Cuando conocí a mi actual novio, ninguno de los dos quería una relación; estábamos en Las Vegas, yo terminaba un noviazgo muy complicado y lo que menos quería era amarrarme a alguien.

Pero tenía que ser mujer. A la semana ya estaba perdidamente enamorada de Jacinto; argentino que habla más de tres idiomas, director de una empresa, que se fue a vivir a Europa desde los diecisiete años. Bohemio, abierto de mente, amante perfecto. Así que mis planes de querer seguir soltera cambiaron.

Un día le pregunté abiertamente: Oye ¿y tú que buscas con respecto a mí?

Su respuesta fue tajante: Yo no quiero una relación; llevo tres meses en México, quiero conocer más gente, no quiero alguien que me diga que no puedo hacer cosas que quiero hacer.

Yo, súper relajada, súper cool, pero por dentro estaba con ganas de destruir todo a mi alrededor.

“Yo no quiero una relación… bla, bla, bla…”, pero no podía culparlo, él me lo dejó claro.

Ahora vivimos juntos, después de solo ocho meses de conocernos. Muchas amigas me preguntan ¿Cómo le hiciste para que un hombre que no quería nada enserio, de pronto quisiera la relación más formal?

No fue fácil darle a entender que realmente lo que él quería era estar conmigo, solo que todavía no lo sabía.

Empiezas con algo casual, dejas un tampón por ahí, unos calzones por allá, y sin que se dé cuenta ya eres casi la señora de Jacinto. Ayer le pregunté qué fue lo que vio en mi que no vio en otras (mi novio llevaba más de cinco años de no tener novia) y me dijo que es porque desde el principio lo mimaba mucho y que no le reclamaba.

Durante los primeros meses fue de incertidumbre y sí, tiene razón, aguanté como las grandes, pero yo tenía muy claro lo que yo quería.

Por ejemplo, Lucía lleva meses (más de diez) acostándose con un tipo que ya le dejó claro que no va nada enserio con ella. Se acuestan y no la busca por semanas, pero ahí está ella, cerrando sus posibilidades de conocer a alguien más por estar enfocada con un tipo que  no da señales ni de estimarla.

O Alejandra, se acostaba con un tipo que le dijo, textual “No quiero nada serio. Contigo”. Claro, unos meses después el tipo ya tenía novia, solo que no fue Alejandra. Aun así la seguía buscando para tener sexo y en una ocasión, ella se molestó porque la hizo sentir como “puta”. ¿Cómo quería que la tratara si era la otra y además había aceptado ser solo su juguete sexual?

Recuerdo que después de un mes de romance intenso con Jacinto, me dijo que estaba confundido y que necesitaba tiempo. Yo se lo di, y cuando él me escribía le pedí que ya no lo hiciera, que se tomara su tiempo enserio. Esa noche, cuando yo sabía que era la última que tendríamos, lo disfruté, a sabiendas que al día siguiente me sentiría muy mal.

Ese fin de semana lloré demasiado, y el lunes dije: suficiente. Él no me quiere, pero yo sí me quiero. Tres semanas después lo tenía de vuelta, dispuesto a cambiar todo. Pero durante ese tiempo lo borré de mis redes sociales, no le escribí por más borracha que estuviera, tuve más dignidad que nunca en mi vida. Y funcionó. Hoy sabe, que si me lastima de nuevo, no me voy a tocar el corazón, me iré y no volverá a saber de mí. Pero en verdad ha sido modelo de novio, que nunca esperé ni imaginé.

No sé si hay receta para que el hombre que te interesa deje de ser free y sea novio, pero si se lo que no hay que hacer.

NO SEAS ROGONA. No le mandes mensajes así sea Brad Pitt. El hombre disfruta cazar y mientras estés ahí buscándolo, nunca lograrás que el de los primeros pasos. ¡Deja que te conquiste!

NO ERES PIZZA. Si te busca y tú tienes que ir a su casa e irte en taxi pagado por ti, te voy a dar un madrazo por mongola. Darte el valor de decir: “¿quieres verme? Pasas por mí y me dejas en mi casa.” No eres pizza para ser servicio a domicilio. ¿Así quieres que sea tu novio? Jamás.

NO SEAS INTENSA. Te lo dice la mujer más intensa del mundo. Guarda tu intensidad para cuando ya te amé. Mi novio dice que los hombres lo único que quieren es “una mujer que no hinche las pelotas.” Sí, es todo un filósofo Jacinto. El punto es que tiene razón, no tienes por qué reclamarle si no te llama o si no pasa por ti. Ni actúes indignada cuando te escriba, porque a ellos les vale, hasta les da gracia que te hagas la enojada. Dile: “Perdón, no puedo verte. Queremos cosas distintas.” Si le interesa, va a recapacitar, sino, vas a poder pasar a otra cosa.

HAZ TUS COSAS. Enfócate en hacer cerámica, otra cosa que no estar viendo su última conexión.

DALE UN TIEMPO. Cuando salgo con alguien me toma un mes darme cuenta si tiene futuro o no. Si al mes yo no veo al hombre interesado y yo sí quiero una relación, lo dejo antes de clavarme más. Si llevas diez meses con la misma dinámica ¿Qué estas esperando? ¿Un milagro? Si él no quiere nada enserio en un par de semanas ya lo sabes, no en un par de años, deja de perder el tiempo. Ponte una fecha límite en tu cabeza y si ese día llega sin que él se decida… ¡Ciao!

Hace años tuve una relación así. Nos veíamos en el antro y yo ya estaba en una cama de algún motel con él. Después de ocho meses, me atreví a preguntarle a donde iba lo nuestro. Me dijo: Te adoro, pero no quiero novia.

Meses después andaba con una brasileña hermosa que hoy por hoy es su esposa. No es que no quisiera novia, el problema es que no quería andar conmigo.

Ser el juguete sexual de alguien, equivocarte, llorar y sufrir por alguien que no te quiere, está cute cuando tienes veinte. A los treinta, ya no. Lastimarte y auto compadecerte porque un garabato con carne colgando no te aprecia, es una decisión. ¿Tú estarías con un hombre que no se da su lugar? ¿Qué se deja mangonear? Obvio no, debemos admirar a nuestra pareja. Permitir que te usen, no tiene nada de admirable.

De free a novio. A lo mejor si todas las mujeres nos admiráramos de nosotras mismas, no existiría la palabra free. Las reglas, las ponemos nosotras ¿Qué esperas?

 

@marcelecuona

 

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