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Marcela Lecuona

LA ESCRITORA (VOZ).

Una voz, cómo si alguien me dijera al oído la primera oración del primer parrafo (pam, pam, pam), y comienzo a escribir.

*Pam: El sonido que según yo hace el tecleo de una maquina de escribir. Obvio no escribo en una maquina de escribir, estoy en 2020, pero eso hace el texto un poco más dramático.Leer post completo

Marcela Lecuona

LA BRUJA. 1692.

En la penumbra de mi existencia, en mitad del bosque y con mi pequeña comunidad, sucedió algo que aún me persigue durante mis sueños.

El sol se metía temprano todos los días, a las cinco de la tarde. Mis huesos se congelaban mientras ponía la caldera sobre el fuego. Mi bebé de dos años lloraba y tocaron a la puerta. Era mi vecina Sarah. Nadie le hablaba a Sarah, todos sabíamos su pasado. Cuando hacía las compras en el día, las mujeres de mi pueblo hablaban de ella, de su locura, sus vestimentas, sus modos raros, de sus maridos; dos habían fallecido de manera misteriosa y el tercero había desaparecido. Leer post completo

Quiere A Una Mujer
Marcela Lecuona

EL EFECTO MARIPOSA.

Mi nombre es insignificante, llega el momento que el comunicador no es importante, bueno, no más importante que el comunicado en sí. Me siento afortunada, pudo haber sido peor. 

Ya han pasado más de dos décadas y aún así, está en mi mente, sigue ahí. 

Todos sabemos que si tomamos malas decisiones en la vida con el tiempo cobran factura. El efecto mariposa; toda acción tiene su reacción: “el aleteo de las alas de una mariposa puede provocar un Tsunami al otro lado del mundo” o para ponerlo más claro: “El simple aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo”. Pero, ¿Qué pasa si esta mariposa no aleteó por voluntad propia? ¿Qué sucede si alguien movió sus alas sin su consentimiento? ¿Aún así surge el Tsunami? 

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Marcela Lecuona

LA BORRACHA VIOLADA.

Hace poco escuché un comentario sobre que yo era una “borracha violada” y días después, un hombre dejó un comentario que decía que yo reaccionaba (o sobre reaccionaba) a todo porque fui violada. Es curioso como en la misma semana me llamaron violada, como un insulto. Las mujeres agredidas sexualmente, por lo regular, sentimos culpa: “Yo traía ese vestido”, “Yo fui a esa fiesta” “yo suspiré frente a ese hombre, me lo merecía”.Leer post completo

Marcela Lecuona

UNA PEDA CON DIOS.

Mariana a las diez de la noche con una botella de vino, una cajetilla de Marlboro light y muchas lágrimas en su haber. Muy al estilo Bridget Jones, pero eso sí, con los labios pintados de rojo. Mariana ya pasó sus treinta, pero no deja de ser esa adolescente que cree en el amor. Está molesta, triste, está pasando por esta fase llamada: Desamor.Leer post completo

Marcela Lecuona

LA VÍCTIMA.

Has pensado alguna vez, ¿por qué a mí? En este escenario fastuoso llamado vida, nos toca hacerla de víctimas o victimarios.

Es muy fácil ser víctima, lo amo, es mi rol favorito. En la obra en la que actúo que se llama Marce la grandiosa, hice casting y me quedé con el papel. ¿Lágrimas? Claro que sí. ¿Chantaje emocional? Tráiganme mis huellas de dolor, porque yo soy muy del método. ¿Lluvia mientras me bajo de un coche en movimiento? No se diga más. Me tomó treinta y cuatro años, hace uno y medio, darme cuenta. Fue cuando mi terapeuta (ya saben, esa gente que le pagas para que te digan cosas malas sobre ti misma), me dijo, oye y.. ¿no será que no todos están contra ti? A lo mejor como fuiste víctima en varias circunstancias de tu infancia, de las cuales no tenías manera de defenderte, pues sigues vibrando esa actitud de indefensa y eso atrae a gente con ganas de aplastarte, pero sólo porque buscas la excusa para sentirte mal contigo misma.Leer post completo

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