a Marcela.

 

Amiga,

Hoy me despertó tu llanto, entró en mis sueños y reconocí tu dolor. Pude sentir cómo se rompía tu corazón en pedacitos y no pude escapar de mi propia historia.

Eres muy valiente. Te atreves a ser vulnerable en todo momento, vives bajo tus propias reglas y amas como si nunca hubieras perdido. Es cabrón ser testigo de alguien que vive tan intensamente.

Yo estoy intentando volver a empezar, construirme desde cero. Pienso que la vida es una espiral y nos trae de regreso a las mismas lecciones una y otra vez, hasta que las aprendemos. Pienso en el amor y la pérdida, pienso que nunca estás amando más que cuando estás dispuesta a soltar. Eso requiere verdadera fuerza.

Creo que la verdad se descubre en estos momentos de tormenta, surge como una flor en medio del cemento, esto es lo que eventualmente nos define. Cómo fue ese momento en el que volvimos a empezar, cuando dio miedo caminar solas, la forma en la que decidimos ser nuestro propio padre, nuestro propio esposo, nuestro ser completo.

Para mi fue una colección de pérdidas, me he enamorado de hombres tan maravillosos que han ocupado todos los rincones habitables en mi corazón. Y de todas formas con todos se ha terminado.

¿Cómo se suelta algo que amas tanto, sin lo que piensas que no puedes vivir, sin lo que no te imaginas? Ayer vi a mi abuela hacerse la misma pregunta ante la frágil vida de mi abuelo, con quien lleva casada más de sesenta años. No sabe qué hacer y por primera vez en su vida, se siente sola. No fue suficiente todo el amor que le dio a sus hijos y nietos, la forma en la que se sacrificó cada día de su vida por la felicidad de alguien más. Nada de todas las cosas que hizo por y con amor le van a evitar decirle adiós a su viejito.

Qué jodido ¿no? Entender con tanta claridad que todo es prestado en este mundo, hasta el amor de tu vida. También qué hermoso, porque es entonces cuando todo se pone a brillar en alta definición.

Quiero pedir por mi abuela y por ti y también por Tania, que cuando íbamos juntas en la Universidad, soñaba conmigo a que algún día iba a ser mamá y hace dos meses por fin nació Leo,  un bebé precioso que nos llenó a todos de emoción, pero incluso en ese momento que debió ser de profunda alegría, Tania estuvo parada en terapia intensiva frente a una incubadora dispuesta a soltar a su bebé, a decirle adiós si eso era lo que él quería.

Porque el amor, cuando es de verdad, no es egoísta.

He visto a espíritus muy poderosos soltar, soltar con una fuerza asombrosa, eso me inspira. Es por eso que siento que todo va a estar bien. Me inspira a saber que pase lo que pase, lo importante seguirá aquí. Me doy cuenta que yo también puedo amar, a toda velocidad, con toda profundidad y saber soltar, saber decir adiós, entender qué significa decir adiós.

Celebrar y honrar lo que fue. Saber decir adiós es crecer.

Espero que tus lágrimas se sequen pronto y que crezcan muchas flores cuando salga el sol.

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Instagram: Myriboquitas

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