Llevo tres meses con Mr. Darcy.

El enamoramiento se esta volviendo amor y cada vez es mas seria mi relación.

Nos sentimos cómodos los fines de semana, comemos pura chatarra y nos la pasamos bajo las cobijas en la cama.

Se acaban las penas, el me conoce sin maquillaje, yo lo conozco sin complejos.

Pero hay un peligro en todo esto.

Cuando llega la comodidad, la intimidad en una relación, el romanticismo y los detalles se van por la puerta.

Me explicare mejor.

Cuando me arreglo me pongo siempre extensiones porque tengo el pelo muy corto… por los hombros. Obviamente, cuando no conozco bien al sujeto no dejo que me toque la cabeza porque inmediatamente sentiría las extensiones a su máxima expresión. Es algo que les trato de evitar a los nuevos integrantes cuando son primeras citas.

Así que si me besan les pido que me toquen el cuello, las manos, la cara… todo menos mi misteriosa cabeza, explico que tengo una rara enfermedad o tipo de fobia que no me permite sentir una mano en mi cuero cabelludo.

Pero cuando pasan los meses, no queda de otra. Tengo que confesar mi calvicie.

ERROR NUMERO UNO. Si estas saliendo con un hombre y usas extensiones, asegúrate de sujetarlas bien. He perdido un par de cortinas de pelo… en la mesa del antro, específicamente en la cuba del sujeto, ¿más específicamente? Casi se la toma. No fue sexy. No me llamo de nuevo.

Cuando empiezas una relación, imposible que despiertes y tengas mal aliento, ¿Qué pensaría el sujeto? Yo tenía un método infalible contra eso, dormirme con chicle. Despiertas con un olor a menta inigualable.

ERROR NUMERO DOS. Si vas a dormir con el chicle asegúrate de siempre tener la boca cerrada mientras duermes. Yo ronco cual camionero. Así que un día apareció mi chicle en su pelo… del pecho.

Mr. Darcy no soporta el desorden, pero cuando llega la comodidad es inevitable. Cuando estoy en un lugar parece que un huracán paso arrasando todo a su paso. Me soné y tire el papel en el piso. Me vio con una cara sin amor, en ese momento me odio.

Soy una persona muy confianzuda. Cuando sé que el hombre en cuestión me ama sobre todas las cosas soy realmente yo; fachuda, con hambre y peleonera sin razón.

Hoy entro a mi recamara y me pregunto

          ¿Por qué tan arreglada? Solo te arreglas cuando sales sola.-

Me sentí muy mal. Solo llevamos tres meses, eso no debería de pasar.

¿O que decir cuando ya te vale ser una dama y se te salen pequeños gases?

Llevábamos dos semanas saliendo, estábamos acostados viendo videos cuando me reí de algo que de verdad era muy chistoso, muuuuy chistoso… tanto que se me salió uno.

Un silencio incomodo lleno el aire. Que bueno que se lleno de silencio y no de un olor extraño.

No me dijo nada, así que no dije nada yo tampoco. No había oído nada, estaba salvada.

Hace poco me confeso que si lo había oído, pero que no me quería hacer sentir incomoda.

¡Que lindo! ¡No me dijo nada para no hacerme sentir incomoda! Pero hagámosla sentir incomoda tres meses después ¿Por qué no?, se hubiera guardado su comentario el condenado.

ERROR NUMERO TRES. Aunque jures y perjures que será un punino silencioso y no oloroso, mejor no te arriesgues y ve al baño. Esos cabrones son misteriosos, traicioneros y mortales.

Pero es reciproco. Mi príncipe azul, mi caballero en armadura dorada, mi hombre perfecto tiene un asqueroso defecto.

Cada vez que siente un moquito, mete todo su dedo índice en su abertura nasal llegando casi a su cerebro, y así da vueltas hasta que salga el intruso moquiento.

Nadie se salva de la comodidad. Lo único que te queda es tratar de dar tu mejor cara con tu amado. El chiste es ser tú, pero siempre mantener el enamoramiento. Las mujeres casadas (y también los hombres) creen que cuando vienen los hijos se pueden dejar, no arreglarse y engordar…. No, no y más no…

Siempre mantén un poco de misterio, aunque después te de colitis por estarte aguantado los puninos. Es cuestión de principios….