Estoy acostada, son mis últimos respiros.

Tengo 84 años, estoy sola aparentemente… pero los fantasmas vienen a mí. Bendito tiempo que me diste las ganas y el coraje de hacer diferentes cosas en mi vida.

El frio recorre mi cuerpo. Tiemblo, tengo sed y suspiro riéndome un poco, ¿Cómo es posible que habiendo amado a tantos hombres me encuentre sola en este momento? ¿Alguien me podría dar un poco de agua por favor?

Como quisiera ser pequeña de nuevo, que mi padre me abrazara y me dijera que todo iba a estar bien. Que me diera un poco de jarabe y me sobara mi pancita “Princesa mía, cuando te cures iremos por unas golosinas.”

Veo que alguien se acerca a lo lejos, mi padre, mi primer hombre. Recuerdo como se sentaba en la sala a contemplar el atardecer de Acapulco mientras escuchaba música clásica. Jugábamos en las tardes, ¿Te acuerdas? me enseñabas ajedrez, mientras yo fingía que me importaba, cuando solo la botana que ponías me interesaba. Mi padre, siempre alegre con ganas de comerse al mundo, nunca bajoneado, siempre entusiasmado. ¡Cuánto te quiero y extraño!

De repente, veo a ese muchacho de ojos almendrados… Mi querido Tacho, el primer amor. A pesar de los años, todavía siento la emoción. Eras tan interesante, el único con coche, popular, siempre un galán. Solo recuerdo tus pecas y ese año que, ahora a lo lejos, parece un verano. Nuestras risas mezcladas con olor a reconocernos sexualmente por primera vez. Si, fuiste el primer hombre que toque. ¿Qué habrá sido de tu vida? Siempre juré que terminaría junto a ti, amor de preparatoria… el amor infantil.

Mis ojos me están jugando una broma cruel. Entrando a mi recámara se encuentra el hombre de piel bronceada que me hacía retorcer mis caderas ¿será él?  Si, definitivamente es Michelle. Me ve con una mirada desaprobadora. Siempre odió que me hiciera la víctima. Michelle, no es broma, me estoy muriendo, se misericordioso aunque sea en estos momentos. Nadie me hizo enloquecer de pasión y placer como tú, con solo oler tu piel te tenía que tener. Tu cuerpo perfecto, tu moldeado aspecto… ¡Cuanto nos amábamos y nos odiábamos al mismo tiempo! Nadie fue más fuerte que tú, fuiste cruel ¿sabes? Pero ahora te perdono porque a pesar de todo sé que fui a la única mujer que amaste… pero tu gran problema fue que nunca pudiste domarme. Fuimos novios, pero siempre tendremos en secreto que fuimos amantes mucho tiempo ¡Como quisiera ser joven para hacerte el amor de nuevo!

Lenny asoma la cabeza para entrar al cuarto, siempre propio… mucho más grande que yo, fue mi gran guía intelectual y hasta espiritual, siempre dándome consejos, siempre haciéndome rabiar. Duró poco nuestra amistad, nunca fuimos nada más. Ahora se ríe de mí… me burlaba de el porque le decía que sería el primero en morir… y así fue, ahora viene solo su fantasma para darme una nueva lección de vida… “Disfruta este momento, es nuestro…”

Y detrás de Lenny, entra el… al que solo RRR le diré. El amor de mi vida, mi alma gemela, junto a ti estuve completa. Se sienta al lado mío y me sonríe con ternura y cariño. Su orgullo nunca lo dejó estar de nuevo conmigo. Pero lo perdono también, porque ahora esta, en el momento cuando más lo necesito, como siempre fue. Sé que fuiste feliz y tuviste hijos, pero los años que estuvimos juntos nunca los olvide ¿Recuerdas esa vez en la recámara frente a la playa cuando leíamos, tomábamos vino, reíamos y nos hacíamos amor sin medirnos? Siempre pensé que ese era el paraíso. No llores RRR, sé que fui cruel contigo, perdóname, era joven, tonta y egoísta, pero veme, en mi lecho de muerte mi corazón aun late por ti. ¿Lo sientes? Siente mi alma, estoy a punto de morir, morir junto a ti.

Los fantasmas se acercan, ahora están todos… mi padre, Tacho, Michelle, Lenny… Mi adorado RRR. ¡Que grato es saber que fui tan amada, tan deseada! Me oprime la cama, me siento ahogada.

Claro que hubo más hombres… Javier, Mr. Darcy… y unos sin nombre, pero ellos no están aquí, solo vinieron a mi funeral los más importantes, los que me amaron de verdad, a los que toque, la gente que soñé.

Mi vida llega a su fin, fantasmas no se vayan, quédense junto a mí.

RRR toma mi mano, la besa con ternura y me dedica su última lágrima. ¡Cuánto me amó! Y claro… amó a otras sin pudor, pero siempre fui yo, su único amor.

Se despiden de mí con gran honor y se retiran del cuarto, uno a uno.

Michelle y RRR se odian a muerte, pero eso ya no importa… RRR solo lo ve con despecho, me ve a lo lejos como preguntándome ¿Qué hace el aquí? No supe que decir.

Cierro los ojos, no tengo tiempo para celos. Mi calentura me está matando… y así sin más, me muero. Sin ningún enojo, feliz… feliz con mis recuerdos.

Abro los ojos, siento calor… ¿Es el infierno?

Pero no, me encuentro con RRR, leyendo un libro, riendo… estoy en el paraíso, y por fin estaremos juntos de nuevo… en el eterno.

Marcela 3