Bueno, otra vez soltera. Bailo de felicidad o de la borrachera, el punto es que estoy tonta a la hora de ligar; a mis casi treinta ya perdí la frescura que tenía y siento que este último novio me quito lo simpática. Siempre estoy amargada.

La semana pasada me contaron de una aplicación llamada Tinder; lo nuevo para conocer personas del sexo opuesto, ¿Han escuchado sobre esta aplicación? Es lo más absurdo que he oído, visto y claro, debo aceptarlo, usado. Pones un margen de edad, kilómetros a la redonda y te aparecen las opciones de hombres como catálogo de Avon. Le das si o le das no dependiendo tus gustos y si él te pone que le gustas también, ¡Ya la hiciste manta! Porque eso es un match, ósea amor al estilo Tinder.

Como mi foto está más que arreglada, debo confesar Mimosas, con toda la humildad que me caracteriza, que hombre que le ponía que me gustaba, resultaba ganadora. Sentía que en cualquier momento saldría Don Francisco gritando “¡Usted ha encontrado el amor de su vida!” y yo sonrió frente a la cámara esperando que salga el mendigo pobre diablo que no sabe la que le espera.

Pero no, platicas con ellos en un chat y si te interesan, les das tu teléfono real. Para el Sábado yo ya hablaba como con cinco. Toda una reina del Tinder.

Pero me puse a pensar, ¿A esto hemos llegado para conocer el amor? ¿Qué paso con el amor a primera vista?

Tinder en Europa y en Estados Unidos tiene otra finalidad: sexo.

Te gusta alguien, hablas unas cuantas palabras con esta persona y simplemente se ven para lo que es. Sexo. Es un poco triste este aspecto, no me espanta el hecho sexual, el punto aquí es que ni siquiera ya existe esa química, ese olor, piel, ojos, mirada, todo lo que te motiva para tener una relación de cualquier tipo.

El ser humano ha llegado a tal soledad que nos urge conectar con otra persona de la manera que sea, pero es curioso porque lo hacemos a través de un celular cuando convivimos con personas todo el tiempo.

Vean esta incongruencia: nos la pasamos diciendo que no queremos un compromiso, ni casarnos, no queremos hijos, queremos ser libres, tener sexo casual, sin ataduras; vivimos tan rápido, tan banal y vacíamente que no encontramos la razón de nuestra propia existencia y por eso aparecen este tipo de aplicaciones… porque la realidad es que todo esto es falso, necesitamos del amor de otro ser humano, de una mano, un abrazo, de afecto, de cariño, la verdad es que todos buscamos alguien que se preocupe de nosotros.

Tal parece que estamos jugando mal nuestras cartas ¿no?

Antes, la gente pasaba toda su vida leyendo, estudiando a que vinieron al mundo, ahora no nos importa, vivimos por vivir, somos ególatras, por eso no podemos dar un compromiso a otra persona ¿Por qué amar a una si puedo amar a muchas?

Este tipo de aplicaciones existen porque aunque nos lastimen, nos humillen, nos traicionen, nuestro corazón anhela volver a creer y enamorarse; al final del día, aunque en una relación las cosas no funcionen, no hay palabras cuando despiertas con la persona amada. Yo, por ejemplo, aunque fui muy, muy dañada por mi ex pareja, no cambiaría ni una sola mañana cuando abría los ojos y lo veía sonreírme y decirme buenos días. No cambio ni un solo momento, lo volvería a amar, volvería a entregarme, lo haría todo de nuevo.

Y aunque ahora mi corazón está recuperándose sé que un día volveré a creer en los hombres y en el amor y que seré inmensamente amada.

Nuestra realidad es esa, nos está superando la tecnología, ya no nos relacionamos a la antigua. Imaginen lo que era recibir una carta de la persona amada, lo que era esperar días, meses sin saber de él. Lo único que nos queda Mimosas es hacer la diferencia, si todo mundo es borrego, nosotras no; a mí me conquistas a la antigua, romance mis Mimosas, romance.

Yo no sé si vivamos en una época de promiscuidad, lo que si se es que hasta el sexo casual se ha desvirtuado, en una generación donde los valores son nulos, hasta para el sexo ocasional hay reglas, no somos animales, sentimos, pensamos, lloramos, reímos… después del sida ¿Qué esperamos con aplicaciones así?

Pues tuve mi primera cita de Tinder y el Miércoles tendré mi segunda; ya les iré platicando. Esto de las citas por catálogo no son lo mío… pero me siento sola Mimosas, la soledad es palpable, y es lo que les decía, el ser humano a veces lo único que busca es un abrazo.

Ahora se más que nunca que quiero, quien soy, mis valores, mis principios; he tenido sexo casual y he amado, pero ya estoy un poco cansada de salir lastimada y eso pasa cuando amas.

Así que por ahora, seré dura como roca, ya no seré tan confiada, no seré tan amable, no toda la gente es buena aunque me duela creerlo, dejaré de ser tan soñadora y risueña, por no decir que dejaré de ser tan pendeja, no le creeré a cualquiera, no me entregaré a la primera, he tratado de ver el mundo color de rosa a pesar de todas las cosas malas que me han pasado ¡Y ya no! Seré más cínica, mala, una Teresa, ¡Se les acabó la tarada! Ya no le veré lo bonito a la vida, voy a pa… ¡Ay qué lindo! ¡Un pajarito!

 

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Marcela 3