Hace poco me acordé de un chico con el que tenía sexo hace años. Su nombre no lo voy a revelar porque no sé sí él quiere pasar la vergüenza de haber tomado esa decisión conmigo. Capaz que se arrepiente de ese hecho fortuito en su vida. Lo veía poco pues yo vivía en la CDMX y él en Puerto Vallarta. Lo iba a visitar un par de veces al mes y la pasábamos bien. No voy a mentir, yo quería algo más, pero él dejó muy claro desde el principio que no sería una relación de ese estilo y cuando las cosas son honestas, se pueden ir cambiando, pero se vuelven a poner las reglas sobre la mesa, todo es diálogo, debate, negociación. Pero él dijo no. Hice como que no me dolió y hacía todo tipo de artimañas para enamorarlo, pero otra vez hubo un no. Aun así, yo sabía que él disfrutaba mi compañía y que yo no le era indiferente, él me quería y podía darme cuenta. Es de los hombres más amorosos e inteligentes con los que he salido. No podía creer que este hombre no cayera en mis redes del amor, era muy buena para enamorar a un hombre. Digo “era” porque ahora soy una papa hervida ligando.

Esta persona, que llamaremos M para más misterio en el texto, una noche me contó que había viajado de mochilero por Europa (M es argentino), sacó un libro y me dijo: “Sólo llevé  este libro al viaje, es mi favorito, te lo regalo”.

Me dijo que el libro se llamaba: “El contador de historias” como a lo que te dedicas tú.

Cualquier hombre que me regale un libro en una de nuestras primeras citas, ya me tiene enamorada. Soy como Bella en la Bella y la Bestia. Sí, yo estoy igual de pendeja como ella que ve todos los focos rojos y ahí va de masoquista.

M me despachó al aeropuerto con su típico “Te quiero”, pero sí no nos vemos nunca más, no pasa nada, actitud y yo bien emperrada porque no me pidió casarme con él. Abrí el libro y empecé a leer.

Es una historia principal, en la que encierra cuentos, mitos, leyendas. Una de ellas, es la de Fátima. Voy a contar la breve historia a mi manera. Espero la disfruten.

“Fátima era una esclava en el desierto, en medio de la nada, como en Arabia o algo así, supongo que antes de Cristo. O sea, hace un chingo. Ella tenía unos patrones, que eran pareja y no podían tener hijos. El patrón como un asqueroso, podía embarazar a una de las esclavas de su esposa para tener un primogénito y claro, escoge a Fátima, pues era la más chingona. Fátima les dice que no manchen, que acepta la oferta, pero que conoce a una bruja en el desierto que le puede dar una pócima para que la patrona se embarace. Los patrones aceptan dejarla ir por la pócima, pero tiene que ir acompañada de un guardia del palacio.

El guardia y Fátima caminan por el desierto y llegan veinte cabrones en caballo (o camello), y diecinueve de ellos se pelean por Fátima, sólo uno por el guardia. Primero se pelean de quién la va a violar primero, Fátima levanta la mano y les dice; “No soy cualquier tipa, hace unas lunas, se apareció el diablo y me pidió ser su mujer y le dije que no. Hombre que me quiera violar primero debe ser el mejor soldado”. Todos los hombres se vieron entre ellos, menos el que quería al guardia y empezaron a pelear a muerte para descubrir quién era el merecedor de Fátima. Quedaron cinco y el que quería al guardia, pues porque no peleaba, no era pendejo. Fátima dijo: “Creo que la única manera de saberlo es quién la tenga más grande” (Esta parte, la neta no sé sí me la estoy inventando, pero estoy casi segura que sí les pidió algo así). Todos se empiezan a pelear de nuevo, todos mueren. Excepto, el que quería al guardia. Fátima y el guardia lo adoptan y de hecho, tienen una relación homosexual muy deli el guardia y el soldado, pero Fátima no le entra. Pues porque tampoco la invitan.

Van con la bruja, les da la pócima y le dice a Fátima que no ande hablando en nombre del Diablo porque es peligroso. Fátima se preocupa, pero leve. De regreso al pueblo, en el mero desierto, sale el diablo entre la arena. El escritor describe al diablo con miles de ojos, brazos, dientes afilados. Asqueroso. El diablo le dice a Fátima que no ande usando su nombre en vano, o sea que no ande de chismosa contando mentiras o que se las va a pagar. Fátima le dice que no le tiene miedo, saca una espada para atacarlo, pero el diablo le corta la mano. Toma la mano de Fátima y entra por la arena del desierto desapareciendo.

