Estaba desayunando con mis mejores amigas y compañeras de cuarto, Lucía y Alejandra, cuando Lucía empezó a llorar sobre el cereal.

Alejandra la ignoro, no soporta cuando alguien se pone sentimental, y menos Lucía que llora por todo. Yo quise ignorarla también, pues tenía un poco de prisa (siempre llego tarde a todos lados) pero cuando vi un moco que caía en el cereal de Lucía, supe que no podía ignorarla más.

–          ¿Qué pasó Lucy? –

Ale me miró como diciendo “¿Para qué preguntas?”

Lucía, suspirando balbuceo:

–          Me acosté con Javier y no me ha llamado, creo que porque hice algo que no debí haber hecho… ya saben… en la cama… haciendo el amor.-

Mimosas, si tienen difference con un gadget y no es su novio… no hacen el amor, tienen difference…

–          ¿Ahora qué hiciste? – le preguntó Alejandra.

–          No te voy a decir si me vas a juzgar. – contestó Lucía molesta.

–          Yo no te voy a juzgar por eso, pero aquí tienes un kleenex para el mocasín que traes en el labio – le dije pasándoselo.

Al sonarse, tomó valor y nos confesó su desventura.

–          Estaba haciendo el amor, cuando me pidió hacerlo de cierta manera… – y dijo susurrando – como “el animal”.

–          Lucía ¿Por qué susurras? Solo estamos las tres. Además, si nos vas a contar cuenta bien, ¿Qué animal? – le dije un poco desesperada.

–          Como… el perrito. – dijo, aun susurrando.

–          ¿Y? – Alejandra ya estaba perdiendo la paciencia.

–          Bueno, haciéndolo, me salió un punani. –

–          ¿Qué? – gritamos Ale y yo.

–          Ya saben, esos puninos que no son puninos, pero que si son, pero que no son gases… ¡Osh! Ustedes me entienden… ¡Díganme que les ha pasado por favor! –

–          Sigo sin entender, o sea ¿Un pun vaginal? Pero eso es lo más normal, te entra aire por la posición ¿Por qué te da pena? –

–          Porque él se puso muy nervioso, nunca me había pasado y al tampoco con ninguna mujer, me dejó de hacer el amor, al poco tiempo se fue y no he sabido nada de el… ¿Por qué a mí? –

Alejandra, tomó su café y se fue a su cuarto azotando la puerta. Ella, siendo un poco más experta en el tema, y por poco me refiero bastante, no podía con las preguntas recurrentes de mi inexperta Lucía.

Yo, un poco más paciente porque he estado en esa situación como cualquier mujer, le dije tranquilizándola

–          Lucy, eso es lo más normal, hay cosas que nuestro cuerpo hace que va más allá de nuestro control. Si no te llama por eso, es un reverendo imbécil.

Cabe recalcar, que la verdadera razón del porque creo que no la llamaba, era que el susodicho no quería una relación seria, al final, si un hombre te quiere o ama, no le importa qué tipo de sonidos salgan de tu cuerpo.

Se quedó más tranquila, pero me dejó pensando en esto, ¿Por qué a nosotras las mujeres nos dan tanta pena las cosas relacionadas a la cama? Cosas que simplemente no podemos controlar. Ya de por si tenemos bastantes complejos, traumas y demás… pero cualquier asunto que sale de nuestras manos o que nos ha dicho la sociedad que está mal, nos pone histéricas.

Así que, he decidido tirar tabúes y hacer una lista de cosas que son incomodas en la cama, pero a su vez, si nos pasa, no tenemos nada de qué preocuparnos, asúmelo y enfréntalo con gracia.

