Te odio, eres un imbécil y siempre haces lo mismo… no, no… cállate y escúchame, la cagas todo el puto tiempo… ¿tienes retraso mental o que? ¡que te calles! Cierra el hocico, estoy harta de tus pendejadas… ¡A mi no me faltes al respeto pendejo! No soy una de tus putas… Si, si… lo que digas… ¡nada mas te advierto que en cuanto te vea te voy a romper la madre!-

La dueña de palabras tan finas era mi amiga Alejandra, lloraba desesperada al teléfono mientras murmuraba las últimas palabras:

          Ojalá te mueras idiota.-

          Ale…-

          Cállate Marcela no te metas, yo no te digo como tratar a tus pendejos.-

¿A mis pendejos? Tendría que ser mas especifica, ¿hablaba de mis hermanos? ¿De mis ex novios? ¿De los viene vienes que están afuera del departamento?

          Solo digo que el no vale la pena para que te pongas así…-

La verdad en cuanto me oí sabía que la había regado más. Cada vez que una mujer llora por un tipo, siempre esta la amiga que dice: el no vale la pena para que te pongas así o… eres una dama, no te bajes a su nivel.

¿Pero a veces no es mejor desahogarte y decirle al zopenco lo mucho que lo odias y cuanto lo deseas muerto?

Supuse que era el caso, y en cuanto colgó el teléfono le pregunté

          ¿Qué te hizo?-

          Me dijo que iba a una fiesta con sus amigos y que yo no podía ir porque solo iban hombres… y ¡Oh sorpresa! Entro hoy al Facebook y veo fotos de él y sus amiguitas muy abrazaditos. Grandísimo pendejo… pero se equivoco de vieja, porque yo de idiota no tengo un pelo ¡que se vaya a la verga!

Si, así de fina y elegantemente me lo dijo. Ale siempre ha hablado como carretonera, y a mi no m espanta, crecí con puro hombre en mi casa… pero, ¿No estaba exagerando un poco?

          Bueno, si… el tipo es un poco mentiroso, no es tan grave Ale, domestícalo… ¿Cuánto llevan de andar? ¿cuatro meses? ¡Tú puedes!-

          No mi reina…- cuando Ale dice mi reina ya valió… – yo no voy a domesticar a nadie, a mi me quiere a la buena o a la mala, pero ese imbécil no se va a salir con la suya.-

          Ósea, ¿no lo vas a domesticar y tampoco lo vas a dejar? ¿Qué vas a hacer entonces?-

          Que te importa, solo le daré una probada de lo que me da el.-

Oh, oh… eso nunca era bueno. Todas las relaciones de Ale empezaban y terminaban igual, y esta estaba apunto de terminar. Cuando pasas las tenues rayas de respeto en una relación no hay vuelta atrás. Es tan fácil decir groserías y que estas a la larga se vuelvan golpes.

Infinidad de veces Ale llegó con los brazos moreteados de jalones por sus ex novios, ¿pero, que tenía ella para que sus novios, a simple vista inofensivos, se volvieran tan agresivos?

Me queda claro que hay hombres que golpean a sus mujeres, por el simple hecho de sentirse poderosos o mas machos… esos hombres deberían ser castrados. Pero también hay una realidad, hay mujeres que disfrutan el ser golpeadas y maltratadas.

Ale era una de esas mujeres. Le encantaba tanto el enamorarse, esa emoción del principio que cuando pasaba esa adrenalina buscaba más… el Rush de los enfrentamientos y los enojos a otro nivel.

Millones de veces los vecinos nos venían a callar y una vez llegaron a llamar a la policía ya que Ale estaba frenética en las escaleras del departamento peleándose con el novio en turno a golpes.

Al terminar, siempre decía la misma frase:

          No sé que me pasa, solo quedo en blanco y me vuelvo otra persona.-

¿Qué había pasado en la vida de mi amiga que la volvía tan agresiva?

Una vez la mandamos al psicólogo Lucía y yo…

El padre de Ale solo la había criado a golpes, el único afecto que ella conocía era ese… relacionaba todas muestras de cariño con maltrato. A la primera sesión dejo el tratamiento, ella decía que eran pendejadas y que no seguiría con eso.

Pero si le sirvió, al menos unos minutos… una vez me dijo:

          Reconozco que tengo una adicción con la agresión, que todos los días tengo que levantarme y decir: hoy no voy a pelear ni a discutir.-

          Bueno, también tienes adicción al alcohol, al sexo y al cigarro…-

          Marcela eso no es adicción no chingues, ¿de que carajos estas hablando? No se puede hablar contigo me cae… siempre es lo mismo, ¿te sientes mi puta madre o que?-

Creo que ese día no se levantó diciendo: hoy no voy a pelear ni a discutir…

¿Recuerdan el post UN CLAVO SACA OTRO CLAVO? Ale perdió al amor de su vida por esa razón… el aguanto por muchísimo tiempo porque creyó que Ale con el tiempo cambiaría  y a la larga podrían ser una familia. Pero Ale no cambio, y al contrario… sus arranques eran cada vez más fuertes, por celos, inseguridades… por el simple hecho de hacerla de pedo. Y lo perdió, lo perdió para siempre.

Ahora buscaba reemplazarlo ha como diera lugar, cada par de meses cambiaba de hombre y siempre era el mismo cuento:

          Todos son iguales, mentirosos, ratas infieles, culeros, desgraciados…

Pero ella estaba a un nivel tan bajo con su autoestima y con sus problemas existenciales que encontraba gente de su mismo nivel.

Esa noche salió con el novio. Lucía y yo estábamos en la sala tomando un carajillo (café con brandy o ron) preparado por mi Lucha. Nunca podíamos ir a Starbucks o algún café así… es increíble como le agregan lo que quieras al café, crema, espuma, canela, vainilla, cereal, es mas… yo creo q si pides una pieza de pollo te la dan, pero si les dices que le pongan ron te ven con cara de alcohólica y te vetan.

Por eso nuestros cafés ya son en la casa.

En fin, estábamos por la cuarta taza de café cuando llegó Ale con la blusa rota y con un moretón en el ojo.

Quiso hacerse la fuerte y nos vio con cara desafiante… una cara que a leguas decía; si se me acercan o dicen algo las mato.

Las lágrimas empezaron a brotar de sus ojos, estaba cansada… harta del mismo cuento.

          No puedo más, no puedo seguirme peleando así…-

          No nena, no puedes pelearte así con un solo hombre mas.- le contesto Lucía.

          No, no entendiste Lucía- respondió Ale – ya no puedo pelearme mas conmigo misma.-

Le pusimos una bolsa de hielos en el ojo y le prepare un carajillo. Así era ella, loca, desmedida, boca suelta, agresiva, feminista, demente… pero como la quería.

Ale cerró los ojos y empezó a sollozar. En su mente solo estaban sus recuerdos…

Ella de pequeña, unos siete años aproximadamente… encerrada en la esquina de su cuarto a oscuras… pidiéndole a Dios que pronto fuera grande para poder defenderse.

DEDICADO A TODAS LAS MUJERES…