Mimosas, reportando desde Las Vegas, Nevada. ¿Qué hago aquí? Fue la boda de una de mis mejores amigas. Y, ¿puedo ser realmente honesta? Las Vegas nunca fue un lugar al que me interesara ir.

Tenía tarea, trabajo y deudas; el venir se me hizo un exceso, pero estábamos hablando de la boda de mi casi hermana, de esos momentos únicos que no puedes perderte. Tomé mi maleta, mis chiquivestidos y decidí ser la reventada Mimosa que todos conocen.

En el tema de las bodas soy toda una escéptica. Si de por si no creo en los hombres ni en el amor, pues menos en las bodas. Y una boda en Las Vegas, la cual no tiene validez, se me hacía ridícula y en vano.

El sueño del novio era casarse con su novia vestida como la protagonista del video de Guns and Roses  “November Rain”. Mi amiga se lo concedió. La mamá de mi casi hermana falleció de cáncer cuando ella tenía doce años y su padre hace apenas dos o tres, no recuerdo con exactitud. Me dijo que haría por su novio lo de las Vegas porque una fiesta en México, sin sus padres, era innecesaria. “Mi única ilusión de casarme por la iglesia hubiera sido para que mi padre me entregara, ya que eso no va a suceder, no veo el para qué”.

De repente el sueño del novio se volvió el de mi amiga también.

Ella se encargó de renovar mi visa, sacar mi boleto de avión, hacerme la reservación de hotel, todo.

(En mi defensa diré que soy una inútil y que apenas sé prender la computadora. Soy actriz y no vine a ser juzgada).

Es más, me dijo que el sábado me había comprado un boleto para ver el show de los Beatles llamado Love. Todavía ella me invitaba a mí. Así es de maravillosa.

Todos iban en parejas. Me sentí en la escena de Bridget Jones cuando llega a cenar con puros novios y se sienta sola en la cabecera. Así yo, pero cinco fucking días. Me quería dar un balazo, en la cabeza, mientras tomaba veneno.

Fuimos a su despedida de soltera, que la verdad, fue un asco. Fue en un antro cualquiera, vestidas como cualquieras. O sea, normal para mí un Jueves en la noche. Me ligué a uno de los hombres más guapo que he visto, pero yo estaba tan borracha que cuando me dijo que era alemán, solo pude decir “Hi Hitler”. Obvio se largó.

Ya nadie aguanta una broma.

El Viernes fue la boda. Yo me comportaba como si fuera a ir a una fiesta, me vestí para una fiesta, me comporté como si estuviera en una fiesta… pero cuando vi a mi amiga cambiada de blanco, cuando la vi tan emocionada, lo entendí.

Para ella esto era serio. No porque no sea frente a Dios o convencional, en una iglesia o frente a quinientos invitados que ni conoces, no quiere decir que no sea un compromiso de amor en tu corazón. Esta era la boda de sus sueños. De ambos. Es algo que jamás olvidarán.

Me pidió ser dama y caminar frente a ella en el altar. Se me hizo el mayor de los honores. Estaba yo en el altar esperándola entrar, y en eso, abrieron la cortina… ella con sus dos hermanos en cada lado; los hombres de su vida.

Fue uno de los momentos más emotivos que he presenciado.

Lloré como imbécil. Simplemente ya no lloraba. Pues ahora no dejaba de hacerlo, pero con una sonrisa en la cara. El novio se hincó mientras le ponía el anillo en el dedo. Solo pensaba dentro de mí: amor.

Quiero que un día me vean de la manera que a ella la vieron, quiero que el hombre de mi vida grité de felicidad diciendo “¡Estamos casados!” como lo hizo mi adorado cuñado, quiero estar nerviosa e ilusionada, quiero que mis amigas lloren de tristeza porque ya se les fue su líder (ok, no soy la líder, pero quiero que en ese momento lo piensen), quiero que cada ser que conozco experimente ese pequeño instante de alegría en esta vida que a veces es mucho sufrimiento y piense: Todo dolor ha valido la pena, porque desde el día de hoy, ya no seré uno, seremos dos.

Sí, para amar a otra persona, uno debe quererse mucho, para encontrar a alguien que valga la pena, debes tu primero valerla. Para amar, debes estar limpio por dentro y por fuera.

El Sábado fuimos a ver Love de los Beatles, espectáculo que cerró con broche de oro un fin de semana extraordinario.

También lloré ahí maldita sea.

Pensé en lo afortunada que era al vivir cosas tan lindas con las personas que amo. Reflexioné lo maravillosa que la vida ha sido conmigo. Pensé en la amiga que tenía al lado, que a pesar de sufrir mucho, sentirse sola, no tener a su mamá, de no poder volver a hablar con su padre, nada ni nadie la detenían. Un sueño más en la lista de tú vida mi querida hermana, amiga. Te amo y admiro Leisly Funes. Este post es para ti. Gracias por amarte, amarme y amar a cada ser que te conoce. Eres una mujer muy valiente.

No dejes que las tragedias te detengan, sigue adelante, canta, baila, salta; llena tu vida de color.

Con el riesgo de sonar cursi, los Beatles tenían razón: “All you need is love”

 

Postdata: (Terminé de escribir este post berreando. Me lleva…)

 

@marcelecuona

 

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