tres bodas y un funeral

Hace seis años, cuando no sabía que quería de mi vida (estudiaba dirección de cine porque no me atrevía a tener valor y aceptar que quería ser actriz: por acomplejada, miedosa, frustrada… en fin, por muchas cosas) en ese momento, tome mis maletas y me fui a vivir a Barcelona.

Y era una de esas noches, en las que me la pasaba sola, leyendo y escuchando música, pero esta vez decidí ir al cine. Era casi verano, así que hacia muchísimo calor y comencé a caminar, no quería meterme al metro y además tenía que bajar de peso porque ya estaba pesando 73 kilos cuando mido 1.68.

Eran aproximadamente las 11 pm… no recuerdo que película fui a ver, pero recuerdo que trataba sobre la fe y sobre Dios. Todo el camino de regreso pensaba lo grande que era el universo y lo pequeña que era yo, miré al cielo y le pregunté a Dios: “¿Realmente existes? Yo sé que estas ocupado en cosas más importantes, pero quisiera una señal, la que sea… la que tú me quieras dar…” y ahí, a la mitad de la noche, al terminar mi pregunta mental se oyeron tres campadas de alguna iglesia lejana.

“Ok” le dije “Con eso me basta” y con una alegría en mi corazón me fui a mi casa.

Pasan los días, las semanas y con el paso de la vida, ese tipo de señales y detalles que tiene Dios contigo se te olvidan.

No pretendo ser moralista, este blog es todo menos eso, pero hablemos de esto, aunque solo sea un momento.

Si no crees en Dios, de perdida crees en ti mismo, espero que así sea… ¿No te ha pasado que primero está el mundo superficial, luego los demás y tú al final?

Siempre pasa, se nos olvida a que venimos a la tierra, y pasamos generaciones tras generaciones sin crear una sola diferencia.

El miércoles en la noche soñé con Dios, conmigo… me hablaba… que tenía que ser buena, que estaba como en automático, que no estaba siendo ni mala ni extraordinaria… que simplemente estaba.

¿Una señal?

Lo tomé como tal, que tenía que ponerme las pilas, tenía que actuar, si quería ser feliz simplemente tenía que dar.

Ese día me fue muy bien laboralmente, las mimosas tuvimos un día importante y una de ellas sugirió que fuéramos a la iglesia a dar gracias. Otra señal. Qué casualidad que justo que el día que Dios me hablo fui a su casa.

Es raro que me pare en una iglesia, fui la típica católica que le metieron la religión hasta por las orejas… pero en ese momento, en el que estaba en su casa, simplemente pude titubear “Gracias.”

Hay todo tipo de señales, amorosas, de amistad, laborales… el punto es distinguirlas… ¿Las cosas pasan por casualidad o son coincidencias?

Mi nuevo gadget, Dodo, es más chico que yo, por tres años. Siempre vivió en el D.F., no tenemos amigos en común, ni nos dedicamos a lo mismo… no había porque ni como conocernos… aun así, cuando era pequeño, tomaba clases de Karate en casa de mi abuela con todos mis primos, cumplo el mismo día que su hermana, se llama igual que un tío mío y le dicen Dodo como a el… ¿Una señal que es para mí? ¿Casualidad? ¿Coincidencia?

Y ¿Qué hay de las señales que son para mal? ¿Qué pasa cuando la vida, Dios, nuestros ángeles… que se yo, nos llenan de señales para informarnos que una persona no es para nosotros, que una amiga nos va a fallar, o que alguien nos va a traicionar?

¿Por qué siempre decimos “Yo sabía que esta persona me iba a hacer tal…”?

¿Por qué con coraje murmuramos “Ya sabía que no debí hacer tal…”?

¿Instintos? ¿Señales? ¿Coincidencias o casualidades?

¿Fue una casualidad que justo en el momento en el que le pregunté a Dios si existía, una iglesia decidiera a la mitad de la noche tocar tres campanadas?

No lo sé, a lo mejor nunca lo sabré… pero veo algo tan simple y tan único como la palma de mi mano, lo perfectamente bien delineada que esta, que todo está por algo y que todo está en su lugar… y pienso, claro… no podemos estar aquí por casualidad, venimos a algo, ya sea para recibir o para dar… la gente que entra a nuestras vidas, ya sean para dañar o para curar, tienen un porque, pruebas que Dios o que la vida nos dan.

¿Si existen las señales? Creo que si, en todo momento… el que tu leas esto y el que yo lo escriba tienen un porque… ¿Por qué hoy no escribí de sexo? ¿Por qué no me hice la cagada y hable de algo un poco más superficial?

¿Por qué a los seres humanos nos encanta solo preguntar?

Ese día que fui a la iglesia, el miércoles de la semana pasada… una amiga, casi hermana, me traicionó. Ella no lo ve así, es más… si le preguntas te dirá que fue mi culpa, y lo asumo, lo tomo y lo acepto… porque la noche anterior que Dios se me apareció en sueños, fue una señal, de las cosas tan tristes que iban a pasar y que yo tenía que ser buena, no rencorosa, dar la otra mejilla… no sé si sea una señal, pero fue suficiente para mi…

Porque al final, puedes hacer caso o no a las señales, pero el único objetivo en la vida, (y así he decidido vivir la mía)… es ser feliz.

 

@marcelecuona

 

Marcela 3