la independencia

Te veo de lejos y no sé cómo explicar lo que siento.

Desde la primera vez que te vi el amor fue instantáneo, así como en secundaria me gustaba el más guapo y popular de prepa, así ahora me gustas tú.

Las mariposas revolotean en mi panza, las malditas no encuentran paz en cuanto pasas. Las he tratado de ahogar en alcohol pero no mueren… cada vez este amor es más fuerte.

Sé que eres imposible, que nunca estaremos juntos, pero cuando me saludas y puedo olerte se me olvida que somos distintos.

A veces me pregunto ¿de qué sirvió conocerte si no puedo tenerte?

Hemos estado juntos, en distintas locaciones, en diferentes puntos… siempre tú viéndome con amor, tocándome, besándome, haciéndome tuya sin pudor.

Pero todo esto en mi mente, somos amantes en lo más profundo de mi alma, imagino lo que sería despertar contigo todas las mañanas… nada me da más ganas.

A eso se le llama mal timming, conocidos en un mismo espacio, pero en un mal momento… ¿Por qué no te conocí antes? Y ese es mi tormento.

Tu, inalcanzable y bello tu… un amor en silencio, sin poder tocarte y sabiendo que nunca lo hare, pero si permaneces en mi vida, juro serte fiel.

Me sonrojo como colegiala si llegas a cruzar palabra, la vida me ha llenado de amantes, de amores fugaces, he conocido el amor del bueno… pero nada como tú, ese hombre perfecto.

Unos años de diferencia, eso te hace más interesante, tu poderoso en el ruedo, yo pequeña a veces insignificante ¿Lo curioso? Crees que soy interesante.

Me gustaría saber si piensas en mí, si alguna vez has sentido lo que te quiero decir.

Me ves y me quedo sin palabras, eso no es fácil en mí, no encuentro manera de que creas que no soy pendeja… Simplemente no sé qué decir.

La última vez que estuvimos juntos, estábamos en la playa, despertando de una noche agitada, me viste a los ojos, en silencio y tocándome la cara me dijiste:

–          Te quiero, niña loca que te sientes mujer, te quiero y siempre te querré.

Todo esto paso mientras soñaba despierta…

Pero reaccione al verte pasar junto a ella, de la mano… mientras sonreía y te dijo contenta:

–          Te amo esposo… te veo en la noche como siempre, en la puerta.

Nudo en la garganta, ella es simplemente perfecta, yo, mientras tanto… también te veo en la noche, como siempre…

Pero no en la puerta, si no en mi cabeza.

 

Las_Mimosas_06