cosas sucias. En los pasillos de mi escuela mis compañeros susurraban tras mis espaldas cosas como ¨es una chica fácil¨ o ¨se le ofrece a quien sea¨, incluso cuando me comenzó a gustar un chico de mi escuela, este me rechazó porque me dijo que era ¨chica fácil¨.

Me sentí horrible, me sentí en duda con mi persona, me preguntaba que había de malo conmigo, ¿Acaso esas fotos no le gustaban a todo mundo? También me empecé a preguntar si realmente era todo lo que los insultos decían, empecé a cuestionarme si de verdad era lo que desde un principio quería.

Yo solo quería recibir halagos, quería saber si era bonita o tenía buen cuerpo, que todo mundo me lo reconociera y me lo recalcara cada momento, no quería quedarme atrás del resto, quería ser una voz, no un eco, pero lo único que sucedió fue eso, pues traté de imitar a alguien más. De lo único que nos sirven esos halagos es para incrementar nuestro ego y vanidad.

La única opinión que nos debería importar es la de uno mismo, si acaso, la de alguien cercano y querido.

No necesitas tener miles de likes para saber que eres bonita o tienes buen cuerpo, amate como eres; tampoco dejes que una palabra como ¨ramera¨ te defina, recuerda que tú eres quién lo hace, tú decides quien ser y quien no, en vez de aumentar tu ego y vanidad, deberías aumentar tu autoestima y la seguridad de ti.

 

Instagram: @pao_lecuona

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