Hace unos días Ale y yo nos fuimos a comer unas tortas en el puesto de doña Chofas. Nuestro presupuesto era corto, y cuando eso pasa, sacrificas la dieta. Ni modo, 50 sentadillas en la tarde para bajar la torta de milanesa.

Pero nuestra pobreza en aquellos momentos estaba lejos de ser el problema. Ale comenzó platicándome muy casual:

–          ¿Recuerdas que te conté de mi gadget Gerardo? Con el que estoy teniendo difference… ¿Si te acuerdas? –

Yo no me acordaba en lo absoluto, Ale cambiaba de gadget cada semana y yo me había quedado en un tal Alejandro, así que solo dije lo que cualquier mejor amiga puede decir:

–          Claro que me acuerdo, ¿Qué pasó con él? –

–          ¡No sabes el tipejo! A mí solo me dijo que estaba casado, pero ayer me metí a su face, y no solo está casado…-

–          Espera, espera…- la interrumpí – ¿El tipo estaba casado y aun así te metiste con él?-

–          ¡Ay Marcela! ¡Ya vas de nuevo a juzgarme! Deja que termine primero de contar… –

–          No Ale, sabes mi postura respecto a eso. –

Claro que la sabía, es más, ya lo he puesto en posts anteriores ¿Cómo es posible que no somos leales ni con nuestro propio género? ¿Cómo podemos saber que tiene novia o esposa y nos valga al grado de acostarnos con ellos? ¿Pues qué somos? ¿Animales?

–          Si así te vas a poner, mejor no te cuento nada, yo no  juzgo  tu alcoholismo. –

Golpe bajo.

–          ¿Sabes qué? Cuéntame, ándale… pediré mi torta sin aguacate para que no me haga daño. –

–          Si sabes que eso es un mito ¿verdad?-

No, no lo sabía pero de igual manera la pedí sin aguacate, uno nunca sabe.

–          Pues mira, el solo me dijo que estaba casado, y no tengo problema con eso porque al final solo lo quiero para tener difference, yo no soy la del compromiso, es el. –

–          Aja… ¿Y luego? –

–          Ayer me dio curiosidad saber de su vida, ya sabes, como cualquier mujer. El caso es que me metí a su face ¿Y adivina que encontré? –

–          ¿Una esposa?

–          ¡Qué chistosita! No… encontré fotos de un ultrasonido, su esposa está embarazada, no ha de tener más de tres meses… ¡Ese hijo de pu…! –

–          ¿Qué esperabas? Está casado, eventualmente su esposa estaría embarazada. Estas muy mal Alejandra, ¿Neta no te das cuenta el daño que puedes causar? –

Regañando a mi amiga me di cuenta que el tipo si era un reverendo idiota, una cosa es ser infiel, pero ser tan mal ser humano, va más allá de mi comprensión.

Yo no soy quien para juzgar, y todos tenemos cola que nos pisen, pero hay cosas, por simple lógica, que no se deben hacer: Ser nazi, comer aguacate cuando vas a hacer un coraje, y  ponerle el cuerno a tu esposa cuando está esperando a tu bebé.

Es que me dan ganas de arrancarme los pocos pelos que me quedan en la cabeza cuando alguien me cuenta algo así. Si, si… él es un patán, inseguro, pirujo, canalla… si, si… pero para que existan hombres así, deben haber mujeres que lo permiten ¿Por qué hay miles de mujeres que se meten con hombres que tienen novias o esposas? ¿No queremos hombres patanes? ¡Empecemos con nosotras!

A las mujeres, desde el principio de los tiempos, nos han adorado. Hemos sido diosas, ninfas, musas, leyendas, mitos… ¿Por qué ha bajado tanto nuestro valor? ¿No será que nosotras mismas hemos bajado nuestro precio?

No puedo con las mujeres que empiezan a salir con un hombre y quieren pagar la mitad de la cuenta ¡O la cuenta completa! Se me cae el pedigree… ¿Cómo es posible? No es ser mantenidas, es un cortejo, él te está conquistando, lo mereces ¿Por qué? ¿Por el simple hecho de ser mujer? Si, así es… por el simple hecho que te enamoren, que se esmeren, porque mujeres hay miles, pero la que se da su valor, es la que más tiene que ganar.

Vayamos a otro extremo, las que son unas mantenidas. Tampoco puedo con eso, porque su valor depende de dinero. En el párrafo anterior hablo de cómo es importante darte tu valor en cuanto al cortejo y el enamoramiento, pero cuando una mujer cree que su valor está en su físico, y por eso merece solo dinero de un hombre… bueno, esas mujeres no merecen más que mi compasión… ¿Qué no tienes más que ofrecer? Toda belleza se acaba, debes ser una mujer culta, interesante, buena, dedicada.

Y ¿qué pasa con las amas de casa que deciden dedicar su vida al hogar? Esas, que sacrifican su vida por la de su familia, tienen otro tipo de valor. Ellas no son mantenidas, trabajan duro día con día, le dan el valor a su vida y a la de los demás.

Por eso, es increíble que una persona de su mismo sexo, llegue y se acueste con el que es el padre de sus hijos… hay millones de hombres, ¿Por qué debemos llegar a algo tan bajo?

Le dije todo esto a Alejandra y solo se quedó callada. Vi en su ojo izquierdo lo que pudo haber sido una lágrima, y con un gran silencio le empezó a quitar el aguacate a su torta.

Hay que identificar qué tipo de mujeres queremos ser, darle el valor a nuestro sexo, es buena época para ser mujer, para hacer nuestra voz escuchar… pero para eso, nos debemos valorar.

 

@marcelecuona

 

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