Hice una pausa en mi vida esta semana para vivir de luna de miel con Jacinto (el argentino de la bicicleta). La pasamos muy bien, tenemos sexo fabuloso y nos reímos de todo. Para el segundo día que me quedaba a dormir en su casa, yo sentía que tenía más tiempo de conocerlo, y me quedaba claro que yo no quería que fuera un tipo para un acostón y ya.

¿Quieres hacer que un tipo se desaparezca? Pregúntale a dónde va la relación al segundo día. Eso hice yo.

Llevó tanto tiempo poniéndome un letrero de “No quiero una relación”, que ya no sé si es lo que realmente quiero o es una especie de protección. Es la ley de la atracción, ¿quieres estar soltera? Los hombres van a pedirte relaciones serias. ¿Quieres novio? Todos te querrán para tener sexo y nada más. Así de ingrata es la vida. Yo solo buscaba sexo casual y me encontraba con hombres que querían hacerme su esposa a la semana de conocerlos, solo me jalaba el pelo desesperada preguntando: ¿Qué debe hacer una mujer para tener sexo en estos días?

Obviamente cuando le pregunté a Jacinto que era lo que él buscaba, me contestó muy claro: Mi prioridad es mi trabajo, yo vine a México a trabajar, viajo mucho, me gusta salir con mis amigos, y eso no va a cambiar. Estoy conociendo a mucha gente nueva y no quiero que eso sea un problema. Este es mi combo. Tómalo o déjalo. Que algo te quede claro, si ahorita estoy contigo no estaré con nadie más.

Digamos que no fue la proposición al estilo Disney que yo quería. ¿Desde cuándo las mujeres nos hemos conformado con ese tipo de respuestas para no estar solas? Yo quiero más que esa propuesta, quiero algo extraordinario. Que mi hombre no tenga ojos para nadie más y que ni siquiera se lo tenga que cuestionar.

Si todos sabemos que los frees acaban lastimando porque uno de los involucrados se enamora y el otro no, ¿Por qué le entramos a ese tipo de relaciones? Es como leer un libro el cual ya viste la película. Nadie te lo tiene que contar, sabes cómo va a terminar. ¿Con todas mis experiencias no he aprendido nada? ¿No me he vuelto más sabia? ¿O simplemente me volví más vieja?

Entonces me percaté que no es que no quiera una relación, quiero sentirme amada como cualquier persona, pero no había entrado nadie en mi vida que me interesara. Por su parte, él es una persona fría, diferente a los hombres con los que he salido en México, no es demostrativo o cariñoso en público, en fin… me estaba exponiendo demasiado a que me dieran en la madre. Estaba poniendo mi tiempo y corazón en una persona que tiene muy claro lo que quiere. La que no lo tenía claro era yo.

Decidí relajarme y disfrutar el viaje. Claro, no es como que tenga diecinueve años y pueda andar perdiendo el tiempo, pero este era un hombre que no podía controlar. Me di cuenta que todos llevamos un letrero de defensa. El mío era “No quiero una relación”, y el de él “Mi prioridad es mi trabajo”.

Todos llevamos nuestros letreros para no salir lastimados, para no perder el control. Un hombre que le tiene miedo al compromiso al final puede hacer una tontería, como coquetear en tu cara para demostrarte que no le eres importante. Yo no estaba dispuesta a tolerar faltas de respeto, puede que él haya puesto sus reglas. Ahora iban las mías.

Me sorprendí al darme cuenta que si he crecido, que se lo que quiero en un hombre, que ya nadie me iba a hacer sentir menos. Le dije que ese tipo de cosas yo no estaba dispuesta a tolerarlas, me conozco, paso una, paso dos, y después desaparezco sin ninguna explicación.

Un hombre debe saber lo que valgo porque yo ya lo domino, puede que en mis veintes permitiera frees o que no quisieran conmigo para una relación seria. Hoy no. Soy divertida, culta, leal, fiel, no soy fea, soy buena compañera ¡Cualquier hombre quisiera estar conmigo! Y así Mimosas, siempre debemos creerlo y sentirlo.

El sábado fuimos a una comida de sus amigos. Uno de ellos, argentino, está casado con una alemana. Tienen al bebé más bello del mundo y ahora viene el segundo. Es la relación más relajada, se ve como se aman y como crían a su hijo con la misma idea. Nunca había visto a un bebé más feliz. El amor simplemente se transmite quieras o no.

Pensé que algún día quisiera eso; una familia, un hombre que me ayude a cargar a nuestro bebé cuando este tenga sueño, que nos reunamos con amigos, que disfrutemos una vida juntos.

Cambié mi letrero de “No quiero una relación” a “Disponible”.

El hombre que quiera cambiar eso, quitar mi letrero de “Disponible” por “Tengo nalga”, deberá tener decisión y un indeleble plumón.

 

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@marcelecuona

 

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