Los rumores son como un tabú, no son bien vistos ni es fácil hablar de ello pero a la vez, ¿quién no es víctima algún día del chisme y los rumores que circulan alrededor de las personas que conocemos y hasta de nosotros mismos?

 

Me acuerdo que hace unos años me sacaba muchísimo de onda que alguien hablara mal de otra persona sin siquiera conocerla, que la juzgaran y etiquetaran, además de que por supuesto me aterrorizaba el hecho de pensar…y de mí ¿qué dirán?

 

En la primaria era seria, inocente y aplicada, en la secundaria rara y mamona, en la prepa puta, fresa y difícil y en la carrera para unos era fresa y por eso casi seguro superficial y boba, para otros me volví hippiosa, intensa, complicada, loca pero buena onda, bla, bla, bla, cosas buenas y malas, como todo.

 

 Algunos de estos adjetivos me llegaron a frustrar en exceso. Claro que en algunos casos eran ciertos, pero lo fueran o no, si además me causaban un conflicto con alguien que me importaba pues eso si me reventaba. Porque quieras o no, caes en duda sí realmente eres así o simplemente te llenas la cabeza de telarañas por querer agradar, preocuparte del que dirán o ¿qué es bueno y qué es malo?  

 

Me acuerdo de una vez que un tipo al que prácticamente ni conocía, ya ni se diga algo más… era feo, mamón y creído, digamos que ni en tachas y yumbina hubiera sucedido algo, y resultó que iba en una clase con mi novio en la carrera y por algo salí yo al tema y bueno el naco le empezó a inventar que había salido un tiempo conmigo y que era putísima, tanto que le di repele y me botó…. O SEA ¿QUE QUÉ? Obvio en ése momento me enfurecí, lloré, bueno quería matarlo y a mi novio por haberlo escuchado y no haberle roto su madre.

 

En otra ocasión, estaba más chica, me enteré que una vieja que había sido mi mejor amiga, le tiraba la onda a mi novio de ese entonces a mis espaldas. No faltaban ex novios que me llegaran con rumores, amigas que resultaron no ser tan amigas y desconocidos que mejor ni  para que conocer.

 

En fin, aprendí a tomarme las cosas de quien vienen, además de que con el tiempo vas seleccionando mejor a la gente con la que te rodeas o involucras en tu vida, porque yo en lo personal si fui bastante ingenua a veces y claro que yo también cometí mis errores, no soy ni tonta ni santa pero bueno precisamente para eso son: para que aprendas y no lo vuelvas a hacer.

 

Recientemente me he enterado de cosas acerca de alguien muy importante para mí, cosas que no sé si sean malas, porque algo que también he aprendido es que, lo que diga la gente a la verdad, hay un tramo bastante largo y que si son palabras que no te hacen ningún bien, pues mejor eliminarlas.

 

Es difícil, pero creo que es lo mejor, deslindarte de lo que no te hace bien y además no tomarte las cosas tan en serio, porque nunca vamos a poder controlar lo que se dice de nosotros o lo que llega a nuestros oídos. Tampoco podemos caerle bien a todo mundo, ni nosotros conocer realmente bien a todo mundo. Pero sí podemos escoger lo que valga la pena y hacer un esfuerzo por ser mejores personas.

 

Se me quedó muy grabado algo que me dijeron hace mucho ‘No hagas lo que no te gustaría que te hicieran’ y pues también lo pienso en viceversa, hacer lo que me gustaría que hicieran conmigo, no siempre sale como uno quiere, pero he comprobado que si lo traigo casi, casi que tatuado en la mente es mucho más fácil convivir y vivir, se llame karma, consecuencias o lo que te toca.

 

Vivimos en una sociedad y es imposible cerrarse a lo que sucede y se dice, obvio hay veces en las que me gustaría largarme a una isla y no preocuparme de nada ni nadie, pero al final del día, prefiero una llamada de dos horas con mi mejor amiga, una peda inolvidable con amigos hechos esa noche, un compañero de trabajo que cada vez admiras más, abrazar a mi papá o darle un beso a quien quiero.

Porque al final del día sé que hay gente increíble que hacen que valga la pena todos los rumores y chismes que alguna vez te agüitaron el día.

Luciana