Si tu respuesta es “sí” y estás harta de tanto escucharla, te pido que termines de leer esto. Si tu respuesta es “no” también tienes que leer esto.

El telar de mujeres es un movimiento de economía alternativa y de empoderamiento femenino, donde se busca que las mujeres se apoyen entre sí de manera económica y emocional. Este movimiento funciona de manera modular en cuatro etapas, cada una de las mujeres entra con una cantidad de dinero, invita a dos mujeres y en unas semanas, en medida que cada una cumpla con su parte, se multiplica por ocho la cantidad con la que ingreso.

¿Es esto posible? Sí ¿funciona? Sí.

A mí me invitaron, no quise, me volvieron a invitar no quise, una tercera vez llegó la invitación, la escuché con atención, hablaron de dinero y entre todo lo que me decían escuché “’más allá de lo económico, todo empieza a moverse, las cosas que tengas bloqueadas se van a desbloquear” me resonó muchísimo. Sí, seguramente muchas tenemos cosas bloqueadas ¿magia? No, no es magia.

Fui a una reunión y decidí hacerlo.

Entré al movimiento, muchas de mis amigas estaban ya dentro, entregué mi dinero en una ceremonia linda a una mujer que conocía poco, pero que mis amigas conocían bastante. Llevé a mis dos invitadas y en tres semanas más, tenía a ocho mujeres entregándome cada una la misma cantidad.

Lo logré, había recibido mis “regalos” ¿Regalos? Sí, ocho mujeres me regalaron dinero, a mí no me resulta increíble, yo lo hice para este movimiento, entre otras cosas y hasta la abuelita en tu cumpleaños te regala dinero.

Bueno ¿y luego? En todo este tiempo que he estado en el movimiento he conocido muchas mujeres diferentes todas entres si. Todas decidieron entrar, unas con el esfuerzo económico más grande que otras, pero tomaron una decisión, para ellas.

Algunas la pasan bien, otras la pasan mal.

Qué difícil es encontrar dos personas que confíen en mí, qué difícil es confiar…

A veces puedes llegar a escuchar esto dentro del movimiento. Si aún sigues leyendo esto, no estoy tratando de convencerte de nada. Si quieres darte la oportunidad, bienvenida créeme que no te vas a arrepentir, si de plano no es lo tuyo, bien también.

Lo que me parece maravilloso de esto, independientemente del apoyo económico, es que muchas mujeres se dan cuenta de todo lo que pueden lograr, otras se hacen consientes de que han estado mucho tiempo en un lugar que no las deja avanzar, muchas nos damos cuenta de lo importante que es aprender a dar y sobre todo el trabajo que nos cuenta recibir.

Si a veces hasta un cumplido nos cuesta “Qué padre esta tu cabello.”

“¡Ay, no! Me lo dejaron todo mal, ni me peiné, está bien seco…”, y no, no es soberbia, ni falta de humildad ni exceso de ninguna de las dos.

Ese es el verdadero empoderamiento femenino, saber que cada una de las mujeres logró su objetivo, saber que con ayuda de otras mujeres llegó a la meta y que además pudo ayudar a más mujeres a conseguir su objetivo.

Esto no pasa solo en este movimiento, no, ya lo sé, pero aquí lo he visto mucho y sé que es una gran oportunidad para ponerlo en práctica.

Confiar en personas conocidas o desconocidas porque estoy poniendo “en juego” dinero, pero sobre todo confiar en mí, saber qué soy capaz de lograr, qué merezco tener ayuda, que merezco salir del lugar en donde estoy.

Vencer miedos, prejuicios y paradigmas no es sencillo, no por el hecho de ser mujer, sino por el simple hecho de que el miedo paraliza. A veces no es fácil tomar una decisión, muchas veces no es fácil conseguir nuestros objetivos. Hacer algo diferente para generar movimiento en mi vida siempre será la respuesta, sobre todo si estoy quieta en el mismo lugar. Cuantas veces no nos han dicho “confía, deja que fluya”, hasta el agua si no corre se estanca.

Sigo siendo testigo de que la mujer (el ser humano en sí) es capaz de conseguir lo que se propone y una vez que consigue llegar a la meta se siente con mayor seguridad de seguir adelante. Confío firmemente en el trabajo en equipo. Y agradezco poder compartir lo que tengo y lo que hago con gente que amo y también con gente que no conozco, que una palabra o un acto mío pueden generar algo enorme en alguien más así como alguien alguna vez lo hizo conmigo.

No se trata de cambiar la economía del mundo, hacer un cambio económico en mi vida, puede ser ¿descubrirme merecedora y capaz? ¡Sí! De eso estoy segura.

Insisto no quiero convencerte para que entres al movimiento, pero sí a hacer algo diferente para moverte de donde estás, más aún si no es un lugar feliz.

Invitar a dos personas a regalar dinero puede sonar complicado. Entonces invítalas a no tirar basura, a mirar y cuidar el lugar en donde viven o a respetar al de junto.

Confía en que todo es posible, confía en que lo que más anhelas, si sigues caminando, lo encontrarás. Confía en que las mujeres unidas podemos, hazle saber a alguien más que es capaz y sobre todo confía en ti.

Yo estoy en un grupo de mujeres valientes, que intentan cada día hacerla en grande.

Si ya habías escuchado del movimiento, espero que haya sido algo así, si habías escuchado que no funciona, (no sólo para esto) busca una segunda opinión. Si alguien te dice “no vas a poder”, no lo vuelvas a escuchar nunca. Si no habías escuchado de esto, aquí te dejo mi experiencia y mi aprendizaje.

“De lo bueno, poco”, “mujeres juntas ni difuntas”, “demasiado bueno para ser verdad”… hace mucho que no están ya en mi sistema (incluso antes de conocer esto). “Confía y fluye”, sí lo están.

Invita a dos mujeres a confiar en sí mismas, motívalas a alcanzar una meta y se testigo de lo que sucede.

Inténtalo y me cuentas.

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