la independencia

Ahora escribo desde el avión.

¿Qué a donde voy? Guayabitos es mi exacta locación, en a Riviera Nayarit.

Suena bonito, pero la verdad no se dónde fregados este. La vida de mi querido Mr. Darcy ha dado un gran cambio. Su abuelo dueño de un hotel, se lo ha entregado para que se haga cargo de él.

Cuando Mr. Darcy me dio la noticia, no supe que decir mas que: “Te apoyo”

Las mujeres desde que nacemos tenemos ese chip integrado en nuestro sistema: “Yo te apoyo, te apoyo en todo, te apoyo pareja…” ¿tenemos complejo de policías o que?

Pero no me dejó sola, como me quiere tanto (no lo digo arrogantemente, en realidad me siento muy amada) me dijo las palabras mágicas:

          ¿Te vendrías conmigo?

¡Siiiiiii! Gritó mi princesa interior. Ya tengo veintiocho años, el tren y mi reloj biológico andan con todo, ¿y lo mejor? Guayabitos es un pueblito frente a la playa.

Siendo mi novio prácticamente el dueño del hotel, pues a mi me hace casi la esposa, sería como la dueña, como…. ¡Angélica Rivera!

Quien sabe, con el tiempo podría casarme, tener hijos, Mr. Darcy podría ser presidente municipal de Guayabitos y yo… como mi antecesora la Gaviota, podría ser la primera dama de Guayabitos.

¿Qué mujer no querría eso? Rechazarlo sería estar mal de la cabeza.

Hijos, marido, playa, ser como nuestra fina y elegante primera dama, Angélica Rivera…

¿Es que acaso hago mal en adelantarme a mi futuro?

No me juzguen, soy mujer. Si una de nuestra especie conoce a un hombre que le gusta, checa primero el apellido para ver si combina con el suyo… solo por el bien de sus futuros hijos. (Hombres, cuidado si se apellidan Pérez o López.)

Pero la nube de mi reinado en Guayabitos se empieza a disipar cuando pienso en las cosas que voy a dejar.

Mi blog, mi bebe que crece día a día porque lo siguen mujeres como yo, confundidas pero que nos gusta reír y disfrutar el proceso de perdida.

Hay una serie en proceso, teatro, en fin… mi sueño de ser actriz se acabaría.

¿Es lo que quiero?

Pues bueno, lo que quiero es lo que querría cualquier ser humano: éxito profesional, espiritual, amoroso, tener un buen marido, hijos, dinero, viajes… pero una vida tranquila y emocionante a la vez, ¿pido mucho?

¿Será cierto que no puedes tenerlo todo? ¿Solo es uno u otro? ¿De que nos serviría la vida después de tenerlo absolutamente todo? ¿Estaría satisfecha? ¿Cómo sabríamos que es felicidad si no tuviéramos la tristeza?

Un día, la mimosa Mónica Escobedo me dijo algo muy interesante… (Raro en ella)

“Las mujeres sufrimos decepciones amorosas porque dejamos todo por ellos, amigas, familia, trabajos. Pero eso pasa porque nuestros sueños no tienen buenos cimientos, nuestro éxito personal y laboral se ven opacados cuando nos ofrecen una casa y cambiar pañales.

Ellos no tienen ese problema, la diferencia esta en que ellos pueden tener hijos con la que sea a la edad que quieran sin dejar sus metas.”

¡Es cierto! Tenemos tan poco claro las mujeres de que es lo que queremos y esta el tic tac del tiempo, que cuando nos dan un “plan” mejor, lo tomamos o ¿nos conformamos?

A veces me despierto y quiero ser actriz, una María Félix reencarnada o una Meryl Streep.

Luego veo un bebé y mi útero empieza a latir.

Escribo para mi blog y quiero ser escritora, escribir toda la vida… me alivia el alma que a alguien le interese lo que tenga que decir.

Veo a mi hermoso Mr. Darcy y lo quiero a él, tener a sus hijos y estar toda la vida juntos o lo que Dios quiera disponer.

Pero deseo con toda mi alma, formar una productora de mimosas, un medio de expresión para mujeres comediantes y formar una generación de actrices que hagan cine, televisión, teatro…

Despierto y no tengo nada de eso.

Estoy en el proceso.

¿Qué es lo que mas quiero?

¿Y si quiero todo en uno? Un gran y jugoso sueño.

Este viaje es solo el fin de semana, cuando sea el verdadero… ¿Qué hare?

¿Me iré o me quedaré?

 

 

                                                                                                     CONTINUARA…