tres bodas y un funeral

Abres tu Facebook y ¡PUM! ¡PUM! y otro ¡PUM! (¡PUM! para los que no saben, es mi manera de describir un balazo en el corazón. Ok, nadie dijo que fuera buena en efectos especiales.)

El punto es que una tiene casi treinta años y no puede enfrentarse a golpes tan duros diario; digo, me da mucha felicidad por todos, pero… ¡¿Por qué todo mundo se está casando?!

Todavía recuerdo esa época como si fuera ayer: antros, hombres, besos con desconocidos, salir a las seis de la mañan… esperen, si fue ayer.

Yo entiendo que es el ciclo de la vida, las mujeres deben reproducirse o creen que la matriz les dejará de funcionar y los hombres quieren una estabilidad para empezar de infieles a los dos años de casados.

¡Pero que amargada me he vuelto! ¿Qué si no creo en el amor para toda la vida? ¡Claro! Te llamas Blanca Nieves supongo ¿no? ¿NO? Entonces si no lo creo.

Perdón, pero veo hombres de lo más mujeriegos y fiesteros dando anillos de compromiso ¿Para qué? ¿Por qué es lo que sigue en la cadena evolutiva? Veo a mujeres que no se quieren ni así mismas dando el sí… ¡Y peor aún! ¡Dando vida!

Debo ser honesta, aun pensando lo que pienso, viendo el otro día que el más vil de los hombres que conozco, el más mujeriego y más déspota dio anillo de compromiso y que se iba a casar, pensé… ¡Dios! Este que es una mala persona ya tiene con quien compartir su vida y yo no.

Y ahí, los papeles se invirtieron, yo me volví la mala persona envidiosa ¿Qué les puedo decir para defenderme? Soy humano, pero sobre todo, soy vieja.

De repente me dieron ganas de casarme y tener millones de chilpallates, quería mi cocina colonial, preparar mole los domingos y calentar tortillas en un comal.

Quería a mi marido llegando en las noches contándome de su día, en las mañanas bañar a mis hijos y llevarlos a la escuela. De un inmediato, anhelé ver como se iba formando una nueva generación, todo desde mis entrañas, para así darle seguimiento a este ciclo de la vida; y que un día yo, en un futuro muy lejano, muriera rodeada de amor.

Que un día, uno de mis bisnietos en el 2086 viera una foto mía y se preguntara ¿Cómo habrá sido ella?

Si, quería eso.

Al diablo mi blog, mi serie, mis sueños, al diablo todo. Porque en mi carrera, o en este punto determinado de mi vida, es uno u otro. Al diablo si no tengo una pareja estable, al diablo si me lleno de estrías o me dan hemorroides, al diablo si mi marido me acaba poniendo el cuerno cincuenta veces en un año por apresurarme al casarme ¡Al diablo todo! Todo se resume en amor, y por amor todo se vale.

¿El casarnos es por amor o por la sociedad? ¿Por qué gastar tanto dinero en una fiesta en donde todo mundo se va a poner borrachísimo y no mejor en meses de viajes? Digo, hay gente que puede hacer ambas, pero ya, aquí, hablando de pobre a pobre ¿Qué afán de gastar lo que no tenemos con tal de tener a la gente feliz y contenta?

El otro día en una cena, estábamos mis cuatro mejores amigas y yo cuando saque el tema. Una de ellas vive con el novio, otra se casa en Mayo en Las Vegas y las otras tres estamos más que secas y solteras… es broma, somos solteras y  las más guapas.

No. No somos las más guapas, pero las únicas disponibles en esa mesa ¿De acuerdo?

El punto es que no se si realmente mis amigas ya comprometidas están cien por ciento seguras que es el hombre de sus vidas. Las mujeres nos hemos vuelto demasiado escépticas en el tema del amor. Hay quienes dan el sí y se arriesgan y hay otras como mi Lucía y yo que nomás decimos paso sin ver.

¡Qué miedo! ¿Qué tal si casada conozco al verdadero amor de mi vida y por andar presionada no decido bien? ¿Cómo hay chavas de veinte, veinticinco años que ya se casan? ¡Por Dios! ¡Me dan ganas de jalarlas de los pelos!

Le digo una noche a mi Dodo de veintiséis años, a mí nalgón, mi gadget, como quieran llamarlo… ¡Mira! Todos se casan menos mis amigas y yo, este hombre es malo y hasta él se casa ¡Yo también quiero!

Se sentó en la cama y me miró fijamente.

¿En serio? ¿Por qué todo mundo se casa quieres casarte? Todavía te faltan muchos años para decidir eso ¿Quién dijo que si no te casabas en tus veintes no serías madre después? ¿Cuál es la prisa? Primero trabaja en Marcela para que después puedas criar bien a los Marcelitos que vengan.

Me quedé en mute. Se siente mucho porque es joven y listo. Maldito.

Viendo esas notificaciones de Facebook hace poco, veo que una de mis ex compañeras de prepa pronto tendrá a su tercer bebé. Hace años que no la veo, desde que tenemos quince creo, pero me dio una felicidad que no puedo explicar, ella estaba realizando sus sueños.

A mi edad, es madre de dos pequeños, bueno, ya casi tres. La veo tan realizada, tan plena  y pensé: Así debe ser, esa felicidad de dar vida, de dar luz.

No, no estoy lista aun.

Pero puede que en unos cinco años vean en sus notificaciones de Facebook una foto mía con tremenda panza (y esta vez no por gorda, sino porque este esperando a Marcelito) e invitándolos a comer mole un Domingo.

 

(Si tú como Mimosa, tienes una historia que contar, mándamela a mi mail mamipa84@hotmail.com y pon de título POST. Pon tu nombre y una foto para que se promueva el post y si tu historia es buena la subiré al blog, serás mimosa por un día… ¿Te atreves a salir en el blog? ¿Te atreves a que te lean nuestros 20 mil lectores al mes? ¡Haz la diferencia y mándame tu material! Yo me encargo de lo demás. MIMOSA MARCE)

 

@marcelecuona

 

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