Treinta y cinco años, feliz cumpleaños a mí.

Me encuentro sentada en mi nuevo balcón de mi nuevo departamento en algún lugar de la ciudad de México, con una playera amplia blanca que llega justo debajo de mus glúteos, sin brassiere, un chongo mal hecho, con poco rímel en mis ojos y mis labios pintados de vino tinto que estoy tomando. Desde que desperté hoy en mi primer día de mi nuevo departamento, en mi cumpleaños número treinta y cinco, ¡Carajo! Me siento tan sensual, creo que sin duda los años me asientan perfecto.

Por lo menos en el físico.

Un ventanal en mi sala me deja ver la inmensidad del atardecer, de la ciudad, de mí, inmersa en todo, entonces doy un trago directo a la botella y me dispongo a abrir esas ultimas cajas que tanto me intimidaban por la descripción que posee la caja “Recuerdos”.

Al abrir la caja de pandora, un mar de fotos de mi pasado me saludan; cartas, notas viejas, piedras, recortes, listones, ropa, dibujos, variedad de cosas que alguna vez significaron algo para mí y quizá aún, no lo sé.

Y de pronto una hoja que fue arrugada, que deja ver que en algún momento la estrujé y después me arrepentí y la intenté volver a la normalidad, me roba la atención: “Contrato”  tiene como titulo la hoja que me preparo a leer para recordar:

“1. No habrá despedida, nunca.

  1. Lo que quiere decir que nunca se puede ir.
  2. Siempre nos veremos.
  3. Nos besaremos.
  4. Nos podemos volver a besar.
  5. Se pueden repetir los números cinco y seis cuantas veces sea deseado.
  6. El señor, yo, trataré de ir a donde sea que ella me invite como me sea posible.
  7. La señora, tú, podrás sentir nervios al verme siempre.
  8. Se podrá recibir o hacer llamadas en cualquier estado: ebriedad, felicidad, tristeza.
  9. Siempre me querrás.
  10. Siempre que nos abracemos, nos diremos en ese acto todo lo que callamos, como por ejemplo: te extrañé tanto.
  11. Puede haber beso en el once si quieren.
  12. Siempre serán las mismas personas de las que se enamoraron.
  13. Toda pelea, se solucionara con un beso que termine hasta llegar a la cama
  14. Sé que hemos pasado a ser los pendejos de la historia, pero no me importa, no quiero que esto acabe, espero que así sea porque te quiero, fírmalo, espero que lo hagas.

Sonríe, tú no te imaginas lo linda que te ves cuando lo haces…”

Y hasta abajo a un lado de su firma, estaba la mía.

En realidad recordé cada palabra de esta hoja después de leer el número uno, di otro trago a esa botella, busque alguna foto de nosotros y después recordé que nunca tuvimos una, solo un contrato que tampoco se cumplió, bueno solo el número uno, sí.

Feliz cumpleaños a mí, me regalo este recuerdo de un amor que siempre fue un imposible, que siempre estuvo entre lo que me gustaría y puedo llegar a vivir, pero no con él, nuestro “algún día” ya fue, y aun así, lo extraño.

Entonces agarré la hoja, la estrujé una vez más y me la comí.

TWITTER: @LuzRramos

INSTAGRAM: luzrramos

Luzw1

promocarrie