Hace unos días vi en fb una desde que decía “Qué bonita eres desde que eres feliz”. Pensé inmediatamente en compartirla, pero antes me puse a pensar ¿será? ¿Y si no soy feliz, soy fea? O más bien soy fea y por eso no soy feliz ¡Ay que calamidad! Porque sí, siempre habremos de las que nos azotamos muchísimo.

Bueno la cosa es que esa frase me puso a reflexionar mucho, cuanta sabiduría hay en Facebook hoy en día, y llegué a la conclusión de que es cierto. ¿Cómo? Tengo casi treinta y tres años y me di cuenta que soy muy bonita hace como cuatro o cinco años (hoy digo muy bonita sin temor).

Parecerá broma, pero siempre somos expertos en encontrarnos el negrito en el arroz incluso a nosotros mismos; ¡Ay que Gorda! ¡Ay mi pelo! ¡Ay mis estrías! Todo nos achaca.

1. Mi cuerpo es y será todo mío y solo mío siempre, por siempre y para siempre. ¿Puedo cambiarlo? Sí, ¿puedo “pimpearlo”? Sí. También soy responsable de lo que le pasa, sí, así sea un trasero de acero (que hace verso sin esfuerzo) unas chichis de campeonato o hasta tener más estrías que cualquier columna romana.

¿Entonces? Si no me gusta puedo hacer mil cosas para cambiarlo, requiere de un esfuerzo sobre humano muchas veces, pero nada es imposible. Y si de plano es imposible seguro puedes encontrarle su lado bueno. Haz memoria, piensa en aquella vez que te agarraste con aquel chico, estoy segura que no te dijo cómo el del Valet Parking “Ya trae sus detallitos ¡eh!”

¡No! Claro que no. O aquella mirada que te hizo sentir la más sexy del mundo.

Hasta un corte de pelo te hace distinta.

2. Échate la mano

Si ya tu pelo es un caos encuéntrale el modo, córtalo, péinalo, maquíllate, arréglate.

No me refiero a  gasta todo tu dinero en ropa y productos de belleza ¡no! Con que tú te sientas cómoda es lo importante. Mírate en el espejo y date cuenta de la mujer que está ahí. Hay algo que tienes que no tienen los demás, explótalo hazlo tuyo ¡hazte tuya!

3. Dicen que el mejor maquillaje es la sonrisa… ¡Y sí! No todo es cosa de la belleza física. Sentirse bien es lo más importante. Si estás cómoda con como te ves, siempre será más sencillo estar segura de ti misma, ¿y si no? Pues sonríe igual, a veces no vemos a la persona más bonita cuando nos miramos al espejo, pero estoy segura que no estamos mirando bien.

Sonríele, háblale, chuléala, es más, mírate al espejo y piensa en aquella otra ocasión en la que llegó ese beso que tanto esperabas, o cuando te sacaron a bailar, o cuando te invitaron a salir.

Mírate al espejo mientras piensas en eso y observa la sonrisa que tienes.

Porque no me vas a decir que no, si hasta roja te pusiste.

Esa que estás viendo ahí eres tú. Y es hermosa por qué es.

Piensa en todas las cosas buenas que han llegado a tu vida, en las cosas que aunque no fueron tan buenas las lograste superar, piensa en esos grandes deseos que tienes. Piensa en eso que te hace feliz y mírate.

Una mala actitud nunca ayuda.

Hace algunos años pensaba que no era la más bonita (por qué tampoco pensaba que era la más fea, o sea sí tenía la depresión, pero tampoco tanto) y en medida que me encargué de mí, empecé a mirarme bella y hasta la gente me lo decía.

Digo que me encargué de mí porque hago lo que me gusta, estoy con quien quiero, no escucho a quien no necesito (si te sirve borrar gente de Facebook, inténtalo, no es un mal paso)

Hacer lo que me gusta, estar con quien me gusta me hace feliz y cambia por completo todo mi mundo.

Es como un círculo vicioso

Estoy contenta, me veo bonita, me veo bonita y estoy contenta.

Cuando no me veo tan bonita como quisiera, hago uso de mis tips que puse arriba y a veces ayudan mucho y cuando no, siempre hay alguien que me hace sonreír y pone de nuevo ese brillo en mi mirada.

Haz lo que te gusta y entonces mírate, sonríe y ve que chula estás.

TWITTER: @michihart

INSTAGRAM: michihart

received_10157186196070332

 

promocarrie