He decidido que me voy de viaje.

Quiero renovar mi closet… y si no empezar de cero, por lo menos sí dar un cambio fuerte, de esos que notan las personas y últimamente siento más que nunca que voy en camino de uno de 360°.

Para el cuál tengo que irme y regresar, no importa el tiempo. Estoy reafirmando cosas de adulto y recuperando sueños de niñez.

Cosas que pensaba distantes y varias hasta imposibles, se están volviendo realidad, o por lo menos ya las puedo oler.

Creo que después de dar un gran tropezón, puedes levantarte y caminar sin miedo a caerte, habrá piedritas, piedrotas y muros, pero si ya tomaste la decisión nada te detendrá.

Yo me caí y antes de levantarme le di una buena mirada a mi closet, que se encontraba enfrente de mí, retándome con sus tantos recuerdos… prendas utilizadas y con olores ajenos, zapatos que me hicieron volar en ocasiones anteriores, bolsas con recaditos y sombreros que ya no usaré. Decidí deshacerme de todo. Ya no añoro épocas pasadas porque lo mejor está por venir. Es más… ya empezó.

Sólo me queda un collar de mi abuela, un vestido verde de la buena suerte y mis tacones favoritos.

Siento un hoyo en el estómago, así como cuando te escribe alguien que te gusta o tomas una decisión sin pensar, es emocionante, es lo desconocido pero lo tienes que probar.

Es inevitable que sonría. Así como boba pero entusiasta, con llamas en las entrañas.

Voy y no me tardo, voy a mirar e iniciar mi nueva colección. Ésta vez, escogeré mejor, ya sé que me gusta, que me favorece, que tal vez usaré una vez pero será inolvidable y que será mío para siempre, como una segunda piel.

Nervios que a veces traicionan, porque no hay vuelta atrás, y me acompañaran quiera o no, tendré que domarlos.

Esta noche termino de desempolvar los espacios vacíos, quedarán relucientes para las nuevas adquisiciones, estas que haré a los 25, que soñé a los 3 y quiero para mis 30. Unas que reconoceré y otras que me sorprenderán, pero quiero una en especial que se quede conmigo hasta mis 84.

Luciana