Mejores amigos, esa es la mejor manera de describirnos. Viajamos mucho, nada caro pero tampoco barato… Acapulco, San miguel, Guanajuato, Puerto Escondido, Puerto Vallarta, Riviera Maya… y quien sabe cuantos me faltan.

Riéndonos siempre de las mismas cosas, al parecer Dios hizo de las suyas y separó un alma en diferentes cuerpos ¡Que payasada! En las almas gemelas no creo nada, no vayas a creer que estoy enamorada.

Acostados desnudos en la cama, ese era nuestro plan de fin de semana. Nadie podía ganarnos en hacer el amor, tampoco en nuestras luchas de quien se pedorreaba mejor. No había persona que entendiera lo nuestro, pero todos envidiaban y querían saber el secreto.

¿Recuerdas la primera vez que nos bañamos juntos? Metimos velas que nunca se prendieron y en una minúscula regadera me dijiste: Gracias, no sabes cuánto te quiero.

Comíamos sin control, subimos como 10 kilos entre los dos, era nuestra cosa favorita… claro, y hacer el amor.

Parecidos físicamente, parecidos en alma y mente…

Tantas fotos, tantos recuerdos, tantas veces diciéndonos ¿Es neta esto?

Vi el paraíso junto a ti. Es más de lo que puedo decir.

Muchas veces me advertiste, cambia tu carácter, vamos a acabar en algo grave. Yo siempre te advertí, tus celos no van para mí.

Pasaron días, los meses, los años, pero nadie hizo caso. Era claro, seguíamos amándonos, pero algo había cambiado.

Ya hablábamos de cosas más serias, nuestra boda y de cuanto sería la cuenta… Aun así, seguían habiendo momentos mágicos ¿Recuerdas como cada uno ponía una canción y el otro le tenía que hacer masaje? Y como ese… había tantos.

Y al final, la cosa se tornó mal. Era como ver “Eterno resplandor de una mente sin recuerdos” o “Quinientos días con ella”, nuestra vida se volvió una película en espiral. Los momentos lucen confusos ahora… ¿Quién dijo primero?: ¡O me voy yo o te vas ya!

Las peleas más agresivas, los moretones ya daban igual… ¿en qué momento? Me queda claro quien fue la que actuó mal.

Perdón, no sé si te lo dije una vez, pero lo siento en realidad.

Ya no me importabas, la verdad… ya hasta me dabas igual, creí que te tendría siempre, y si no… no me ibas a faltar.

Te hacía sentir feo, no sé, mis palabras realmente te hirieron… que tonta, porque la verdad eres muy bello… no solo por fuera pero también por dentro.

Ese día, el día en que se pudo salvar, se juntaron dos cosas, tus celos y mi agresividad.

Te pusiste celoso toda la noche y terminó todo el show en una cachetada de mi parte, no lo soporté más… Eras tu o mi dignidad.

Ya superado, veo atrás… y los pocos días que pasamos después de eso, que llorando nos dijimos te amo y que no sabíamos cómo actuar. Tanto amor no podía acabar.

Pero tú y yo estábamos decididos que no podíamos seguir viviendo un infierno como tal… ahí estaba yo, en tu coche, queriéndome bajar, cuando me decías: Piénsalo, no la vayas a cagar.

Ya no me importaba, yo ya salía con alguien más.

Ese momento, nuestro último momento, en ese coche, con tus lágrimas, solo me queda meditar: ¿Qué hubiera pasado si te hubiera dicho que iba a cambiar? ¿Qué hubiera ocurrido si te hubiera besado y hubiera gritado: ¡Vamos a volverlo a intentar!?

La vida está llena de esos últimos momentos, en el que, si vale la pena lo vuelves a intentar o si por orgullo y soberbia… se vuelve el final.

Y pienso… no, no pienso, ahora sé que tenías razón, la cague, te perdí… para siempre, a mi mejor amigo, y esos momentos mágicos nunca más volvieron a existir.

Sufriste muchos meses, lloraste mientras yo disfrutaba mi nueva relación, tu dolor no me importó.

Pero todo se paga en esta vida y con el tiempo, mi otra relación trono.

Nunca volví a tener una relación igual, con esa pasión, con esa comunicación, con esa diversión.

Ahora, tú estás con alguien más con la que seguro te vas a casar. Te veo tan feliz, tan realizado, lo mereces… No te deseo más que plenitud y muchísima felicidad.

Y yo, pues yo también encontré a alguien a quien amar, bueno, sensato, amoroso, lindo y cariñoso que no cambiaría por nadie más…

Pero, no me dejo de preguntar, tú por tú lado y yo por el mío… los mejores amigos…

¿Qué hubiera pasado si…?

¿Qué hubiera sido de nosotros si…?

Si yo…

En ese último momento…

Hubiera dejado mi soberbia y te decía lo que querías oír

¿Me hubieras amado hasta el fin?

 

@marcelecuona

 

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