la independencia

Hace unos meses

En un día caluroso…

Recuerdo esto como una llamada del 911

Mi hermano entra llorando. Esta enamorado…

No lo podía creer, mi hermano no se enamora a menos que sean extranjeras y con dinero (no quiero que mi hermano suene material, interesado o vividor, es simplemente un hombre que sabe lo que quiere, y eso es viajar mucho. Pero como es buzo, a menos que seas Ariel y te encuentres un tesoro, no gana tanto dinero como para darse esos lujos, así que lo logra a base de otras cosas… como la conquista y el amor).

Ha vivido en Canadá, Japón, Suecia.

Ha recorrido todas las playas conocidas por el hombre… nómada de corazón.

Es un hombre vegetariano, bueno, sensato que no pelea con nadie y te da una tranquilidad que solo consigues en un spa.

Alejandra y Lucia le dicen: El Mesías.

Si tienes un problema recurres a él. Te da consejos, te regaña, te hace recapacitar… no me gusta estar mucho tiempo en su presencia, siento que me va a convertir en peyote o en piedra.

Un día llego diciéndome que tenía que ayudarlo. Le dije que no tenía dinero, se lo dije tajante porque ahora su nuevo plan es ir a África. No me pregunten que hará un buzo allá. Seguro salvar a la humanidad.

– Marce, ahora si estoy enamorado, es de la vecina, la de los ojos claros y dos hijos. Tiene cuarenta años.

Mi hermano diciendo “ojos claros y dos hijos como si dijera ojos claros y dos piernas”

Lo vi fijamente a los ojos.

– Hermano, te comiste el peyote que tenias sembrado? –

Mi hermano estaba traumado con un peyote que había recogido y que según el, en sus sueños el peyote le dijo que lo pusiera en una maceta y lo cuidara hasta verlo crecer.

Si, dije que mi hermano era sensato, pero no perfecto.

– Marcela jamás me comería el peyote. Tiene vida. –

Decidí dejar el tema. No sabía que era más traumante, la señora con dos hijos o el peyote con vida.

– Marcela es en todo lo que pienso, en el día, en la noche… ella ocupa todo mi pensamiento. El otro día entre a su casa cuando sus hijos estaban en la escuela y tuvimos relaciones. No sabes lo que sentí cuando se la met… –

– Para ahí mismo. – le dije asqueada.

Mi hermanito de veinticuatro años estaba enamorado de una señora que podía ser su mamá.

Pero acaso, ¿esa no es una de las fantasías de cualquier hombre??

A ver… si las mujeres entre mas crecemos mas arrugadas y celulíticas nos volvemos, ¿por qué prefieren a una toda usada que a una piel tersa y estrenarla?

¿Qué tienen de maravilloso las mujeres mayores?

Ok, si… experiencia, seguridad, no son tan intensas, quieren tener sexo todo el tiempo sin ninguna responsabilidad, saben como lo quieren y que quieren, no celan a los chamaquitos, tienen una vida, están ocupadas, no son románticas…

Ya lo entendí… una mujer mayor piensa igual que un hombre!!

Ese es su atractivo…

Si mi hermano estuviera con una de veinte, seguro le daría mucha flojera. Sería una chava de familia, que no pudiera salir tanto y que no le aflojaría todo el tiempo.

Aquí la única cuestión es el sexo.

Mi hermano no se casaría con ella, y menos teniendo el peyote como su número uno, pero pensaba que estaba enamorado por la buena vida que se daba con esta mujer.

Así se lo dije, no sin antes decir que la tipa era una lagartona, que no tenía conciencia y que tenía hijos casi de la edad de mi hermano.

Al siguiente día termino con ella…

Yo, orgullosa hermana, le dije que había hecho lo mejor.

El fin siguiente me fui con mis amigas de viaje. Me ligue a un bizcocho guapetón y ya con unos tragos de mas me acosté con el. Obvio con la debida protección. Lucía checaba a cada rato que no entrara nadie al cuarto. Mas protegida no podía…

No quiero que se me juzgue. Yo no escribo para ser juzgada. Tenia meses en sequia y “pepe” mi consolador ya estaba mas usado que periférico.

Era guapo y caballero. Me pidió mi teléfono. Pero él vivía lejos y yo en México, así que todo era por mensajes. Un día le pregunte, ¿en que trabajas?

“No, yo no trabajo, yo estudio, voy en segundo semestre de arquitectura. Tengo diecinueve años, pues cuanto creías??”

Le di eliminar contacto.

No se porque los hombres quieran a las mujeres mas grandes, pero ahora entiendo a las “LAGARTONAS”…. Un chavito te da la energía que te falta, tiene toda la pila en la cama, son lindos e inocentes… un hombre hecho y derecho esta sumamente maleado.

A veces las mujeres nos gustaría enamorarnos como en secundaria. Ese amor puro y lindo que solo vives cuando eres chavita. Pero, ¿y si puedes vivir ese amor una y otra vez??

Las juzgaremos, pero las lagartonas son las damas, las dedicadas maestras que les enseñan a final de cuentas…

como ser hombres y dejar de ser bebes.