Las cosas siempre pasan por algo.

Por Dios, por el destino, porque a chuchita la bolsearon, por el libre albedrio…

El punto es que a veces no entendemos porque nos suceden las cosas, pero cuando pasa el tiempo siempre se acomodan.

He aquí una historia.

Hace exactamente un año, termine con un hombre al que llamaremos Michelle. Lo amé mucho, pero también ese amor me hizo depender mucho de él. Entre más me aferraba, el más se alejaba.

Estaba en una mala racha laboral. Televisa me había vetado, así que ya no tenía empresa ni trabajo. Subí muchísimo de peso, en fin… lo único en lo que pensaba era en el suicidio.

No lo digo de broma, me sentía muy sola, si ya no podía amar ni actuar no tenía nada.

Michelle me amaba y después me dejaba, no lo culpo y tampoco lo justifico. Él nunca había tenido novia y tampoco debió ser fácil cargar con mis problemas. La culpa no la tenía el, si no yo por seguir en esa relación destructiva.

Su madre, a la cual quiero y aprecio muchísimo, la mejor suegra que pude tener, me dijo muchas veces que lo dejara… que me hacía daño. Me daba consejos, y no solo a mí, a toda la mujer que se le cruzara en el camino. Un hombre le había hecho mucho daño y ella en lugar de tirarse al drama decidió ponerse a leer, a tomar cursos, superarse como mujer y como ser humano. La admiraba mucho y solo pensaba: Ojala que yo de grande tenga esa entereza y esa sabiduría… tomar las cosas que me pasen, no solo no personales, sino como aprendizajes.

Un día que Michelle decidió dejarme de nuevo, no pude más… dije: ahora si me voy a suicidar.

Estaba muy tomada, cosa que no recomiendo en estado de depresión severa, y tomé todas las pastillas que encontré, me serví una cuba y empecé a llorar de desesperación.

A mi lado, estaba mi gatito Tizoc, un regalo que yo le había dado a Michelle… era apenas un bebecito mi pequeño Tizoc, solo me veía con cara de “¿WTF CON LA LOCA? ¿NETA ME DEJARON AL CUIDADO DE ESTA MANIATICA?”

Pero a esas alturas me importaba un pepino el juicio que Tizoc pudiera tener sobre mí.

Tome todas las pastillas y las deje en la cama para hablar un minuto con Dios y pedirle perdón por la estupidez que estaba a punto de hacer “Dios ya no tengo fuerzas para luchar, he intentado todo, soy una cobarde, lo se… pero no puedo más… por favor perdóname y tenme misericordia”

Al voltear para tomar las pastillas, me di cuenta que Tizoc se había comido un par y le salía espuma por la boca. “¡Tizoc pendejo!”

En mi peda traté de salvar a mi gatito con éxito… Le di respiración de boca a boca, le apretaba la pancita… cualquiera que hubiera entrado a mi recámara y hubiera visto mi peda “besando” a mi gato, de zoofílica no me hubiera bajado.

Tizoc me salvó de la muerte y lo tomé como una señal… así que me compre un boleto a Cancún y decidí irme de ahí… a pensar, a olvidar a Michelle, a reencontrarme.

Todas las noches veía las estrellas, caminando por la playa y le pedía a Dios que me lo sacara del corazón.

Leía mucho y empecé a escribir. De todo, de cosas lindas, cosas tristes… hasta que un día escribí cosas chistosas, así, como soy yo. Un día volví a sonreír.

Todo se empezó a acomodar, empecé a bajar de peso, a verme más guapa que nunca, a verme sana… ¡Tenía ganas de vivir otra vez!

Mi siguiente paso era mi carrera. Sin tener empresa no había mucho que hacer… ¿Me iba a la competencia?

Yo no sé qué empezó a ocurrir en mí, pero muchas mujeres, amigas, conocidas, se me acercaban a pedirme consejos de hombres ¡A mí! A la que se había tratado de suicidar por un hombre, a la cobarde que había creído que no tenía salida.

Pero aprendí a escuchar, a consolar… a aliviar a mujeres que estaban iguales o más perdidas que yo.

Lo amé, porque entendí que las mujeres no sabemos quiénes somos en esta sociedad impuesta por hombres. No sabemos que queremos, casarnos, enamorarnos, ser amadas, lastimadas… princesas, feministas, socialites, ermitañas… estamos en esa búsqueda, como todo ser humano.

Y así, nació Mimosas para desayunar.

Hoy hace un año tuve la visión de un sueño, un lugar de expresión por y para mujeres donde todas nos pudiéramos expresar sin ser juzgadas, sin ser señaladas, donde nadie es puta, ni zorra, ni nada, somos mujeres y punto. Un blog donde las mujeres pudiéramos al fin decir la verdad.

Lo pienso y se me llenan los ojos de lágrimas. Muchas veces se necesita coraje para ser diferente, pero hoy, que estaremos en Miembros al aire, que comparto ese sueño no solo con mis compañeras Mimosas, sino también con todas las mujeres que me leen y escriben, las que en la calle me han preguntado “¿Tu eres la mimosa Marce?”, esas mujeres que me han dicho: “Tu post me hizo reír” “Tu post me hizo llorar” o simplemente un “A mí me paso igual”…. Este sueño es nuestro muchachas, mis mimosas.

El otro día fui al antro y entrando alguien grito: “Mimosas para desayunar”… No pude de la emoción y me puse a llorar.

Hoy, Michelle, me trajo un café en la mañana. Somos muy buenos amigos, ya no lo odio ni amo, lo quiero, respeto y apoyo, porque al final, sin él, esta historia no sería realidad.

Si… esta  historia del cómo estamos aquí es mía, como seguro tú tienes muchas, y a lo mejor no es el mejor inicio… pero seguro tendrá un excelente final.

 

 

NOTA: GRACIAS A TODA LA GENTE QUE CREYÓ EN MI PARA ESTE MARAVILLOSO PROYECTO, A MI FAMILIA, MIS AMIGAS, A MIS MIMOSAS QUERIDAS… PERO SOBRE TODO A TI QUE ME LEES, QUE TE TOMAS UNOS MINUTOS DE TU TIEMPO PARA SENTIRME Y CONOCERME, TE LO AGRADEZCO INFINITAMENTE… Y AHORA… ¡SIGAMOS HACIENDO NUESTROS SUEÑOS REALIDAD!

twitter: @marcelecuona

63786_188065641331957_1646243432_n