Mi nombre es Marcela y soy adicta.

Si, al vodka… pero esa no es mi peor adicción, el monstruo que me persigue se llama: Relaciones destructivas.

A ver, hablemos claro… las mujeres tenemos un poder impresionante, se llama: La concha, el chocho, el coño, la vag… bueno, entendieron el punto.

Y me preguntarán ¿Cómo es que el poder lo tengo allá abajo? Pues fácil.

Les contaré una historia.

Una mujer conoce a un hombre en una fiesta. Se gustan y salen un par de veces. Tienen relaciones, hacen el amor, tienen difference… como quieran llamarle. De repente el hombre ya no la busca más.

Hay varias razones por las cuales un hombre no vuelve a llamarte después de tener relaciones:

1. No eres divertida. Un hombre no vuelve a buscar a una mujer simplemente porque no la pasa bien con ella, recordemos que los hombres siempre dicen que después de tener difference con una mujer X, lo primero que piensan es largarse ¿Por qué? Porque la mujer en cuestión no es interesante o divertida… así que antes de acostarte con alguien por primera vez, no solo te depiles, también lee un buen libro y aprende a no ser tan aprehensiva, diviértete… si no vuelve a llamarte el tipo es un imbécil.
2. No fuiste buena en la cama. Si fuiste un pescado muerto en la cama no esperes una llamada de regreso. No digo que seas una tigresa, hay cosas que hay que esperar a mostrar, tampoco queremos que el tipo o garabato con carne colgando piense que eres una porn star, pero mimosa… tampoco seas muñeca inflable.
3. El misterio. Cuando le aflojas a un hombre al poco tiempo de conocerlo, adiós al misterio… Hay historias de una sola noche, que se vuelven relaciones, eso es verdad, a mí me ha pasado, pero después vienen los celos: Si te acostaste conmigo la primera noche seguro lo has hecho con otros igual.

Pero ha esto quería llegar… si un hombre pierde el misterio, pierde las ganas.

Me explicaré mejor, los hombres son cazadores y conquistadores por naturaleza, por eso el título de la conquista… les tiene que costar trabajo tenerte, porque… como la bolsa de valores, si les das el “tesorito” luego luego, el precio del mercado cae… ya nadie va a querer invertir.

El poder de la mujer, el cáliz… se nos olvida siempre, no le damos el valor a nuestra “conchita” (Dios, me estoy volviendo una naca vulgar) pero así es.

Mimosas, así de fácil, ¿quieres salir bien con un hombre? Aguántate y no le aflojes.

Bueno, y ¿Qué tiene que ver esto con que soy adicta a las relaciones destructivas?

Porque soy una persona sumamente pasional, si alguien me gusta tengo que conquistarlo y tenerlo… soy un hombre en cuerpo de mujer… y así que tú digas que mujer más femenina, pos no.

Así que en mi caso, a mí me gusta conquistar a mis galanes, manipularlos y llevarlos a la cama… siempre pensé que así sería yo la del poder.

Y sí que lo era… peroooo, si amigas, siempre hay un pero, yo me canso muy rápido, cual hombre, se los dije y la relación se vuelve monótona, después ya no quiero ni sexo porque me aburre en exceso tener el mismo cuerpo todo el tiempo. Así que la relación se vuelve destructiva, porque lo único que queda de emocionante son las peleas.

Necesito esa adrenalina para subsistir.

Ahora que estoy soltera, he tenido tiempo para estar sola, y ver cuáles eran mis patrones, porque mis relaciones siempre terminaban igual, y me di cuenta de esto, creyendo que yo tenía el poder, era al revés… al darme luego luego, perdía yo al final.

Necesitas tiempo para conocer a una persona, para darte cuenta si es bueno, si te conviene, si tienen cosas afines, si podrían tener una relación y no solo un enculamiento.

Me cuesta trabajo, porque siempre he sido así, la conquistadora en potencia.

En estos momentos, ya me siento lista para volver al juego, no para tener una relación en serio, pero si para conocer y darme el tiempo de reconocer esto… para salir, divertirme y dejarme conquistar.

Estoy conociendo a un español, no sé qué vaya a pasar ni me interesa, salgo a cenar, a beber, a ver la tele… y sin sexo. No cederé mi poder al primer postor, ahora… dejemos que el español, cual Hernán Cortes, sea el conquistador.

Marcela 3