Hace un par de semanas, un comediante me dijo: Se nota que tú la has tenido fácil. Supongo que se refería a mi vida, porque chance me dijo facilota y no capté. Qué afán del ser humano de etiquetar o asumir quién es el otro por como se ve. No lo tomo como algo personal, no le iba a contar mi vida, pero para resumirla, una vez una psicóloga me dijo, después de pagarle setecientos pesos y platicarle mi colorido pasado: “Es un milagro que hoy no seas una prostituta drogadicta.” Lo de drogadicta, pues no, lo otro… digamos que estoy en rehabilitación.

Mi hermano se peleó con mi madre hace poco, reclamándole que por su culpa, hoy en día, él tenía tantos problemas. Se me hizo tan injusto, mis padres no definen quién soy, están perdonados en sus faltas y agradecidos en sus aciertos. Evidentemente hicieron cosas que ahora que soy adulta, jamás lo haría yo, pero quien sabe, no soy madre y espero no serlo en mucho tiempo, porque si la profecía de mi mamá se cumple “Ya lo pagarás”, estoy en serios problemas.

Me puse a pensar (milagro, ya sé), el porque la gente cree que la he tenido fácil. Hace cinco años que egresé del CEA y no he cansado de luchar por mi sueño, con la carga de ser diferente, de no ser el estereotipo perfecto de la tele, de no callarme las cosas, de ser irreverente. No hay mucho lugar para mujeres así en México. Me puse a pensar en mi pasado; ¿Qué fue lo que me hizo ser esta chica “diferente”?

Y pensé en el divorcio de mis padres, en que crecí con mi papá y puro hombre (en primaria no dejaban que niñas fueran a mi casa a comer o a jugar por la misma razón), en que mi papá un día me cortó el pelo como niño y que me molestaban diciéndome marimacho. Que siempre me mudaba de ciudad por el trabajo de mi papá, que por lo mismo casi no tenía amigas. Pensé en el abuso sexual que pasé a los diez años, o que mis papás nunca se hablaron porque se odiaban. Que mi papá siempre (hasta la fecha) me chantajea para no estar en el mismo cuarto que mi mamá (“O ella va a tu graduación o voy yo”), que me vestía como hombre porque no tenía con quien ir de compras, que vestía a mis hermanitos para ir a la escuela, que los oía llorar por las noches por su mamá.

Pero también recordé que mi papá nos llevaba los fines de semana a la playa, que mi mamá, aunque la veíamos poco, nos llenaba de regalos, mimos y atenciones. Pensé en como mi papá me hizo leer desde muy chica (desde los trece años salgo de antro), entonces, para controlarme, me hacía leer un libro a la semana y entregarle una reseña los viernes. Eso no me hizo una mujer inteligente, pero sí culta. De hecho, hay mucha gente que sin conocerme, piensa que soy estúpida. Nada más apartado de la realidad. Y eso se lo debo a mi padre. El llevarme con todo el mundo, sin excepciones, nadie se me hace más ni menos por como luce, lo único que define a un ser humano es su comportamiento. Me puedes tener a los cinco segundos, pero si me traicionas una vez, no hay cabida en mi vida para ti.

El rencor no está en mi vocabulario, pero sí el nunca tener amnesia.

¿Me definen todas esas cosas? No lo sé, puede que sí, soy muy aprensiva, si pones un status, tipo indirecta, creeré que es para mí. Tengo muchos miedos, uno de ellos es el abandono y el que no me quieran, y eso me genera muchas inseguridades. No confío en los hombres, creo que nadie es fiel, ¿Por cosas del pasado? Seguramente.

Me pinto el pelo, me a lacio, me pongo extensiones, tengo carillas en los dientes, operadas las orejas, ¿sueno a una mujer que la ha tenido fácil en su relación consigo misma? No.

Pero me niego a ser una víctima, ha habido gente mala que me ha dañado, pero también hay mucha que me ama y apoya. Siempre me dicen que es impresionante la convocatoria que tengo, porque, sin ser famosa, va mucha gente a verme cuando tengo stand up o en alguna obra de teatro. Si eso no es amor, no sé qué es.

“No” es la respuesta que le di al comediante, no la he tenido fácil, pero tampoco la he tenido tan difícil. Nunca he vivido en la pobreza, estoy sana y completa (el que me falte litio en la cabeza, es otra cosa), y gracias al maldito universo me tocó ser humano, conocer tiempo y espacio, disfrutar de un beso, una caricia, el amor.

Pude nacer cerdo, uno de los animales más inteligentes del planeta, y estar encerrado toda mi vida entre mis heces para que me coman en forma de tocino. Ese sí es una víctima.

Victimizarnos para crear compasión es algo muy bajo, gracias a mis diferencias, que tantos años reproché, hoy soy una persona única y especial, con sueños y aspiraciones diferentes a las de mujeres de mi edad.

Cada vez que estés apunto de quejarte de algo, piensa que pudiste ser mujer en otro país donde les avientan ácido si “se portan mal”, y si eso no funciona, piensa que pudiste ser un Mc Nugget, eso sí es tenerla difícil y no mamadas.

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