Fátima ya bien enojada, les dice al guardia y al soldado, que lleven la pócima a los patrones y que ella iba a buscar su mano. Ellos se van corriendo y ella entra por donde se escapó el diablo. Puede ver hacía abajo que hay varios niveles y en cada nivel hay una entrada custodiada por uno de los diablitos del diablo (ay no no no no, ternuritas). Ella sangraba por la mano cortada y se rompió un pedazo de vestido para ponérsela en la herida. Al querer pasar por cada puerta, los diablitos le piden alguna prenda. Al bajar casi todos los niveles, desnuda y desangrada, le piden el trapo que tiene en la herida. Ella pide que sólo le dejen eso, el diablito se ríe y le dice: “A donde vas, no necesitas nada de eso”.

Ella lo da y entra a la guarida del diablo. Él, en el fondo, para no espantarla, se convierte en forma de humano. Yo sólo quiero que nos detengamos un momento ahí. Imaginen al diablo en forma de humano. Supongo que es como Brad Pitt en Conoces a Joe Black. Continuemos. Obvio Fátima no se resiste y se besan. Hacen el amor, tienen miles de orgasmos y Fátima renace como ochenta veces. Ella se acuesta en su pecho y él le dice: “Quédate a vivir conmigo, serás la reina de las Tinieblas, serás dueña y señora de todo. No habrán mentiras, aquí es todo lo que tú eres y decidas. Cambiamos juntos.”

Fátima lo pensó, le dijo que ella todavía tenía cosas que hacer en la tierra, pero que sí la esperaba, ella regresaría. Él acepta. El diablo le hace crecer otra mano a Fátima (no sé como tuvieron tanto sexo sí ella se estaba desangrando, pero bueno, fue un pequeño error de continuidad) y le da un collar, con la ex mano de Fátima en forma de amuleto y en la mano, en medio, puso un ojo. Los ojos del diablo, porque ninguna maldad puede contra el ojo del diablo. Es un protector. Fátima se despide, llora, pues es co dependiente como todos y se va.”

La historia sigue, pero hasta aquí voy a contar.

Supongo que me acordé de M y de esta historia porque siempre que creo que me va mal, pienso en esto. En esa historia y como soy todos los personajes. Soy los patrones, porque oprimo. Soy la bruja, porque curo. Soy los soldados que pelean competitivos. Soy el machismo. Soy las mujeres oprimidas esclavas. Soy el romance de la pareja gay. Soy los diablillos pidiendo cosas materiales a cambio de algo. Soy el diablo, porque me convierto en rabia para ser después buena y bella. Soy mi propio demonio en mi cueva oscura. Soy ese miles de ojos curiosos del mundo a mi alrededor. Pero sobre todo, soy Fátima, porque soy la heroína de mi destino, porque puedo contra cualquier obstáculo, porque pongo a pelear soldados, porque me cuestiono, porque manipulo, porque atraigo el diablo. Atraigo mucha oscuridad. Porque yo también lo soy. Soy mi propia mano protectora contra los demonios de mi mundo. Y puedo tocar fondo, desnuda, desangrada, pero para subir más fuerte y protegida.

También puede que me acordé de M y Fátima porque él fue maestro y esas personas, por muy pequeñas que parezcan sus muestras de amor o estén poco tiempo en nuestras vidas, están ahí, las señales, para cambiar, crecer, debatir. Tómalas y también ofrece libros que cambien ideas. Da y debes recibir sin que lo pidas. Pero sí debes recibir. Muestra afecto y cariño en cada relación que emprendas, sé honesta, honesto, honeste… sé lo que quieras, pero no lastimes, no insultes, no seas sádico. Nadie quiere un maestro sádico. No impongas, no te mientas, no huyas de la verdad. Porque el amor está en cada gesto de compasión y empatía que tengas hacía el otro.

A lo mejor me acordé porque pienso en esa Marcela de esos años, tan boba, superficial, pedota y añoro ser esa divertida que no se cuestionaba nada de la vida más que ser adorada por un buen hombre.

Es curioso, sigue existiendo el anhelo profundo de amar y ser amada, lo único que cambió, fui yo.

Descubrí lo que soy a través del amor que recibo y el que doy.

 

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Quiere A Una Mujer