PUNANIS: Son como los puninos pero vaginales. Hacen el mismo ruido de matraca pero estos no tienen olor. Chicas, riámonos de esto. En ciertas posiciones, el cuerpo nos traiciona y entra aire en lugares que no quisiéramos. Pero ¡Por Dios! Los hombres siempre andan de pedorros en nuestra cara y nunca decimos nada porque sabemos que así son… los aceptamos y los amamos de igual manera… tenemos que relajarnos ¡que nos acepten con todo y nuestros ruidos! (A mí una vez me paso en una clase de yoga, eso sí es oso mimosas)

OLOR: Las mujeres somos famosas por el “olor a fish”. Evidentemente no todas tenemos ese olor, hay jabones que ayudan a disimular el pH, y hay maneras de evitar esta mala fama de nuestra parte íntima, pero… hay cosas que van más allá de nuestro control: Cuando estamos a punto de reglar, el clima, cuando estamos demasiado excitadas y muchos otros factores, hacen que nuestro cuerpo nos traicione y tengamos ese olor indeseable ¡Que oso! ´ ¿Qué hacer? Pues nada… relajarte y decirle al tipejo que tienes que pasar al baño, date un buen baño y regresa con tu gadget. Todos tenemos cuerpos, olores y nadie es perfecto ¿Lo mejor en esos casos? La comunicación. Con decir: “Estoy a punto de entrar en esos días difíciles, y pues… puede pasar eso” se acaba el problema. La manera con la que tú tomes las cosas, él también lo hará.

ANDRES: Nombre para esos días en los que las mujeres reglamos. Me gusta llamar las cosas como son, pero tampoco quiero que este post sea grotesco… es nuestro cuerpo y nuestro proceso, pero por algunos hombres que nos leen, le seguiremos llamando Andrés. Andrés a veces llega sin avisar y le encanta jugarnos bromas, como llegar cuando estamos con el gadget, en plena pasión. Muchas veces tiene que ver que tu gadget está “haciéndote el amor” como diría mi amiga Lucía, con mucha fuerza y adelanta el proceso… pero no hay nada que no tenga solución, con un: ¡Ooops! Andrés llegó antes, vayamos a la regadera y continuemos” no solo te verás segura de ti misma, también alivianada y sin complejos.

DESIERTO: Los hombres a veces no entienden que a la hora de la difference necesitamos un buen pre y que somos más psicológicas que visuales. Podemos estar con el gadget aplicando toda la pasión, pero si no nos prende estaremos más secas que un desierto. Esto tiene solución, no debe darte pena que no pueda entrar, ese no es tu problema (también si no se le para al muchachito, chicas, ese es problema de él, no tuyo) pero una vez más, lo que debes hacer es tener comunicación. Dile sin penas: “Lo siento pero no está pasando nada con mi cuerpo, ¿podríamos intentarlo de tal manera?” Créeme que lo va a entender, y si es un buen hombre, se esmerara para que pueda entrar… y ¡Adelante! ¡Bienvenido al hogar!

FUENTE: Este es lo contrario del punto anterior. No sé porque a nosotras nos da tanta pena cómo reacciona nuestro cuerpo. Cuando estamos demasiado excitadas, bueno… cualquier fuente se queda tonta a lado nuestro. A mí, la primera vez que me paso, le llame toda espantada a Alejandra. Me colgó el teléfono. Entendí que era algo normal y muy al contrario ¡A los hombres les encanta! Así que, a disfrutar tu cuerpo.

Toda incomodidad en la cama, es por una simple razón, estamos desnudos, vulnerables, con nuestros complejos físicos y emocionales. Estar sin ropa, con alguien que apenas conocemos o con nuestra pareja de tiempo, no siempre es fácil para nosotras las mujeres, la celulitis nos estorba, las estrías nos incomodan, pero la realidad es que es hora de querernos más…

Una incomodidad es solo falta de comunicación…

¡Se divertida! No hay nada más sexy que una mujer que se ríe de sí misma.

 

NOTA: SI QUIERES LEER MAS AVENTURAS DE LUCÍA Y ALEJANDRA ENTRA AL LINK Y BUSCA MÁS HISTORIAS: https://mimosasparadesayunar.com/?m=201206

 

@marcelecuona

 

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