Ale me pidió ir al ginecólogo con ella.

          No. – respuesta concisa, decidida y sin miramientos.

          Marce, por favor… creo que tengo una pequeña… mmm… ¿Cómo te digo?-

          No me digas.- le conteste de nuevo concisa, decidida y sin miramientos para que terminara la conversación en ese momento.

          Creo que tengo una verruga allá abajo.-

En ese momento baje la cuchara que contenía un poco de mi deliciosa pero arruinada sopa de municiones.

          ¿Era vital decirme eso a la hora de la comida? ¿Por qué tu y Lucía creen que soy sexóloga?-

          Pues porque te has acostado con muchos-

Me contesto concisa, decidida y sin miramientos la cabrona.

          ¿Tienes ginecólogo?- le pregunté

          No, pero quiero una mujer, no quiero que ningún hombre me esté revisando allá abajo.-

Me dan risa las mujeres que piensan así. Permiten que cualquiera introduzca un objeto extraño no identificado pero un experto no puede verlas como doctor porque seguro es un degenerado.

Buscamos con nuestras amigas una ginecóloga mujer. Una cosa si es segura, si te van a estar ahí revisando y observando allá abajo un buen rato, más te vale estar cómoda.

La primera vez que fui al ginecólogo fue tan raro. Me pusieron una camarita y en una tele apareció mi pequeña y expuesta partecita… digo… ya que yo no salgo en la tele… por lo menos ella ha tenido su Close up.

Días después, Ale y yo estábamos en la salita de la ginecóloga esperando. Yo leyendo muy tranquila “VANIDADES” y ella nerviosa tronándose los dedos.

          A ver, ya párale con  los dedos. ¿Cómo es que te contagiaste?-

          ¿Te acuerdas de Luis?-

          ¿El mujeriego ese con dinero? ¿Te acostaste con él?

          Pues si, la verdad si… y se nos olvido usar condón. Justo cuando terminamos, veo que el tarado se empieza a rascar mucho cual perro sarnoso. Me acerque poco a poco a verle su asqueroso bulto ¿y que veo? ¡Una pequeña verruga!

          ¿Cómo pudiste hacerlo sin condón?-

          Marcela lo que menos necesito es una lección, ya con esto que tengo es mas que suficiente. Dime, ¿a ti no te ha ganado la calentura?-

          No.-

Era mentira. Si me había ganado. Eso si, solo con mis parejas. Estoy mintiendo de nuevo. No importa, con el que sea. ¿Quién te asegura fidelidad de tu supuesto novio? Es jugarle al vivo, apostar, cerrar los ojos y rogar ganar.

¿Por qué por más que nos piden, nos suplican en todos lados que nos cuidemos nomas no nos da la gana hacerlo? No hay mujer que siempre lo haya hecho con condón. No hablemos de los hombres, ellos siempre tratan de hacerlo SIN condón. Claro, si ellos tienen una infección se les nota luego luego, a nosotras no…

Pero aquí el asunto ya es parejo. ¿Por qué permitimos que un momento que va a durar veinte minutos, seamos honestas y eso a lo mucho, nos pueda arruinar la vida?

          Te dio dinero para el ginecólogo por lo menos.- le pregunté

          No, yo puedo pagarme mis cosas, que pena estarle pidiendo.-

          Ale, apenas y tienes para la renta… de verdad checa las cosas que te dan pena, un ginecólogo hombre, pedirle dinero a un tipo que seguro te pego algo… ahhh!! ¡Pero a la señorita no le da pena encuerarse y darle duro sin condón!-

Alejandra me corrió de la salita. Ni me dejo terminar de leer mi revista. Si ella te dice afuera ni te defiendas. Se rumora que ha desgreñado a más de cuarenta viejas.

Salió una hora después con una sonrisa en el rostro.

          No era una verruga, no es nada. Me mal viajé yo sola. Pero ¿sabes que me encontró? Una cicatriz en el fondo, como hundidito pero que ha sido de tanto golpeteo. Que raro, nunca me he pegado ahí.-

          Alejandra, se refiere a un golpeteo dentro de la va…-

          ¡Por eso! Nunca me he pegado ahí… a veces puedes ser tan terca, y no me molestes que ando contenta, nunca más lo haré sin condón, nunca lo juro… solo cuando me case o cuando tenga un novio muy estable… o si tomo pastillas porque se….-

Ya no la termine de oír. Nunca entendemos la lección. Nunca.